Quieren que sea internada
CIPOLLETTI (AC).- Los defensores públicos Juan Pablo Piombo y Marcelo Caraballo alegaron por la inimputabilidad (de convalidarse esta hipótesis Laila no recibiría condena de prisión). Ponderaron las pericias de la licenciada Patricia Martínez Llenas, que habló de un “trastorno explosivo intermitente” y repasaron todo el historial clínico psiquiátrico de Laila. Recordaron que cuando estaba saliendo de la adolescencia su padre la envió a la Fuerza Aérea, que estuvo seis meses hasta que la expulsaron y que finalmente ese año terminó dos veces internada en un psiquiátrico de Mendoza. Afirmaron que ha tenido varios intentos de suicido y que es pirómana. A los 20 años decidió cambiar su identidad de género y comenzó a prostituirse hasta que quedó en silla de ruedas por una complicación con la silicona que le colocaron en los glúteos. Cuando su madre debió ser internada, hacía dos años que no salía de su casa en Neuquén porque estaba deprimida. Finalmente, repasaron todos los episodios “de inestabilidad” que ha protagonizado en la cárcel.
Plantearon un caso de inimputabilidad y pidieron medidas de seguridad, es decir que sea internada en un psiquiátrico. En subsidio reclamaron que se aplique una condena “con la idea de justicia y no de venganza”. