Desde Estados Unidos volvieron a bajarle el tono a un posible giro a favor de Argentina por Malvinas: «Tan solo un mail»

El secretario de Estado de la administración de Donald Trump, Marco Rubio, minimizó la filtración del Pentágono que sugería retirar el respaldo a Londres en la disputa soberana.

Por Redacción

Foto: Reuters.

Luego del fuerte revuelo diplomático generado la semana pasada por una filtración en el Pentágono, el Gobierno de los Estados Unidos salió a poner paños fríos. El secretario de Estado, Marco Rubio, se refirió por primera vez al correo interno que contemplaba la suspensión del apoyo de Donald Trump al Reino Unido por las Islas Malvinas.

En declaraciones al diario británico The Telegraph, el jefe de la diplomacia estadounidense minimizó las probabilidades de que la Casa Blanca respalde formalmente las reivindicaciones argentinas sobre el archipiélago.

“Fue tan solo un correo electrónico. La gente se está exaltando demasiado por un correo electrónico. Era simplemente un correo electrónico con algunas ideas”, sentenció Rubio, restándole peso institucional al documento en la previa de la visita del rey Carlos III a Washington.


El origen de la polémica: castigos por la guerra en Irán


El controvertido mensaje, que según medios británicos habría sido redactado por un funcionario de rango inferior, analizaba distintas opciones de represalia de Estados Unidos contra aquellos aliados de la OTAN que no apoyaron las operaciones militares en la guerra contra Irán, iniciada el pasado 28 de febrero.

Una fuente estadounidense detalló a Reuters que la nota expresaba la profunda frustración de Washington ante la negativa de algunos aliados a conceder derechos de acceso, base y sobrevuelo (ABO) para el conflicto bélico en Medio Oriente. Entre las opciones de «castigo», además de la suspensión del apoyo a Londres por Malvinas, se llegó a contemplar la insólita expulsión de España de la OTAN.

La tensión por este documento llevó a Rubio a reunirse en Washington con la secretaria de Estado para Asuntos Exteriores británica, Yvette Cooper, para aclarar la situación.

Paralelamente, un vocero del Departamento de Estado ratificó a La Nación que la posición de EE.UU. «sigue siendo de neutralidad».

“Reconocemos que existen reclamos de soberanía contrapuestos (…) Reconocemos la administración de facto del Reino Unido sobre las islas, pero no adoptamos ninguna postura con respecto a los reclamos de soberanía”, explicaron.

Las declaraciones de Rubio coincidieron con el cierre de la visita de Estado de cuatro días que el rey Carlos III y la reina Camilla realizaron a Estados Unidos. Pese al tenso vínculo que mantiene con el premier británico Keir Starmer, Donald Trump elogió al monarca durante su despedida en la Casa Blanca, calificándolo como «el más grande de los reyes».

No obstante, el malestar en el sector militar estadounidense sigue latente. Desde el Pentágono, liderado por el secretario de Guerra Pete Hegseth, evitaron comentar sobre «deliberaciones internas», pero lanzaron una dura advertencia a Europa.

«Como ha dicho Trump, a pesar de todo lo que Estados Unidos hizo por nuestros aliados de la OTAN, ellos no estuvieron ahí para nosotros. El Departamento de Guerra se asegurará de que el presidente cuente con opciones creíbles para garantizar que nuestros aliados dejen de ser un ‘tigre de papel’», disparó la secretaria de Prensa, Kingsley Wilson.


Cómo había reaccionado el gobierno de Milei a la filtración del Pentágono


La filtración del Pentágono había generado un fuerte entusiasmo en el Gobierno nacional, que tiene en la administración Trump a su principal socio geopolítico internacional.

Sin embargo, según hizo trascender The Telegraph, Javier Milei habría dejado en suspenso sus planes de viajar a Londres en abril para reunirse con el primer ministro británico, Keir Starmer. Además, tanto el primer mandatario como el canciller Pablo Quirno utilizaron sus redes sociales para reafirmar los derechos argentinos.

Quirno denunció la «situación colonial» que persiste desde 1833 y rechazó tajantemente «la invocación británica del principio de libre determinación de los pueblos». Este mensaje fue respaldado inmediatamente por Milei, quien sentenció: «Las Malvinas fueron, son y siempre serán argentinas».

A esta postura se sumó la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien apuntó directamente contra los isleños: «La discusión sobre la soberanía de nuestras islas es entre Estados (…) Los kelpers son ingleses que viven en territorio argentino, no son parte de la discusión. Si se sienten ingleses que vuelvan a los miles de kilómetros, donde está su país».


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