Investigan la veracidad de Huirimán Lloncón

Por Redacción

El peón murió en enero. Ayer interrogaron a dos periodistas y a su ex patrón.

CIPOLLETTI (AC).- La Cámara Segunda trata de determinar la veracidad del testimonio del testigo muerto Rafael Huirimán Lloncón. Ayer declararon dos periodistas que entrevistaron al peón rural en noviembre de 1997 y los dueños de la chacra donde trabajaba. Algunos datos que aportó se mantuvieron inalterables, pero otros fueron contradictorios.

Huirimán Lloncón era uno de los dos testigos que ubicaba a Guillermo González Pino en el escenario del hecho. Pero a diferencia de María Cecilia Garrido, a quien le pareció haber reconocido al imputado en Circunvalación y las vías, el trabajador rural directamente señalaba al sospechoso como uno de los integrantes de un grupo que, según relató, agredió a tres mujeres en calle San Luis.

Sin embargo en las distintas declaraciones que realizó, efectuó algunos cambios que hicieron dudar de la veracidad de su testimonio.

Como en enero de este año el hombre falleció en un accidente, los jueces intentan ahora reconstruir sus dichos. El lunes declaró la periodista Alejandra Reyes y ayer lo hicieron otros dos trabajadores de prensa: Omar Fuentes y Daniel Vico. Los tres tuvieron contacto con el testigo el 22 de noviembre de 1997, un día antes de que declarara ante el juez Pablo Iribarren.

Primero habló Fuentes, jefe del servicio informativo de LU19. Luego de unas pocas preguntas, le hicieron escuchar la entrevista que le realizó a Huirimán aquel día.

El peón dijo que la tarde del domingo 9 de noviembre había visto en calle San Luis a cuatro personas en un coche «viejo, verde, sin patente», y que muy cerca estaba «un Renault 12 nuevo, gris, donde se encontraba el que dirigía» la operación.

«A las chicas las obligaron a subir. Hubo una pistola por ahí», recordó Huirimán, quien en ese momento se puso a llorar. «No quiero decir lo que vi, a mí me quieren matar», repitió entre sollozos.

Comentó que había observado a tres chicas, una con polera roja y otra de vaquero. Y que «un coche blanco, en el que iba un hombre alto, flaco y de bigotes», lo había perseguido hasta la radio. «Amenazó a Alejandra Reyes. Me dijo: anda husmeando mucho, la vamos a hacer recagar».

«Esas personas saben que yo vi, por eso me persiguen». La patente del auto que lo seguía era «0987 y algo así, pero el final no me acuerdo», le apuntó a Fuentes. Fuera de micrófono le comentó que «lo amenazaba la policía».

Sin embargo, poco después el periodista Daniel Vico, también de LU19, le hizo una entrevista y el testigo se contradijo.

Por empezar, aseguró que vio a «dos chicas», aunque ante una pregunta mencionó que eran tres, «dos adelante y la otra iba mucho más atrás», por Circunvalación.

«Todo fue como un show, como en las revistas. Yo estaba un poco ebrio, no lo voy a negar», reconoció.

Sostuvo que cuando las jóvenes llegaron a una cancha de fútbol llegó el coche verde, viejo. «Era un Taunus, sin patente, en el que iban cuatro hombres: dos de 18 años y los otros de 20 o 22». En el lugar había otro auto. Dudó al mencionar el modelo y cambió el color: «era un Renault 9 o Renault 12 blanco». Dijo que le vehículo que lo perseguía «era nuevo, blanco, último modelo».

Al día siguiente, Huirimán declaró ante el juez Pablo Iribarren. También con modificaciones. «Iba un coche blanco y otro verde hacia Ferri. El blanco se detuvo, es el mismo que me siguió el otro día». Y dio otro número de patente: «924 X».

Volvió a hablar de tres chicas caminando y dio más precisiones de los presuntos agresores. «Se bajan los del auto verde («puede ser un Taunus»), cuatro tipos, uno morrudo, pelo largo, en cuero, pantalón corto y medias con los colores de Boca, otro con pantalón corto y medias rojas y dos de vaquero. En el auto blanco iban dos. Bajó el que manejaba, bien vestido, de unos 40 años. Uno apuntó con un revólver, el otro sacó un arma con el caño más corto».

Contó que a la chicas «gritaban» y que las subieron «a los empujones» en el auto verde. «Una vestía vaquero y algo rojo fuerte».

El 8 de setiembre de «98, en un reconocimiento por fotos, Huirimán señaló a una persona que se llama Luis De Paoli, alias «Mosqui», y a González Pino, como integrantes del grupo agresor. Entre los vehículos, marcó un «Duna blanco y un Taunus cupé bordó», dos modelos y marcas diferentes a las que indicó en su primera versión ante Daniel Vico.

Américo Pierucci y su hijo Horacio, empleadores de Huirimán Lloncón, dijeron que el peón se emborrachaba, pero que «no era mentiroso».

Sus dichos coinciden con el informe de una pericia que realizó el cuerpo médico forense, que determinó: «no se observa tendencia a la fabulación ni mitomanía. Facultades mentales dentro de la normalidad».

«Ninguna presión influirá en nuestra decisión»

CIPOLLETTI (AC)- El presidente de la Cámara Criminal Segunda, César López Meyer, afirmó que «pondremos todo para que ninguna presión influya sobre la decisión que debemos tomar» al momento de dictar sentencia.

«Ni la huelga de hambre de los imputados, ni amenaza de suicidio de ellos, ni el bochinche de las marchas. Nuestra decisión final será el resultado del peso de las pruebas», agregó.

El camarista dijo que los medios de prensa «no reflejan con exactitud lo que sucede en las audiencias», y pidió a los periodistas que «ayuden a que la ciudadanía entienda las circunstancias» de lo que ocurre durante el juicio.

Cada mañana, antes de abrir la audiencia de día, López Meyer suele hacer algunos comentarios para que el público entienda determinados aspectos técnicos del juicio oral. Ayer utilizó ese tiempo para reprochar el titular de un medio gráfico que hacía alusión a que la presión de la ciudadanía podría derivar en la condena de al menos uno de los dos imputados.

También aprovechó para explicar la situación de los testigos que presuntamente incurren en falso testimonio, y recordó que debe evaluarse su situación antes de decidir si se los procesa.

Las alocuciones de López Meyer son la única oportunidad para conocer algunas impresiones del tribunal. El día que empezó el juicio, el camarista anticipó que no darían conferencias de prensa.

Mientras declaran los testigos, los jueces -el tribunal también lo integran María Evelina García y Juan Rotter- escuchan con atención, se hacen consultas entre ellos y toman algunas notas. Todo el debate está siendo grabado y la secretaria Teresa Giuffrida escribe el acta en una computadora portátil.

En general los jueces interrogan poco a los testigos. Permiten que primero agoten todas las consultas el fiscal, los querellantes y los defensores, en ese orden, y solamente preguntan por aspectos que quedaron poco claros.