Operación y tratamiento psiquiátrico: nuevos testimonios clave en el juicio por la muerte de Diego Maradona

Las declaraciones del neurocirujano que participó de la operación de Diego Maradona y de una psiquiatra que asesoró a Agustina Cosachov aportaron nuevos detalles sobre el tratamiento médico del exfutbolista y reavivaron el debate sobre las decisiones tomadas antes de su muerte.

Por Redacción

Juicio por la muerte de Diego Maradona. Foto: NA

La nueva audiencia del juicio por la muerte de Diego Maradona volvió a poner el foco sobre las decisiones médicas que rodearon los últimos días de vida del exfutbolista y sobre el rol que tuvieron los profesionales hoy imputados en la causa.

El neurocirujano que operó a Diego Maradona reveló detalles inéditos


Según detalló Infobae, la jornada estuvo marcada por el testimonio del neurocirujano Pablo Rubino, quien reveló detalles inéditos de la operación por el hematoma subdural a la que fue sometido Maradona, y por la declaración de la psiquiatra Marcela Waisman, que respaldó el tratamiento llevado adelante por Agustina Cosachov.

Rubino, jefe del área de neurocirugía de la Clínica Olivos, explicó ante el tribunal que fue convocado de urgencia mientras se encontraba realizando otra cirugía y que, inicialmente, el objetivo de su equipo era colaborar únicamente en la logística y supervisión del procedimiento.

Según relató, la intervención fue encabezada por el entorno profesional de Leopoldo Luque, aunque aclaró que la parte principal de la cirugía terminó siendo completada por su propio equipo debido a dificultades técnicas surgidas durante el procedimiento.

El especialista describió la operación como una práctica “sencilla” desde el punto de vista técnico, aunque remarcó que el cuadro clínico de Maradona justificaba plenamente la decisión de intervenir.

En ese sentido, detalló que el hematoma subdural tenía un espesor de 14 milímetros y había provocado un desplazamiento cerebral de aproximadamente 6 milímetros, parámetros que —según explicó— superaban ampliamente los niveles a partir de los cuales la cirugía es formalmente recomendada.

Durante su exposición, Rubino sostuvo que esperar una descompensación del paciente podría haber representado un riesgo mayor. “El hematoma iba a seguir creciendo”, afirmó, al explicar que este tipo de lesiones no suelen revertirse espontáneamente cuando alcanzan determinadas dimensiones. Además, indicó que una demora podría haber obligado a realizar una intervención más invasiva y compleja.

El médico también aportó precisiones sobre cómo se desarrolló la cirugía dentro del quirófano. Señaló que Leopoldo Luque participó de la etapa preparatoria y del posicionamiento inicial del paciente, mientras que la fase estéril de la intervención comenzó bajo la conducción del neurocirujano Sainz, socio del imputado. Sin embargo, explicó que uno de los procedimientos debió ser completado por el equipo de Rubino debido a inconvenientes relacionados con la posición quirúrgica.

Otro de los puntos relevantes de la audiencia fue la declaración de Marcela Waisman, psiquiatra convocada en 2020 para realizar una interconsulta sobre el estado mental de Maradona. La profesional aseguró que mantuvo numerosos intercambios con Agustina Cosachov y que coincidía con el enfoque terapéutico adoptado frente a los cuadros depresivos, la bipolaridad y los episodios de excitación psicomotriz vinculados a la abstinencia.

Waisman describió a Maradona como un paciente complejo y de difícil abordaje, y sostuvo que Cosachov había trabajado adecuadamente dentro de esas limitaciones. Según declaró, cuando intentó entrevistarlo personalmente, el exfutbolista no aceptó ser evaluado, por lo que gran parte de su colaboración se desarrolló a través de conversaciones clínicas con la psiquiatra imputada.

La audiencia también incluyó la exhibición de mensajes intercambiados entre ambas profesionales, en los que Cosachov manifestaba preocupación por el estado emocional y conductual del exjugador y solicitaba orientación sobre posibles estrategias terapéuticas. Para la defensa, esos chats buscan demostrar seguimiento médico y preocupación constante por la evolución del paciente.

El juicio intenta determinar si existieron responsabilidades penales por presuntas negligencias en la atención médica brindada a Maradona durante sus últimos días de vida.


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