Intentó escapar de un control de Gendarmería en Zapala y abandonó dos paquetes de cocaína: fue condenado
Un hombre fue condenado en Zapala a 4 años de prisión por transportar más de un kilo de cocaína y huir de un control de Gendarmería. La pena será domiciliaria hasta quedar firme.
El Tribunal Federal con asiento en Zapala condenó a cuatro años de prisión a Juan Pablo Gallardo, quien había sido detenido tras huir de un control vehicular de Gendarmería Nacional en la ruta nacional 237. El hombre transportaba más de un kilo de cocaína distribuido en dos paquetes y la sentencia se dictó tras considerar probado que descartó la droga durante su fuga.
La causa fue impulsada por la Sede Fiscal Descentralizada Zapala, a cargo del fiscal federal Juan Manuel García Barrese. El juez Alejandro Silva resolvió que la condena se cumpla bajo modalidad domiciliaria mientras el fallo no quede firme.
La persecución y el hallazgo de la droga
El hecho ocurrió el 22 de febrero a las 23:25 mientras Gallardo conducía desde Cipolletti hacia Bariloche. En el kilómetro 1615 de la Ruta 237, personal del Escuadrón 34 de Gendarmería lo demoró en un control de rutina. Cuando le solicitaron la documentación, el conductor se fugó intempestivamente, obligando a los efectivos a iniciar una persecución que concluyó 1.500 metros más adelante.
Durante el operativo, el personal realizó un rastrillaje y encontró, a 500 metros del puesto de control, dos paquetes rectangulares abandonados en la banquina. Ambos contenían cocaína: uno pesó 674,25 gramos y el otro 634,97 gramos, totalizando 1,309 kilogramos.
Marcas internacionales y envoltorios particulares
Los paquetes estaban envueltos en cinta amarilla y papel aluminio, con el sello de un delfín y una imagen de la bandera de Perú junto a las ruinas de Machu Picchu. Según la investigación, estos símbolos se asocian a organizaciones internacionales vinculadas al narcotráfico.
Los análisis posteriores determinaron que la cocaína tenía una pureza del 49,70% en un paquete y del 52,01% en el otro, desde los cuales se podían extraer más de 6.650 dosis en total.
La evidencia y el razonamiento del tribunal
El juez Silva destacó que, aunque la droga no fue encontrada dentro del vehículo, existían elementos suficientes para afirmar que Gallardo era su poseedor. Entre ellos mencionó la fuga intempestiva, la pérdida de contacto visual por algunos minutos con el personal de Gendarmería y el hallazgo de la droga a escasos metros del lugar donde finalmente fue detenido.
Según el tribunal, el comportamiento del imputado “resulta incompatible con una actuación inocente” y la secuencia evidencia “una clara voluntad de evitar las consecuencias legales descartando la droga”.
El decomiso del vehículo y otros elementos secuestrados
Además de la droga, el procedimiento permitió secuestrar un teléfono iPhone 16 Pro, un dólar, un billete de 500 pesos chilenos, dos billetes de 20.000 pesos argentinos y el vehículo Volkswagen Nuevo Polo en el que circulaba. El juez ordenó su decomiso y la destrucción de las muestras remanentes del estupefaciente.
El análisis del caso durante la audiencia
Durante el debate, la discusión se centró en si era posible atribuir a Gallardo el dominio de la droga. El juez evaluó la totalidad de los indicios, la actitud evasiva, el horario nocturno y los testimonios de los agentes intervinientes. Concluyó que la evidencia conforma “un conjunto indiciario sólido” que permite afirmar, bajo las reglas de la sana crítica, que el imputado transportaba la cocaína y que se deshizo de ella para evitar su imputación.
La condena
Finalmente, Gallardo fue declarado autor penalmente responsable del delito de transporte de estupefacientes. El juez dispuso una pena de cuatro años de prisión de cumplimiento domiciliario, medida que se mantendrá hasta que la condena quede firme.
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