Los motivos detrás de la quiebra de Sancor y una deuda de 120 millones de dólares
La productora láctea presentó una deuda de US$ 120 millones y anunció el fin de sus operaciones. Cuáles son los factores que derivaron en una de las marcas más emblemáticas a nivel nacional.
La Justicia de Santa Fe decretó la quiebra de SanCor tras comprobar que la empresa no pudo revertir su crisis financiera ni cumplir con sus compromisos económicos, en el marco de un proceso que ya venía deteriorado desde hace años.
SanCor arrastraba una deuda en varios frentes de alrededor de 120 millones de dólares y acumulaba importantes compromisos impagos, incluyendo salarios adeudados a sus trabajadores durante varios meses.
El pedido de quiebra presentado por la propia compañía fue interpretado como la única salida posible ante la imposibilidad de sostener el negocio. La medida judicial implica ahora la liquidación de activos y abre un escenario incierto para trabajadores, acreedores y productores vinculados a la firma.
La medida llegó luego de que la propia cooperativa solicitara la quiebra, al considerar inviable su continuidad. La sumatoria de factores derivó a la Justicia a declarar la quiebra como la única salida posible, marcando el colapso de una de las históricas empresas lácteas del país.
La estructura de costos elevada y difícil de sostener fue otro elemento determinante. La empresa no logró adaptarse a su nueva escala productiva ni reducir gastos de forma eficiente.

SanCor cierra sus puertas: cuáles son los motivos de su quiebra
Uno de los factores centrales fue el fracaso del concurso preventivo iniciado en 2025, que no logró estabilizar la situación ni alcanzar acuerdos con los acreedores. La herramienta dejó de ser útil para salir de la crisis, según la propia empresa.
Otro punto clave fue la abultada deuda, que ronda los 120 millones de dólares, con más de 1.500 acreedores verificados. Esta carga financiera resultó imposible de sostener para la cooperativa.
La falta de financiamiento y capital de trabajo limitó cualquier intento de reactivación. La imposibilidad de acceder al crédito dejó a la empresa sin margen para sostener su actividad. También la entidad acumuló deudas salariales, fiscales y comerciales, con trabajadores que llegaron a registrar meses sin cobrar sus sueldos.
La compañía también enfrentó serias dificultades para generar ingresos y recomponer su operación productiva, lo que impidió revertir el deterioro económico. La caída en la producción y la pérdida de mercado agravaron el escenario.
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