Hace dos años vieron una oportunidad en Vaca Muerta y hoy se consolidan con cuatro desarrollos en la Patagonia: “Venimos a quedarnos”
Nacida en Río Negro e integrada a un grupo empresario con más de tres décadas de experiencia en la región, TMS Construcciones busca posicionarse en Neuquén capital, Añelo y Cipolletti con una estrategia basada en la calidad constructiva, el cumplimiento de los plazos y una visión de largo plazo.
TMS Construcciones nació en 2024 y ya trabaja en nuevos lanzamientos en Cipolletti y Neuquén capital. Foto: gentileza.
Con apenas dos años de trayectoria, TMS Construcciones busca posicionarse en dos de los mercados inmobiliarios que más crecieron al calor de Vaca Muerta. La desarrolladora, fundada por Tomás Rossi, Sergio Zabala e integrada a un grupo de empresas locales con más de 30 años de experiencia vinculadas a la industria petrolera, ya concretó cuatro desarrollos entre Añelo y Cipolletti y prepara dos nuevos lanzamientos en el norte de la Patagonia.
La historia comenzó en 2024. Por entonces, cuatro profesionales compartían una pequeña oficina y daban forma a una empresa que todavía no tenía identidad visual ni obras concretadas. «Arrancamos los cuatro allá en una oficina sin mucho espacio. No teníamos imagen, no teníamos nada, pero teníamos claros nuestros objetivos», afirmó Rodrigo Lagos, gerente comercial de TMS.

Hoy esa oficina quedó chica. El equipo está integrado por 14 personas en el área administrativa y decenas de trabajadores distribuidos en las distintas obras. Para Lagos, el crecimiento fue rápido, pero no improvisado: detrás hubo una decisión de apostar por una región que recién empezaba a transformarse.
La apuesta temprana por Añelo que dio origen a cuatro desarrollos en la Patagonia
Mientras Vaca Muerta comenzaba a multiplicar inversiones y empresas de servicios, en TMS entendieron que uno de los mayores desafíos no iba a estar únicamente en la producción de petróleo y gas, sino también en dar respuesta «a la demanda habitacional que empezaba a evidenciarse en Añelo». La necesidad de alojamiento para miles de trabajadores aparecía como una oportunidad de desarrollo tan importante como la propia expansión de la industria energética.

«Veíamos el boom que se venía. En ese momento se hablaba de que iban a hacer falta unas 70.000 camas y había cerca de 20.000. Dijimos: tenemos que estar ahí y ser de los nuevos pioneros», recordó Rodrigo Lagos. Esa lectura fue la que impulsó el desembarco de la empresa en la localidad neuquina con su primer emprendimiento inmobiliario.
El resultado fue Entre Bardas I, un complejo residencial ubicado a pocos metros de la Ruta Nacional 17 y de la base de YPF, concebido para responder a la creciente demanda de alojamiento. El desarrollo reúne 28 viviendas, 20 departamentos, 54 estacionamientos, seguridad permanente, espacios comunes y administración propia. Actualmente opera con ocupación plena y contratos de largo plazo.

Para Lagos, la diferencia estuvo en la decisión de privilegiar la calidad constructiva desde el inicio. «No pensamos en el corto plazo. Acá entra y sale mucha gente todo el tiempo, así que decidimos hacer una construcción sólida, con buenas puertas, buenas aberturas y materiales de calidad», explicó. La premisa, aseguró, fue construir pensando en la durabilidad de las obras y no únicamente en reducir el costo inicial, una estrategia que terminó convirtiéndose en uno de los sellos de la empresa.
Construir en Añelo era solo una parte del proyecto: Entre Bardas II
Con la experiencia de Entre Bardas I y una demanda que seguía creciendo al ritmo de Vaca Muerta, TMS decidió dar un nuevo paso en Añelo con Entre Bardas II, un desarrollo integrado por 96 monoambientes distribuidos en dos torres, totalmente equipados y concebidos principalmente para alojar a personal jerárquico de las empresas petroleras. El complejo se levanta sobre un predio de 4.716 m2, cuenta con 96 cocheras y fue diseñado para ofrecer una rentabilidad proyectada de entre el 10% y el 14% anual en dólares para los inversores.

La experiencia también les mostró que el negocio no terminaba cuando se entregaba una llave. Las compañías no solo buscaban un lugar donde alojar a sus equipos, sino un servicio integral que garantizara el funcionamiento cotidiano de cada unidad. Con esa lógica nació TMS Housing, un sistema propio mediante el cual la empresa administra los alquileres corporativos, la limpieza, la lavandería, el mantenimiento de los edificios y la seguridad permanente de los complejos.
«Les alquilamos directamente a compañías y nosotros mismos administramos todo el funcionamiento. Sabemos que están bien atendidos porque el personal es nuestro», explicó Rodrigo Lagos. Según indicó, ese modelo les permitió convertirse en un «proveedor de soluciones habitacionales» para las empresas que operan en Vaca Muerta y no solamente en un desarrollador inmobiliario.

