Donald Trump condicionó el acuerdo nuclear con Arabia Saudita a que reconozca a Israel en los Acuerdos de Abraham
El presidente de Estados Unidos afirmó que el programa atómico civil no incluirá enriquecimiento de uranio. Benjamín Netanyahu celebró la posible adhesión del reino saudí, mientras expertos y el Congreso norteamericano analizan la letra chica del pacto de 30 años.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este jueves que el histórico acuerdo de cooperación nuclear civil alcanzado con Arabia Saudita estará condicionado de forma absoluta a que el reino árabe normalice sus relaciones diplomáticas con Israel a través de los Acuerdos de Abraham.
Según reportó la agencia internacional Associated Press (AP), el mandatario norteamericano utilizó sus redes sociales para fijar la posición de la Casa Blanca, remarcando que Washington «no se opone a instalaciones nucleares civiles no enriquecidas», pero exigiendo la integración del reino saudí al esquema de paz regional.
La reacción de Benjamín Netanyahu y la postura sobre el Estado palestino
La declaración de Trump generó una inmediata repercusión en la diplomacia de Medio Oriente. Desde Jerusalén, la oficina del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, difundió un comunicado donde celebró la eventual incorporación de Riad a los Acuerdos de Abraham como «un salto histórico hacia la paz», aunque evitó pronunciarse sobre el traspaso de tecnología atómica.
Sin embargo, el gobierno saudí ha supeditado históricamente cualquier reconocimiento formal de Israel al establecimiento de una ruta concreta para la creación de un Estado palestino, una posibilidad rechazada de plano por la gestión de Netanyahu. Por su parte, la Embajada de Arabia Saudita en Washington prefirió no emitir comentarios tras los recientes condicionamientos planteados por el presidente estadounidense.
Debate por el enriquecimiento de uranio, la OIEA y las empresas de EE.UU.
El entendimiento bilateral, proyectado para una duración de 30 años, contempla la participación activa de firmas estadounidenses en el desarrollo del programa de energía atómica saudí. En relación con los aspectos técnicos, el propio Donald Trump sostuvo que la letra del pacto no autoriza el enriquecimiento de uranio en la península arábiga.
Pese a las afirmaciones del mandatario, expertos en no proliferación expresaron sus dudas debido a que el tratado no incorporaría el Protocolo Adicional del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), un instrumento clave que faculta al organismo multinacional a realizar inspecciones sorpresa y auditorías intrusivas sobre las instalaciones.
En defensa de la medida, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, afirmó durante una conferencia de prensa en Manila que el pacto garantiza que Arabia Saudita desarrolle su infraestructura civil junto a empresas norteamericanas en lugar de recurrir a competidores globales como China, Rusia o Francia: «Queremos asegurarnos de que elijan a nuestras compañías. No somos la única opción en el mercado, pero somos la mejor», enfatizó el funcionario.
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