Pidieron la reapertura del comedor del Jardín 130 en Bariloche
La directora del establecimiento, al que asisten casi 120 chicos de entre cuatro y cinco años, le planteó la demanda al gobernador rionegrino, en Bariloche. Explicó que se necesita contar con ese servicio por la situación social que se vive en esa zona de esta ciudad.
Se acercó con cierta cautela, pero segura. Lo miró de frente y le pidió unos minutos. El gobernador rionegrino, Alberto Weretilneck, recién había respondido las preguntas de la prensa. Y la escuchó. En pocas palabras, la directora del Jardín 130 del barrio Nuestras Malvinas, Silvia Ruth Schroeder, le explicó al mandatario provincial la necesidad de recuperar el comedor para los chicos que asisten a esa institución.
Weretilneck prestó atención al reclamo y la directora le presentó el pedido formal en una nota. No es la primera vez que la comunidad educativa del Jardín 130 del barrio Nuestras Malvinas pide a las autoridades educativas de la provincia que restituyan el servicio de comedor que tuvo la institución.
El 16 de marzo pasado, le enviaron una nota con ese reclamo a la Supervisión del Nivel Inicial de la Zona II y a la supervisora Fabiana Calfuquir, en la que explicaron la situación. También, le formularon el pedido para que el planteo sea abordado con urgencia.
En el escrito recordaron parte de la historia del Jardín 130 y el momento en que se independizó de la Escuela 315 del barrio Nuestras Malvinas. Rememoraron hubo “una decisión política que desconocemos los fundamentos”, que retiró completamente el servicio de comedor del jardín.
En la nota que Schroeder le entregó a Weretilneck destacaron que “la comunidad educativa del Jardín 130 comparte el interés y la necesidad manifiesta de recuperar el comedor que durante años tuvo”.
"Solo resta la voluntad política"
“Las infancias que representamos han sido las primeras en manifestar esta inquietud y exigir su derecho a recibir una alimentación saludable”, afirmaron. “Como adultos responsables no podemos ignorarlos”, señalaron.
Dijeron que en la actualidad “se están organizando juntadas de firmas en los barrios Malvinas, Nahuel Hue y Omega con el fin de visibilizar y sensibilizar a la ciudadanía”. Aseguraron que las condiciones materiales y el recurso humano están dados “solo resta la voluntad política de cubrir esta necesidad fundamental para que el proceso educativo se realice plenamente en una comunidad con grandes contrastes y vulnerabilidades manifiestas”.
“Esperamos que se evalúe comprenda y resuelva las necesidades con compromiso”, finaliza la nota que la directora presentó este miércoles al mandatario rionegrino, en el gimnasio que el jardín comparte con la Escuela 315.
En ese recinto se hizo el acto de apertura de los sobres con las ofertas de las seis empresas que se presentaron a la licitación pública para construir la red cloacal en el barrio.
La situación del jardín
Este jueves, Schroeder dijo a Diario RÍO NEGRO que al jardín 130 concurren «casi 120 chicos». «Este año son de cuatro y cinco años. No tenemos problemas de matrícula como otros jardines», indicó. Contó que en años anteriores tuvieron chicos de tres años, pero este 2026 «cubrimos con las edades obligatorias».
Comentó que el gobernador le dijo que «la semana que viene está resuelto» el tema del comedor. En principio, la directora evaluó que se ve complicado cumplir con ese plazo, «pero bueno es un inicio y las familias están juntando firmas igual».
Rememoró que el comedor se cerró tras la pandemia causada por el coronavirus. «Hasta la pandemia llegaban los módulos alimenticios para el nivel inicial», sostuvo la directora.
Comentó que en ese momento «se tapió el ingreso desde la escuela primaria (315) hasta el jardín que era por donde pasaría la comida. Nunca nos pudieron explicar quién había tomado la decisión de retirar el comedor para el jardín».
Schroeder aseveró que «independizar el jardín tenía como condición sine qua non mantener el comedor». «Tenemos niños y niñas que asisten sin cenar o sin almorzar y lo manifiestan, se nota a la hora de los refrigerios», observó.
Describió que en los refrigerios los chicos reciben leche, té, pan, queso, dulce y frutas. «Y muchas veces hay que insistir para que no falte porque racionan y controlan mucho y vivís explicando que piden más (los chicos), porque tienen hambre», relató la directora. «Hemos adelantado el horario del desayuno o de la merienda de la tarde porque entran con hambre».
Señaló que la situación social está difícil. «Es un barrio donde hay varios comedores y reciben refuerzo incluso en las iglesias. La necesidad es real», aseguró.
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