El Gobierno avanza con la reforma laboral y apura a empresarios y sindicatos a renegociar convenios colectivos
La Secretaría de Trabajo de Javier Milei comenzará la convocatoria para que se vuelvan a negociar 150 convenios que se encuentran vencidos a partir de esta semana. Anticiparon que irán sumando según fecha de vencimiento para que se adapten a la nueva legislación.
A partir de la publicación del Decreto 407 en el Boletín Oficial, el Gobierno reglamentó la reforma laboral este lunes 1 de junio. En el marco de la Ley 27.802, el secretario de Trabajo, Julio Cordero, pondrá en marcha un proceso de intimidación a empresarios y dirigentes sindicales para renegociar 150 convenios colectivos de trabajo que se encuentran vencidos.
La normativa establece que la cartera laboral dará por expirados formalmente los convenios cuyo plazo de vigencia original ya haya finalizado. De esta manera, Cordero iniciará las convocatorias e irá sumando progresivamente al resto de los acuerdos sectoriales según su fecha de vencimiento, con la finalidad de que se adapten a la nueva legislación.
Según indicó Infobae, la ordenanza exige actualizar obligatoriamente las cláusulas vinculadas a las condiciones de trabajo y las cuotas solidarias o aportes pactados entre las partes.
Desde el Ejecutivo aclararon que no apurarán a las empresas y gremios con plazos estrictos, sino que buscan que las discusiones para incorporar cambios tecnológicos y laborales comiencen por fuera del ámbito de la Secretaría de Trabajo.
Una vez alcanzado un entendimiento, el nuevo convenio deberá presentarse para su homologación oficial, un paso clave que lo volverá obligatorio para todos los empleadores y trabajadores comprendidos en ese ámbito.
Sin embargo, la ley contempla que el área de Trabajo pueda suspender esta homologación si considera que la aplicación del acuerdo genera distorsiones económicas graves que afecten el interés general o la aplicación de otras normas dictadas en protección de la población.
Los cambios que aplica la reforma laboral y los objetivos del Gobierno
La nueva reglamentación instrumenta modificaciones profundas en el mundo laboral que, desde la perspectiva del gobierno de Javier Milei, derivarán en una mayor generación de empleo.
Una de las medidas más fuertes recae en el fin de la ultraactividad total, ya que la reforma dinamitó el principio que sostenía la vigencia plena de un convenio de manera indefinida tras su vencimiento. En el escenario actual, la ley solo respeta la ultraactividad para las cláusulas normativas sobre condiciones de trabajo, mientras que las cláusulas obligacionales -como cuotas solidarias y aportes especiales al sindicato– se caen de forma automática al expirar el plazo del documento.
En el plano de los ingresos, a través del artículo 104 bis se habilitó la incorporación del salario dinámico. Este recurso permite sumar componentes retributivos transitorios, fijos o variables, evaluando el mérito personal del trabajador y la situación de cada empresa para que los aumentos dejen de seguir una pauta automática por inflación y pasen a depender de la productividad.
Sumado a esto, se fijó la supremacía de los acuerdos por empresa, lo que significa que los convenios pactados a nivel de firma o por región prevalecerán por sobre los de rama de actividad, incluso si sus condiciones resultan inferiores. Según el oficialismo, esta descentralización permitirá adaptar las variables a la realidad económica de distintas provincias o pymes que no pueden afrontar los esquemas nacionales.
El andamiaje legal también allana el camino para la conformación de nuevos sindicatos al reducir drásticamente del 20% al 5% el umbral mínimo de afiliación requerido para disputar y arrebatar el reconocimiento legal —la personería— al gremio principal.
Por otro lado, la normativa habilita el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un mecanismo de ahorro obligatorio para cubrir las indemnizaciones por despidos en el sector privado, con el objetivo dual de limitar la litigiosidad y fortalecer el mercado de capitales local.
Finalmente, se busca incentivar beneficios no remunerativos como el reintegro de gastos de transporte público sin que estos montos integren el salario, y se facilita el descuento de cuotas de préstamos bancarios directamente del sueldo para conseguir que las entidades ofrezcan tasas más convenientes.
Las alertas de los sindicatos y gremios por la reforma laboral
Frente al avance de la reforma laboral, la Confederación General del Trabajo (CGT) advirtió que estas medidas traerán precarización y significarán la aniquilación de los derechos históricos de los trabajadores. Uno de los focos de mayor conflicto radica en el recorte de la ultraactividad, un principio que las centrales obreras consideraban una garantía clave de estabilidad para evitar que los asalariados perdieran derechos adquiridos si las negociaciones paritarias se estancaban.
Las críticas sindicales también apuntan contra las justificaciones oficiales respecto a la antigüedad de los documentos. Mientras el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, argumentó que existen convenios vencidos hace más de cincuenta años y firmados por partes inexistentes, el abogado de la CGT, Gustavo Ciampa, retrucó que desde 2003 existe una negociación colectiva permanente en prácticamente todas las actividades y aseguró que los textos se renovaron en todo aquello que las partes quisieron renovar.
A su vez, las agrupaciones rechazan rotundamente herramientas como el salario dinámico y la supremacía de los convenios por empresa, ya que consideran que reducen el nivel de protección general y habilitan a las firmas a negociar condiciones a la baja.
La cúpula gremial teme además una inminente oleada de reclamos por parte de nuevas organizaciones sindicales de base que, amparadas por los nuevos umbrales porcentuales, intenten quedarse con la personería gremial y los derechos exclusivos de representación.
Finalmente, también cuestionaron la instrumentación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL). Desde la central obrera aseguraron que, con la implementación de este nuevo mecanismo financiero alternativo para los despidos, el Estado le sacará parte de los recursos que van destinados al pago de jubilaciones y pensiones para subsidiar a las empresas que echen a sus empleados sin causa justificada.
Comentarios