El modelo también se refleja en los niveles de ocupación. En Entre Bardas II, una sola empresa concentra cerca del 70% de las unidades y el resto está ocupado por otras firmas vinculadas a la actividad hidrocarburífera. «Prácticamente estamos al 100% de ocupación», aseguró el gerente comercial. Para Lagos, esos niveles de demanda confirman que la necesidad de alojamiento corporativo en Vaca Muerta continúa creciendo y respalda la estrategia que la empresa comenzó a desarrollar hace apenas dos años.
El regreso a Cipolletti con una apuesta diferente
Después de consolidarse en Añelo, la empresa volvió a mirar hacia Cipolletti. Allí desarrolla Chacras de Fulda, un barrio residencial abierto que recupera el nombre original de una de las primeras colonias agrícolas de la ciudad, fundada por inmigrantes alemanes provenientes de la región de Fulda. Con ese homenaje a los orígenes de Cipolletti, el proyecto busca combinar identidad local con una nueva propuesta urbana.

«Como somos de Cipolletti, queremos ser fuertes acá», afirmó Rodrigo Lagos. El desarrollo contempla 276 lotes de entre 450 y 650 metros cuadrados, distribuidos en un barrio abierto con infraestructura completa de agua, gas, electricidad y cloacas, además de una plaza central de más de 10.000 metros cuadrados. El emprendimiento se levanta en una de las zonas residenciales de mayor crecimiento de la ciudad y prevé su entrega hacia fines de 2028.
La comercialización también acompaña ese avance. Cerca del 45% de las parcelas ya fueron vendidas, mientras continúan las obras de infraestructura subterránea. Lagos reconoce que buena parte del trabajo todavía no es visible para quienes recorren el lugar. «Cuando empiecen los cordones cuneta se va a notar mucho más todo lo que se hizo», señaló. El objetivo, explicó, es incluso finalizar las obras antes de los plazos previstos.

La propuesta va más allá del desarrollo residencial. Dentro del mismo predio avanza Paseo Comercial La Fulda, un complejo integrado por 13 locales de 135 m2 cada uno, pensado para concentrar comercios, gastronomía y servicios destinados a las familias que vivirán en el barrio. El proyecto contempla además espacios de estacionamiento y una arquitectura concebida para acompañar el crecimiento del sector. Hasta el momento, 10 de los 13 locales ya fueron comercializados.
La empresa incluso trabaja para incorporar un establecimiento educativo que complemente la oferta de servicios. «La idea es que las casi 300 familias que van a radicarse ahí tengan cada vez más servicios cerca de su casa», explicó el gerente comercial.
Una empresa joven que apuesta al largo plazo
Aunque la empresa continúa sumando proyectos y expandiendo su presencia en la región, Lagos sostiene que el principal desafío sigue siendo el mismo que cuando todo comenzó en una oficina compartida: construir confianza. Para una firma que lleva apenas dos años en el mercado, explica, cada obra entregada representa una carta de presentación y una oportunidad para consolidar su reputación.
«Somos una empresa joven y sabemos que nuestro diferencial es la calidad y terminar las obras en tiempo y forma. Si cumplimos lo que prometemos, el cliente vuelve a confiar en nosotros», afirmó. Esa confianza, asegura, no solo permite sostener el crecimiento, sino también proyectar nuevas inversiones y desarrollar emprendimientos de mayor escala.
Con esa premisa, TMS ya trabaja en nuevos lanzamientos. Entre ellos aparecen PLAC, un polo logístico y administrativo en Cipolletti, y Torre Magma, un edificio de usos mixtos proyectado para Neuquén capital. «No venimos para hacer dos proyectos e irnos. Venimos a quedarnos, apuntamos al largo plazo. La confianza se construye cumpliendo cada compromiso», afirmó Lagos.
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Con apenas dos años de trayectoria, TMS Construcciones busca posicionarse en dos de los mercados inmobiliarios que más crecieron al calor de Vaca Muerta. La desarrolladora, fundada por Tomás Rossi, Sergio Zabala e integrada a un grupo de empresas locales con más de 30 años de experiencia vinculadas a la industria petrolera, ya concretó cuatro desarrollos entre Añelo y Cipolletti y prepara dos nuevos lanzamientos en el norte de la Patagonia.
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