A un año de la muerte de Francisco: su legado y los valores que aportó a la iglesia durante papado

El legado de Francisco fue notoriamente activo a pesar de las condiciones de salud adversas. El trabajo de escucha y predicación fueron el seño del Papa durante sus años en el puesto.

Redacción

Por Redacción

A un año de la muerte del papa Francisco, el Vaticano atraviesa una etapa de transición en la que conviven cambios impulsados por el nuevo liderazgo con continuidades marcadas por el legado del pontífice argentino. Su muerte el 21 de abril de 2025 a los 88 años, dio inicio a un proceso institucional que redefinió el rumbo de la Iglesia Católica.

Tras su muerte, se activó el tradicional período de “sede vacante”, durante el cual se organizaron los funerales y se convocó al cónclave que finalmente eligió a su sucesor. Este proceso garantizó una transición ordenada en el gobierno de la Iglesia, respetando normas que se mantienen prácticamente intactas desde hace siglos.


El vaticano a un año después de la muerte de Francisco: su legado


El primer papa latinoamericano dejó una huella imborrable en el Vaticano y en la Argentina. Su legado fue notoriamente activo a pesar de las condiciones de salud adversas. El trabajo de escucha y predicación fueron el seño del Papa durante sus años en el puesto.

Uno de los aspectos que se sostuvo fue justamente esa estructura institucional: los rituales, el peso del Colegio Cardenalicio y la lógica del Vaticano como centro de poder religioso global continúan sin modificaciones sustanciales. La Iglesia preserva así su continuidad histórica más allá de los cambios de liderazgo.

A diferencia de Francisco cuyo liderazgo se caracterizó por una fuerte impronta personal y cercanía con los sectores vulnerables, el nuevo papa adoptó inicialmente una postura más cautelosa, enfocada en consolidar la unidad interna.

Uno de los cuestionamientos más concurrentes fue la no visita de Francisco a su país natal:  “La idea era venir a la Argentina y lamentablemente se filtró una carta donde el papa hablaba de que tenía miedo que la Argentina se mexicaneara y eso causó un malestar enorme en México”. afirmó el periodista Héctor Garabal,

Homenaje al papa Francisco por parte de la hinchada de San Lorenzo, club el cual era socio (Foto: gentileza)

Una mayor postura política en la Iglesia tras un año sin Francisco


Con el correr de los meses se dio paso a una mayor firmeza en temas globales. El Vaticano volvió a posicionarse con claridad frente a conflictos internacionales, desigualdades y tensiones geopolíticas, recuperando su rol como actor moral en el escenario mundial, aunque con un estilo distinto al de su antecesor.

En el plano interno, también se registraron cambios graduales. Hubo una reorganización de la Curia con figuras de confianza del nuevo pontífice, aunque sin reformas abruptas.

Esta estrategia buscó evitar rupturas y mantener el equilibrio dentro de una institución atravesada por diversas corrientes.

Una niña sostiene una foto del papa Francisco en su funeral. (Photo by Marco BERTORELLO / AFP)

El legado de Francisco, todavía vigente


A pesar de estas transformaciones, muchas de las líneas impulsadas por Francisco siguen vigentes. Su énfasis en las personas vulnerables, la preocupación por la desigualdad y su mirada sobre los grandes problemas globales continúan influyendo en la agenda del Vaticano, marcando una continuidad en los valores centrales de la Iglesia.

El Papa también fue contundente en uno de los temas tabús de la Iglesia: “Se hablaba del tema de los curas pederastas, el drama de la pederastia en la Iglesia, el Papa lo asumió con valentía” afirmó Garabal.

Sin embargo, el nuevo pontificado introdujo matices en el estilo y en la forma de intervenir en la escena a nivel internacional. De este modo el Vaticano muestra una combinación de cambio y permanencia para adaptarse a un nuevo liderazgo sin romper con el legado de un papa que dejó una huella profunda tanto en la Iglesia como en el escenario internacional.


A un año de la muerte del papa Francisco, el Vaticano atraviesa una etapa de transición en la que conviven cambios impulsados por el nuevo liderazgo con continuidades marcadas por el legado del pontífice argentino. Su muerte el 21 de abril de 2025 a los 88 años, dio inicio a un proceso institucional que redefinió el rumbo de la Iglesia Católica.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios