Pena de ocho años en juicio abreviado

Es por el asesinato de José María Apolef ocurrido en General Conesa en julio del año pasado.

Por Redacción

Judiciales

Una pena de ocho años de prisión por el delito de “homicidio simple” fue acordada en el marco de un juicio abreviado por el crimen de José María Apolef de Conesa.

Ayer fue retomada la audiencia donde serían escuchados los alegatos del Fiscal de Cámara, Fabricio Brogna López, y del Defensor Oficial, Pedro Vega pero fue reeditado un ofrecimiento de juicio abreviado que en su momento había formulado el fiscal y que ahora fue aceptado por Gabriel Zapata de 35 años.

El imputado admitió su responsabilidad en el hecho uno de los requisitos del juicio abreviado, así como la imputación y la pena mínina impuesta. En un plazo de tres días el Tribunal presidido por la camarista Daniela Zágari e integrado por Carlos Reussi y Marcelo Chironi se expedirá en el sentido si acepta o no el acuerdo alcanzado.

Zapata, nacido en Salta y trabajador rural, está detenido desde julio del año pasado luego de este hecho ocurrido en la madrugada del 14 de ese mes de 2014 en el interior de la vivienda de la víctima, ubicada en el radio urbano. Un violento golpe en la cabeza con una pala de jardín hirió gravemente al hombre de 57 años quien murió a los cinco días en el hospital Zatti de Viedma a donde había sido trasladado.

Según los testimonios reunidos en la causa, previo al hecho Apolef había estado bebiendo con otras personas, quienes se retiraron quedándose solamente Zapata, quien habría sido el que agredió a la víctima provocándole la muerte días después.

De acuerdo a lo que logró reconstruir la investigación, entre las 18 y 19 del 13 de julio de 2014 la víctima habría estado consumiendo bebidas alcohólicas junto a dos personas, entre ellas el detenido, quien se quedó solo con Apolef.

Según el informe médico la lesión causada en la cabeza de la víctima es compatible con un golpe dado por el elemento individualizado como asada “secuestrado dentro de la vivienda de la víctima con restos de sangre.” De tal magnitud habría sido el golpe que el agresor le propinó a Apolef que partió el mango de la azada, quedando una parte tirada en el patio de la vivienda del hombre mortalmente herido. La causa fue instruída por el juez penal de Viedma Favio Igoldi.


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