La didáctica de la prevención

No basta con incorporar contenidos de prevención. Hay que dotarlos de didáctica, hacerlos operativos con talleres de simulaciones, juego de roles, análisis de casos, debates con contrapuntos argumentales.

Por Marcelo Antonio Angriman

¿Se enseña a prevenir en la Argentina?. La pregunta no nace en un aula, surge en el humo espeso de los bosques incendiados, en la sirena de un patrullero tras un nuevo siniestro vial o en el silencio de lo inexplicable.

Pienso en Joaquin y la caída de un arco, en la salida educativa que terminó en asfixia por sumersión de Celeste, en la última zambullida de Matias en la pileta olímpica del Parque Roca o en la caída de un roble pellín del caso Lolen. Son grietas en la cultura del cuidado, escenas donde la prevención no llegó.

El derecho no es ajeno a esta preocupación. El CCYC desde el 1-8-15, incorporó con claridad el deber genérico de prevenir. El art. 1710 lo dice sin eufemismos: “toda persona debe, en cuanto de ella dependa, adoptar de buena fe y conforme a las circunstancias, las medidas razonables para evitar que se produzca un daño o disminuir su magnitud…”. Y el artículo 1725 eleva la vara, al exigir mayor diligencia a quienes poseen más conocimiento.

Es un avance normativo indiscutible. Pero la ley por si sola, no crea cultura. Puede imponer deberes, pero no puede sembrar hábitos.

No todos estamos obligados del mismo modo. Hay quienes, por su función, deben intervenir bajo protocolos específicos: fuerzas de seguridad, guardavidas, patrullas de rescate. Pero si la prevención se redujera solo a especialistas, entonces la sociedad entera abdicaría.

Aquí aparece el contrasentido, mientras el ordenamiento jurídico eleva la prevención a categoría de deber general, el sistema educativo rara vez lo asume como eje formativo estructural.

Tras décadas de docencia en distintos niveles, nunca participé de una capacitación donde la prevención – en su dimensión jurídica, ética y práctica- fuera el tema convocante central. Y esa ausencia es sintomática.

¿Cómo se prepara a futuros docentes para interactuar en un mundo crecientemente litigioso, tecnificado y riesgoso, sino se los forma en responsabilidad, legislación básica y gestión preventiva? ¿Cómo se los deja solos frente a alumnos, padres y directivos sin herramientas conceptuales y operativas claras?

La mayoría de los institutos y universidades de formación docente de nuestro país, carece de materias específicas que aborden estas cuestiones con rigor. A esta altura ello es un anacronismo imperdonable.

No porque el derecho deba invadir la pedagogía, sino porque la pedagogía no puede ignorar al derecho. Prevenir no es prohibir vivir, no es vedar el juego, ni esterilizar la experiencia. Es enseñar a hacer mejor. Es incorporar la noción de riesgo como otra variable de análisis, no como un elemento paralizante.

Si los niños crecen aprendiendo a observar el entorno, a evaluar consecuencias, a anticipar escenarios, esa gimnasia mental se convierte en naturaleza. La prevención es, en definitiva, visión periférica aplicada a la vida. Es entender que cada decisión tiene un radio de impacto, más allá del propio ombligo.

Por eso no basta con incorporar contenidos de prevención. Hay que dotarlos de didáctica, hacerlos operativos con talleres de simulaciones, juego de roles, análisis de casos, debates con contrapuntos argumentales. Check lists verificables que traduzcan la teoría en hábito porque la prevención no se memoriza, se entrena.

Debería existir en todo el proceso educativo un enfoque transversal desde diferentes materias, que ayude a comprender la relación entre libertad y responsabilidad. Porque detrás de todo acto preventivo hay autopreservación, pero también el reconocimiento de que el otro importa.

Prevenir es un acto de amor inteligente Es además egoísmo ilustrado: “me cuido para poder convivir, te cuido para seguir siendo comunidad”.

La verdadera reforma pendiente no está en el Código, está en el aula. Porque las leyes pueden obligar a prevenir, pero solo la educación puede hacer que alguien quiera hacerlo.

*Abogado. Prof. Nac. de Educación Física. Docente Universitario. angrimanmarcelo@gmail.com


¿Se enseña a prevenir en la Argentina?. La pregunta no nace en un aula, surge en el humo espeso de los bosques incendiados, en la sirena de un patrullero tras un nuevo siniestro vial o en el silencio de lo inexplicable.

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