Indignó la rebaja de pena al expolicía Méndez
Tenía perpetua, ahora le aplicaron 20 años. “Es muy poco”, reclamó el padre de la víctima.
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Neuquén
NEUQUÉN (AN).- “Es muy poco lo que le dio”, le dijo con voz calma pero los ojos llenos de lágrimas César Casas, el papá de Matías, al juez Martín Marcovesky, presidente del tribunal que ayer condenó a 20 años al expolicía Héctor David Méndez por el crimen ocurrido en 2012.
Méndez había sido condenado el año pasado a prisión perpetua luego de que también por unanimidad un jurado popular lo encontrara culpable del delito que representa al gatillo fácil, el abuso de la función policial.
Pero esa condena fue impugnada y Méndez fue condenado por un delito menor, homicidio agravado por el uso de un arma de fuego y por eso ayer los jueces impusieron la nueva pena que no calmó el dolor de los padres de Matías Casas, el chico que tenía 19 años el 22 de julio de 2012.
Ayer, en una audiencia que duró apenas cuatro minutos y en la que no estuvieron presentes Méndez ni su defensor Carlos Ronda, los jueces Marcovesky, Ana Malvido y Carina Alvarez, resolvieron por unanimidad condenar al expolicía a 20 años de prisión de cumplimiento efectivo.
El lunes el querellante Mariano Pedrero había pedido 33 años y tres meses, el fiscal Pablo Vignaroli solicitó 25 años y el defensor 10 años y 8 meses.
Marcovesky leyó el fallo en el que indicó que como agravantes consideraron que “Méndez accionó el arma cuando Casas había decidido irse del lugar y se encontraba de espaldas subido a su motocicleta”. Señaló que “el arma reglamentaria usada fue proporcionada por el Estado provincial para defender a los ciudadanos y no para matarlos”.
Advirtió que “se probó que salió a buscar al joven que había discutido esa noche con su hijo cuando su condición de uniformado le imponía otro tipo de conducta tendiente a apaciguar el conflicto, no a agravarlo, y mucho menos a terminar con la vida de una persona”.
Mientras se valoró como atenuantes que Méndez tiene familia y un hijo menor y no tenía antecedentes, se destacó también como otro agravante “su conducta posterior al suceso, que siguió a la víctima luego de haberle disparado y le propinó puntapiés cuando ésta yacía tirada en el suelo sin ninguna posibilidad de defenderse”. Y remarcó que esas acciones “demuestran lo desdeñable de su conducta, agravan su responsabilidad y por ende el grado de reproche penal”.
Casas y Pedrero recordaron que esperan que la Corte Suprema vuelva a imponer la prisión perpetua. Pedrero consideró que “esto es un pésimo mensaje para la sociedad, de un Estado que en lugar de dar salud y educación a los pibes les da una bala por la espalda y penas leves para esos policías”.