Buscan que los huevos informen cómo fueron producidos: qué cambiaría en los envases
Un proyecto presentado en el Congreso propone que los maples identifiquen si los huevos provienen de gallinas criadas en jaulas, en galpones, al aire libre o bajo sistemas orgánicos.
Los envases de huevos podrían incorporar una nueva información obligatoria en Argentina. Un proyecto de ley presentado en la Cámara de Diputados de la Nación propone que los consumidores puedan conocer qué sistema de producción se utilizó para obtener los alimentos que compran.
La iniciativa fue impulsada por la diputada nacional Gabriela Estévez, de Unión por la Patria, y elaborada junto a la organización internacional Sinergia Animal, que trabaja en la promoción del bienestar animal.
El proyecto establece que los envases deberán identificar de manera visible, legible e indeleble el sistema de producción de los huevos. Las categorías previstas son: producción en jaulas, libre de jaulas en galpón o piso, sistema campero o de libre pastoreo y producción orgánica.
El objetivo es que esa información esté disponible directamente en la cara principal del packaging y permita distinguir las condiciones en las que fueron criadas las gallinas ponedoras, según informó Infobae.
La obligación también alcanzaría a la publicidad. Según el texto, toda comunicación comercial deberá indicar el sistema de producción correspondiente y no podrá utilizar imágenes o recursos gráficos que puedan inducir a error. Por ejemplo, un envase no podría mostrar gallinas al aire libre si los huevos provienen de un establecimiento que utiliza jaulas.
El dato detrás del proyecto: el 90% de los huevos se produce en jaulas
Uno de los argumentos que fundamentan la iniciativa es la falta de información disponible para quienes compran huevos. Una encuesta realizada por Sinergia Animal Argentina reveló que más del 78% de los argentinos desconoce que aproximadamente el 90% de la producción nacional se realiza en sistemas de jaulas.
El debate se da en un país con un consumo elevado de este alimento. De acuerdo con las proyecciones del sector avícola citadas en la presentación, Argentina alcanzaría en 2026 un nuevo récord de 430 huevos por habitante al año.
Para los impulsores del proyecto, esa dimensión del consumo refuerza la necesidad de que los compradores puedan conocer el origen y las condiciones de producción.
La diputada Estévez sostuvo que la propuesta se apoya en el artículo 42 de la Constitución Nacional, que reconoce el derecho de los consumidores a recibir información adecuada y veraz.
Desde Sinergia Animal, su directora en Argentina, Romina Viscarret, explicó que la iniciativa busca establecer reglas comunes para que el acceso a esa información no dependa de la decisión de cada empresa.
No prohíbe ningún sistema de producción
Uno de los puntos centrales del proyecto es que no establece la prohibición de comercializar huevos provenientes de sistemas de jaulas ni obliga a los productores a modificar sus instalaciones o adoptar un modelo de crianza determinado.
La propuesta apunta exclusivamente a que las distintas modalidades de producción puedan identificarse y que el consumidor tenga elementos para elegir.
En caso de aprobarse, el texto contempla un plazo de adecuación de 12 meses desde su reglamentación. También prevé la posibilidad de establecer cronogramas progresivos según la escala de cada establecimiento productivo.
Los incumplimientos quedarían alcanzados por las sanciones previstas en las leyes de Defensa del Consumidor y de Lealtad Comercial, entre otras normas vigentes.
Un antecedente que no avanzó en el Congreso
La discusión sobre el etiquetado de huevos ya tuvo un antecedente legislativo. En 2021, un proyecto de características similares, también elaborado por Sinergia Animal y presentado por el entonces diputado José Luis Ramón, llegó al Congreso, pero no prosperó.
En aquella oportunidad, la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (Capia) manifestó su rechazo a la propuesta.
Su presidente, Javier Prida, había cuestionado el método elegido para implementar el etiquetado, aunque reconoció la necesidad de encontrar mecanismos para informar a los consumidores sobre el tipo de huevo que compran.
También defendió los sistemas de producción utilizados en el país y sostuvo que la actividad cumple con las normativas de la Organización Mundial de Sanidad Animal y los controles del Senasa.
Con este nuevo proyecto, el debate vuelve al Congreso y pone nuevamente en discusión la información que debe llegar al consumidor y las condiciones de producción de uno de los alimentos de mayor consumo en Argentina.
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