No denunciaron el robo porque no confían en la Policía

El violento asalto de una banda en la casa del empresario César Zanellato es investigado de oficio por la Fiscalía. En los dos robos que sufrió la familia hay vínculos con suboficiales.

Por Redacción

Cipolletti

Archivo

Al padre de una suboficial cipoleña le secuestraron cerca de 50.000 pesos, una 9 milímetros y dos handies con la frecuencia policial.

CIPOLLETTI (AC).- La familia Zanellato no denunció el robo que sufrió el miércoles pasado porque sospecha de la Policía. Llamativamente, en el millonario golpe que sufrieron en el invierno estuvo involucrado un cabo de Neuquén. Y por el último robo fue detenido el padre de una suboficial de la Comisaría Cuarta, unidad que tiene jurisdicción en el barrio donde ocurrió el asalto. Allegados al círculo íntimo criticaron el procedimiento y aseguraron que “todo el mundo” ingresó a la vivienda tras el robo y contaminó la escena.

El fin de semana del 21 de junio un grupo de boqueteros entró a la empresa de agroquímicos de Zanellato, en la calle Pioneros 1150, y vació tres cajas fuertes. La suma sustraída “fue millonaria, casi incuantificable”, sostuvieron los investigadores.

Por ese hecho fue imputado un cabo neuquino que presuntamente cobró un cheque de 16.000 pesos al otro día del robo y depositó otro de 65.000 pesos que pertenecía a Zanellato y que fue transferido a su cuenta en un banco de Neuquén.

Desde ese momento, los damnificados pusieron un manto de sospecha sobre la Policía. Marta Zanellato, la esposa de César, el empresario víctima del asalto en el barrio Capellán, dijo que uno de los ladrones le aseguró a su marido que “la cana lo había buchoneado” y también criticó el procedimiento.

El miércoles pasado un sujeto que se hizo pasar por empleado de correo ingresó a la casa de calle Gotelli al 300 y tras él, por la fuerza, entraron otros cuatro hombres que inmovilizaron a Zanellato y a la empleada doméstica. Revisaron toda la vivienda y huyeron con 50.000 pesos, dólares, tres relojes y un celular. Escaparon en la Jeep Cherokee negra del empresario y después la abandonaron al sur de Cipolletti, frente a la toma Los Sauces.

Allegados a la familia relataron ayer a este medio que en las semanas previas al boquete de junio “un policía estuvo averiguando varias cosas sobre el funcionamiento de la empresa”. “Ahora se van a meter a tu casa”, le advirtieron entonces a César. El día del último asalto, según relataron los familiares, al menos ocho efectivos ingresaron a la casa y consultaron insistentemente dónde estaba la caja fuerte. En ese contexto, el damnificado optó por no radicar la denuncia. La fiscalía está investigando el robo de oficio.

La noche posterior al asalto, la Brigada de Investigaciones interceptó a un Renault Laguna en el que se movilizaban dos hombres. Uno escapó pero los policías lo identificaron como un exempleado judicial con antecedentes penales y cuñado del cabo neuquino implicado en el boquete. Por eso allanaron su casa y encontraron precintos similares a los que se usaron para atar a Zanellato y una campera de OCA postal. El otro, de apellido Oyarzo, fue detenido en el lugar. Es padre de una suboficial de la Comisaría Cuarta y llevaba una pistola 9 mm reglamentaria, dos handies con la frecuencia policiales y una fuerte suma de dinero en fajos.


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