“No vas a regatear”

Por Redacción

Atados al palo mayor y escuchando atentamente el canto de las sirenas, observando cómo las réplicas del temblor son más frecuentes pero asustan menos, colgados del pasamanos del que se aferraron mil ancianos pero se fueron igual, esperando la carroza… esta sensación de que algo va a pasar pronto y será bueno o malo no es nueva. Estamos en un tiempo de cambios. Se puede experimentar la sensación de montaña rusa, de pasar el badén en la parte de atrás del auto, de soltar amarras sin conocer el puerto. La monotonía de día a día nos hace mirar el suelo y rara vez imaginar el horizonte, pero se puede y es bueno hacerlo. Es útil, hace falta hacerlo. Imagino que todos queremos estar mejor y que es un sentimiento solidario, del tipo queremos estar mejor como sociedad, como comunidad, sentirnos parte de algo que no podemos definir pero nos configura como personas y parte de una identidad mayor. También pienso que, como ninguna cena es gratis, tenemos que estar predispuestos para trabajar mucho sobre la base de ideas convertidas en propuestas, transformadas en programas, planificadas y hechas realidad por un equipo o muchos equipos con convicción y liderazgo. Me parece que hay mucha gente dispuesta a hacerlo, que hay mucho pueblo dispuesto a hacerlo, hacer las preguntas al hueso y responder con realismo e imaginación pero sobre todo con franqueza, con eso que hace que alguien te mire a la cara y te diga lo que piensa y planea y no lo que querés oír, ni la frase de ocasión ni el beso falso… la verdad según las convicciones. Hay un enorme trabajo pendiente en Río Negro y en cada uno de nuestros pueblos vivimos tiempos de cambios. Son inevitables, no son buenos ni malos, dependen de la orientación que seamos capaces de darles. No hay neutrales, aunque a veces nos creamos neutrales. Somos artífices de nuestro propio destino hoy como siempre, hoy más que antes… un paso al frente para el que esté dispuesto a hacerlo. Ni un paso atrás de las cosas buenas que conseguimos con trabajo y sangre. Un montón de amor como combustible indispensable de la tarea pendiente. Amor por el pago chico, amor porque vale el esfuerzo, amor porque Río Negro merece estar mejor… si no hay amor, que no haya nada entonces. Gustavo Ferreyra DNI 16.816.701 Allen

Gustavo Ferreyra DNI 16.816.701 Allen