¿Qué va primero, la crema hidratante o el protector solar? El orden correcto para cuidar la piel

El orden de los productos en la rutina facial puede influir en su eficacia. Especialistas en dermatología explican cuándo aplicar la crema hidratante y el protector solar para mantener la piel saludable y protegida.

Por Redacción

Tener una rutina de cuidado facial no significa utilizar muchos productos, sino saber cuáles necesita la piel y en qué orden aplicarlos. Una de las dudas más frecuentes aparece por la mañana: ¿qué se coloca primero, la crema hidratante o el protector solar?

Aunque ambos productos cumplen funciones diferentes, su combinación es fundamental para mantener la piel hidratada y protegida de los efectos de la radiación ultravioleta. La recomendación general de los dermatólogos es aplicar primero la crema hidratante y después el protector solar, como último paso del cuidado facial antes del maquillaje.

¿Por qué la crema hidratante se aplica antes del protector solar?


La crema hidratante ayuda a conservar el agua en la piel y a mantener en buenas condiciones la barrera cutánea, que funciona como una defensa natural frente a las agresiones externas.

Por su parte, el protector solar está formulado para reducir la exposición de la piel a los rayos ultravioleta, responsables de quemaduras, envejecimiento prematuro y un mayor riesgo de cáncer de piel.

Por eso, en una rutina habitual, se recomienda colocar la hidratante sobre la piel limpia, esperar a que se absorba y luego distribuir el protector solar de manera uniforme.

Este orden permite incorporar ambos productos sin comprometer la aplicación del fotoprotector.

El orden correcto de los productos en una rutina facial de día


Para una rutina sencilla y efectiva, los especialistas recomiendan seguir estos pasos:

  1. Limpieza facial: retirar impurezas, restos de productos y exceso de grasa con un limpiador adecuado para cada tipo de piel.
  2. Sérum o tratamiento específico: aplicar los productos indicados para necesidades particulares, como hidratación o manchas.
  3. Crema hidratante: distribuir una cantidad adecuada sobre el rostro y el cuello.
  4. Protector solar: utilizar un producto de amplio espectro, con FPS 30 o superior, como último paso del cuidado facial.
  5. Maquillaje: si se utiliza, aplicarlo después del protector solar.

La clave está en elegir fórmulas compatibles con las necesidades de la piel y evitar incorporar productos innecesarios.

¿Qué pasa si se aplica el protector solar antes de la crema hidratante?


Colocar la crema hidratante después del protector solar no es el orden habitual recomendado, ya que puede alterar la distribución de la película protectora, especialmente si se frota demasiado la piel.

Para conseguir una protección adecuada, es importante aplicar una cantidad suficiente de protector solar y distribuirlo de manera uniforme.

Además, la protección debe renovarse aproximadamente cada dos horas cuando se permanece al aire libre, y después de nadar, transpirar intensamente o secarse con una toalla.

¿Es necesario usar crema hidratante si el protector solar ya hidrata?


No siempre. Actualmente existen protectores solares que incluyen ingredientes humectantes y emolientes, por lo que pueden cumplir ambas funciones.

En personas con piel grasa o mixta, un protector solar hidratante puede resultar suficiente para la rutina de la mañana.

En cambio, quienes tienen piel seca o una barrera cutánea alterada pueden beneficiarse de incorporar una crema hidratante antes de la protección solar.

La elección depende del tipo de piel, la formulación del producto y las necesidades individuales.

El error más común al utilizar protector solar


Más allá del orden de aplicación, uno de los errores frecuentes es utilizar una cantidad insuficiente de protector solar.

Para el rostro, las orejas y el cuello es importante aplicar una cantidad generosa que permita cubrir todas las zonas expuestas, sin olvidar el contorno del rostro y la línea del cabello.

También es fundamental recordar que el protector solar debe utilizarse durante todo el año, incluso en días nublados, porque una parte de la radiación ultravioleta atraviesa las nubes.

En definitiva, una rutina de cuidado facial no necesita ser complicada: limpieza, hidratación cuando sea necesaria y protección solar diaria son tres hábitos que ayudan a cuidar la piel a largo plazo.


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