Plan Integral de Gestión de Riesgo: datos que apuran su concreción en Río Negro

La iniciativa forma parte del programa de Desarrollo Productivo Rural y contempla una inversión 18 millones de dólares financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo.

Por Daniel Vila

En los últimos años se quemaron más de 100.000 hectáreas de bosque nativo. Foto: archivo.

Río Negro cerró la etapa de consultas con los sectores productivos de diferentes puntos de la geografía provincial, un paso más para concretar el desembolso del Banco Interamericano de Desarrollo que permitirá la puesta en marcha del Plan Integral de Gestión de Riesgo Productivo que apunta a brindar mejores respuestas del Estado frente a las sequías, nevadas, incendios forestales y granizo.

Esta iniciativa forma parte del programa de Desarrollo Productivo Rural y contempla una inversión de 18 millones de dólares destinada a infraestructura, equipamiento, asistencia técnica y fortalecimiento institucional para acompañar a productores, comunidades rurales y organismos que intervienen ante emergencias climáticas.

Entre los requerimientos del organismo crediticio se encuentra la presentación del programa ante los productores, situación que se registró la pasada semana en Viedma, Chimpay, Guardia Mitre y Bariloche.

En números

810
declaraciones de emergencias agropecuarias se registraron en Río Negro entre 2010 y 2026.

«Río Negro tiene agua, sol y tierra, pero también tenemos la responsabilidad de garantizarles a nuestros productores más herramientas frente a contingencias climáticas cada vez más frecuentes. Gestionar el riesgo también es cuidar la producción, el trabajo y el arraigo en cada región de la provincia» explicó el ministro de Desarrollo Económico y Productivo, Carlos Banacloy.

El funcionario destacó que el proyecto «es parte de una política de Estado que el Gobernador Alberto Weretilneck viene impulsando para que cada rincón de la provincia tenga las condiciones necesarias para producir, crecer y quedarse».

Sequía y nevadas, las mayores contingencias


La sequía encabeza la lista con 253 eventos, seguida por el granizo con 108 y las heladas con 94, mientras que los estudios incorporados al programa muestran temperaturas en aumento, precipitaciones que cayeron hasta un 25% por debajo del promedio histórico en algunas zonas, y tormentas eléctricas cada vez más frecuentes que provocan incendios por rayos.

En la Región Sur y precordillera, la sequía y las nevadas extraordinarias golpean año tras año a los productores ganaderos. La Provincia acompaña con distribución de forraje, financiamiento de emergencia, asistencia técnica y logística territorial.

El proyecto incorpora perforadoras, bombas solares, reservorios, maquinaria y vehículos para llegar a los parajes más alejados y garantizar el acceso al agua. A eso se suman herramientas financieras que se articulan con el Consejo FederaI de Inversiones (CFI), organismos nacionales y distintas entidades bancarias para que los productores puedan invertir y producir con mayor previsibilidad.

Incendios, con más de 100.000 hectáreas afectadas


En la última década, las intervenciones del SPLIF bajaron de 688 a 160 por temporada gracias al trabajo preventivo y la articulación institucional. Pero al mismo tiempo, las condiciones climáticas generan incendios cada vez más agresivos y destructivos.

Las altas temperaturas, la disminución de precipitaciones, los fuertes vientos y el aumento de tormentas eléctricas provocan eventos extremos, con mayor velocidad de propagación e impacto sobre el territorio. En la Patagonia norte, además, el crecimiento de las áreas de interfase entre zonas urbanas y rurales aumenta el riesgo y las consecuencias sociales y productivas de cada incendio.

El incendio Cuesta del Ternero en 2020/2021 arrasó 6.681 hectáreas con un costo operativo de más de 6,7 millones de dólares; en Los Manzanos, en 2023/2024, se quemaron 12.389 hectáreas de bosque nativo y en Confluencia, en 2024/2025, afectó 166 viviendas y 3.890 hectáreas con pérdidas cercanas al millón de dólares sin contar medios aéreos.

En total, en ese período ardieron más de 105.000 hectáreas de monte en la zona Andina.

Río Negro invirtió en el SPLIF: más brigadistas, medios aéreos, equipamiento moderno y mejoras en las centrales de Bariloche, El Bolsón y General Conesa. Con el financiamiento del BID, ese esfuerzo da un salto de escala, según se indicó.

También se ampliarán las tres centrales con centros de capacitación, talleres, módulos de logística y helipuntos, y se incorporarán vehículos 4×4 con cisterna, motobombas, maquinaria para reducción de combustible vegetal, cámaras de detección, conectividad satelital y estaciones meteorológicas. También se prevé capacitación especializada en sistemas de alerta temprana y prevención de incendios de comportamiento extremo, con intercambio de experiencias con los equipos GRAF de España.

Malla antigranizo para cubrir 400 hectáreas


El tercer eje del proyecto apunta al sector frutícola, que acumuló 29 eventos de granizo entre 2010 y 2026, y es la actividad más castigada históricamente por ese fenómeno.

La respuesta concreta será la asistencia financiera para incorporar malla antigranizo en 40 establecimientos productivos de los valles irrigados, con un máximo de 10 hectáreas por explotación y una cobertura total de 400 hectáreas.

Esa inversión protegerá la fruta, estabilizará la producción y cuidará la economía de las familias que viven de ella, se afirmó desde la Provincia.


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