El Gobierno buscar disminuir las contribuciones patronales para crear empleo: la postura de los empresarios
La iniciativa establece un esquema de alivio fiscal por cuatro años para empresas privadas que incorporen nuevos trabajadores entre el 1 de mayo de 2026 y el 30 de abril de 2027.
El Gobierno nacional busca reactivar el empleo formal con una fuerte reducción de las contribuciones patronales, aunque desde distintos sectores empresarios advierten que la medida, por sí sola, podría no alcanzar para generar nuevos puestos de trabajo en el actual contexto económico.
A comienzos de mayo, tras un fallo judicial favorable, el Ejecutivo reglamentó el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), incluido dentro de la reforma laboral. La iniciativa establece un esquema de alivio fiscal por cuatro años para empresas privadas que incorporen nuevos trabajadores entre el 1 de mayo de 2026 y el 30 de abril de 2027.
El objetivo oficial es promover la contratación de personas que se encuentren desempleadas, que no hayan tenido empleo formal en los seis meses previos, monotributistas o ex empleados del sector público nacional, provincial o municipal.
Con el nuevo esquema, las contribuciones patronales pasarán de un promedio cercano al 18% a apenas un 5%. De ese total, tres puntos se destinarán al sistema jubilatorio y dos al PAMI. Además, se sumará más adelante un aporte al futuro fondo de asistencia para indemnizaciones, cuya reglamentación aún está pendiente.
Desde el Gobierno sostienen que la medida apunta a reducir el costo laboral y facilitar la creación de empleo registrado. Marcelo Brandariz, socio líder de Servicios Legales de PwC Argentina, en diálogo con TN consideró que el régimen “debería generar oportunidades más competitivas de acceso al mercado laboral” y destacó que representa “una importante reducción en los costos laborales para las empresas”.
Sin embargo, referentes del sector pyme y especialistas laborales mostraron cautela respecto del impacto real que podría tener el programa.
Pablo Loyola, vicepresidente del Instituto Argentino de la Empresa Familiar, señaló que el régimen puede resultar útil para empresas que ya se encuentren en expansión, aunque remarcó que muchas firmas hoy atraviesan dificultades por la caída del consumo y la retracción económica.
“Muchas pymes no están pensando en incorporar personal, sino en sostener su actividad actual. El mayor efecto probablemente se vea en compañías que ya tenían previsto crecer”, explicó.
En la misma línea, Ernesto Sanguinetti, socio del estudio PASBBA Abogados, sostuvo que la reducción de cargas puede incentivar el empleo formal, aunque advirtió que el resultado dependerá de cómo respondan las empresas.
Según explicó, el beneficio podría ayudar especialmente a sectores intensivos en mano de obra, donde el costo laboral tiene mayor peso. No obstante, planteó que existe el riesgo de que algunas compañías utilicen el régimen simplemente para reducir costos sobre contrataciones que ya pensaban realizar, sin generar nuevos empleos reales.
Además, los especialistas advierten sobre el posible impacto fiscal de la medida. Si el régimen logra incorporar trabajadores informales al sistema, podría ampliarse la base de aportantes y compensar parte de la baja de recaudación. Pero si no se traduce en nuevos puestos de trabajo, el efecto podría representar únicamente una caída temporal en los ingresos previsionales.
Mientras tanto, el Gobierno apuesta a que el alivio fiscal funcione como motor para dinamizar el mercado laboral privado, en un escenario donde el empleo formal continúa mostrando señales de estancamiento.
Con información de TN.
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