Ordenan nuevo juicio contra una pediatra por presunta mala praxis

El STJ anuló en forma parcial la sentencia que había absuelto a una médica de Cipolletti en un caso de lesiones

Por Redacción

CIPOLLETTI (AC).- El Superior Tribunal de Justicia (STJ) de Río Negro ordenó la realización de un nuevo juicio contra una pediatra del hospital de Cipolletti, sospechada de presunta mala praxis. Mónica Reyna fue absuelta del delito de lesiones culposas gravísimas, por el beneficio de la duda, en mayo del año pasado, por el juez correccional Daniel Drake. A raíz de este fallo, Leandro Segovia, abogado de la familia de la víctima que tenía 1 año y 11 meses, presentó un recurso de casación considerando que el magistrado no tuvo en cuenta pruebas fundamentales del expediente. El STJ le reconoció parte de razón y anuló parcialmente la sentencia en lo referido a la omisión del deber de cuidado que se le endilga a la pediatra y ordenó continuar con la sustanciación del expediente. Los jueces del máximo tribunal coincidieron también en la necesidad de ampliar la investigación hasta abarcar las posibles responsabilidad de quienes debían encargarse de la organización del hospital, en cuanto a las falencias detectadas en las áreas de enfermería y de farmacia y en la administración del alta médica y, en particular, analizar también la eventual responsabilidad de quienes suministraron la medicación prescripta por Reyna. “No sólo por sus eventuales consecuencias penales por deberes incumplidos u omitidos, sino también por otras de alcances difusos en resguardo de los ciudadanos rionegrinos que utilizan el sistema público de salud”, según coincidieron los jueces del STJ. Los detalles del caso El hecho por la que se deberá juzgar nuevamente a Reyna se produjo entre las últimas horas del 1 y la madrugada del 2 de octubre de 2003. En ese momento la médica se encontraba de guardia cuando llegó el niño de casi dos años, con quemaduras por agua. Según la acusación, la profesional prescribió una sobredosis de morfina, luego ordenó sedarlo y no efectuó el debido control sobre el pequeño al que debería haber internado o dejado bajo vigilancia. Estas circunstancias habrían generado una desestabilización general de la salud del niño que le ocasionaron lesiones gravísimas, entre ellas neurológicas. En su defensa, la pediatra aseguró en todo momento que la dosis que prescribió fue la correcta y aclaró que ella no aplicó la droga sino que lo hicieron las enfermeras. Sus abogados intentaron demostrar en el juicio que las lesiones que sufrió el menor fueron consecuencia de una meningitis.