El diésel alcanzó un nuevo máximo en Estados Unidos, por la suba del petróleo y la tensión en Ormuz

El combustible escaló casi un 56% desde el inicio de la escalada bélica con Irán y superó los máximos de 2022. Con el crudo Brent arriba de los USD 95 y complicaciones en el Estrecho de Ormuz, el encarecimiento de los fletes impacta de lleno en los alimentos y complica el frente político de Donald Trump.

Por Redacción

El aumento en el precio del petróleo por el conflicto en Ormuz suma presión a los surtidores de Estados Unidos. (Foto: gentileza AP)

El precio del diésel en Estados Unidos alcanzó este viernes un nuevo máximo al promediar 5,85 dólares por galón, superando el pico alcanzado a mediados de 2022. El encarecimiento del combustible, que acumula un alza del 56% desde que el conflicto armado con Irán ingresó en una fase crítica a finales de febrero, comenzó a derramar sobre las redes de transporte de cargas y los costos de distribución de mercaderías de consumo masivo.

Según la agencia Associated Press, la disparada en las estaciones de servicio responde a la suba ininterrumpida del petróleo crudo, principal insumo del gasoil. La cotización del barril de Brent superó la barrera de los US$95 en los mercados internacionales, traccionada por las restricciones operativas y el menor flujo de barcos petroleros a través del estrecho de Ormuz, un cuello de botella clave para el abastecimiento global de energía.

En paralelo, la gasolina regular trepó a US$4,15 por galón, marcando su nivel más elevado registrado durante las jornadas del Labor Day, según registros de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA).

Impacto directo en alimentos y recargos en la logística


Al tratarse de la fuente de energía utilizada por camiones, trenes de carga, buques de cabotaje y maquinaria agrícola, el aumento del diésel impacta de forma directa sobre la estructura de costos comerciales. De acuerdo con estimaciones de la Independent Grocers Alliance (IGA), el gasto en combustible representa entre el 15% y el 30% del costo total de los alimentos, golpeando en primer término a productos perecederos como lácteos, carnes y frutas frescas.

A su vez, gigantes del comercio electrónico y empresas de encomiendas como Amazon, FedEx, UPS y el Servicio Postal de los Estados Unidos (USPS) dispusieron la aplicación de cargos extraordinarios de logística y combustible para compensar la suba de los fletes, costos que paulatinamente se trasladan a los precios finales en góndola.

Tensión en los inventarios globales y desafío electoral


El endurecimiento en el valor de los combustibles añade presión al tablero político estadounidense rumbo a las elecciones de medio término de noviembre. Las últimas mediciones de opinión pública elaboradas por AP-NORC reflejan que dos de cada tres ciudadanos desaprueban la conducción económica de la administración que encabeza Donald Trump, erosionada por el costo de vida y los efectos derivados del frente militar externo.

Analistas del sector refinador advierten que la merma en los inventarios físicos de diésel a escala global mantendrá la rigidez de los precios. El fenómeno replica un impacto similar en economías emergentes y países de Asia y África, donde naciones como Nigeria o Indonesia registraron subas acumuladas de hasta el 90% en el valor del combustible diésel durante los últimos seis meses.


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