Los objetivos del FMI
La carta destacada
Pese a no aprobar la interferencia del FMI en la política interna de Argentina, un país soberano, creo que vale la pena preguntarse si las inversiones en nuestro país corren realmente peligro por la “inseguridad electoral” (vale decir, si no se reelige a Mauricio Macri), tal como el director del FMI para América Latina acaba de afirmar en Washington. Convengamos que la institución fundada por John Maynard Keynes en 1945 tiene los mejores economistas que la plata puede comprar, y por lo tanto estos deberían saber que es bueno para el país. Por desgracia, la asignatura del FMI no es cuidar o salvar países que tengan problemas económicos, sino asegurarse de que el sistema económico mundial –capitalista por definición– no colapse. A tal fin el FMI nuclea a los nuevos “vencedores de la Tierra” representados en Washington por “gobernadores” según un sistema de alícuotas (“tanto tenés, tanto valés”). La importancia relativa de los países principales (basada en dichas alícuotas) es la siguiente: un 35% corresponde a EE. UU., Japón, China y Alemania (en ese orden) con aproximadamente un 10% adicional contribuido por Francia, y el Reino Unido. Rusia, Brasil y Arabia Saudita también aparecen un poco más abajo en la lista. Con estos datos, la afirmación del FMI se convierte en una pregunta: ¿les conviene más a los países listados arriba la continuidad de la actual gestión a la hora de negociar a su ventaja tratados de intercambio comercial, soberanías o derechos humanos, cuando son precisamente esos países los que le aseguran el megapréstamo?
Leonardo Peusner
DNI 571.871
Leonardo Peusner
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