«Vamos al Tribunal del Mar»: el ultimátum de 14 días que el Gobierno le fijó al Reino Unido por el petróleo en Malvinas
El canciller Pablo Quirno confirmó el inicio de un arbitraje internacional inédito para frenar el proyecto británico Sea Lion. La amenaza a los bancos internacionales, el rol de la Justicia en Tierra del Fuego y el fuerte dardo a Chile.
El Gobierno nacional decidió redoblar la presión diplomática y judicial contra el Reino Unido para frenar la inminente extracción de hidrocarburos en las Islas Malvinas.
Ante el inminente avance del proyecto petrolero británico Sea Lion, la Cancillería argentina lanzó un ultimátum formal de 14 días para que suspenda de inmediato cualquier tarea de extracción en el Atlántico Sur.
Esta escalada de tensión se produce pocos días después de que la Casa Rosada denunciara vuelos irregulares entre el archipiélago y Punta Arenas, atribuidos a la firma Thales UK Limited, lo que derivó en procedimientos sancionatorios y denuncias penales.
La jugada inédita en el Tribunal del Mar: el Gobierno redobló la apuesta por las operadoras
La intimación exige frenar la iniciativa ubicada en la Cuenca Malvinas Norte, a 220 kilómetros de las islas con la fecha límite puesta en los próximo 14 días. Para Argentina, este proyecto vulnera abiertamente la plataforma continental y las resoluciones históricas de las Naciones Unidas.
«Si el Reino Unido no toma la decisión de suspender la explotación, nosotros vamos a ir al Tribunal Internacional de Derecho del Mar para tener medidas provisionales que frenen esta situación», confirmó el canciller Pablo Quirno en Infobae.
El funcionario destacó la urgencia de la maniobra, ya que los británicos proyectan extraer el primer barril de crudo en 2028. «Es la primera vez que Argentina somete a un tribunal internacional la causa Malvinas por la explotación de hidrocarburos» , sentenció.
«O operan en Malvinas o en Argentina»: la presión comercial
La batalla diplomática corre en paralelo con una fuerte estrategia financiera. El objetivo es desfinanciar al consorcio operador del proyecto, hoy en manos de las corporaciones Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum.
El mensaje de la Cancillería a las gigantes internacionales y a los bancos financistas fue directo: deberán elegir entre operar bajo licencias británicas que Argentina considera ilegítimas, o participar del lucrativo mercado energético nacional. «Van a tener que decidir (…) o aprovechan la potencialidad de Argentina en la valorización de sus activos estratégicos» , planteó Quirno, trazando un paralelismo directo con los negocios que hoy ofrece Vaca Muerta.
El canciller fue tajante con las entidades bancarias globales que están fondeando Sea Lion y que eventualmente busquen prestarle dinero al Estado argentino: «Mejor viceversa. Deberán definir cuál es su mejor negocio», dijo Quirno al ser entrevistado por Infobae.
La trinchera en Tierra del Fuego y el cruce con Chile
El andamiaje legal argentino tiene su base de operaciones en la Patagonia. La decisión de la jueza fueguina Mariel Borruto de ordenar el cese de obras le da sustento interno a la avanzada internacional. «No se apunta a una armonía y a una nueva relación: se apunta a recuperar la soberanía. Si no te querés sentar a negociar, nosotros no aceptamos el statu quo», argumentó Quirno.
Finalmente, el funcionario no dejó pasar la polémica con Chile. Tras las recientes declaraciones del ministro de Defensa chileno, Fernando Barros, quien justificó el control británico de las islas, Quirno recordó el compromiso del presidente José Antonio Kast de no brindar apoyo logístico al proyecto petrolero.
«Palabra de presidente mata palabra de ministro», liquidó el canciller argentino, cerrando un nuevo capítulo de máxima tensión en el Atlántico Sur.
Comentarios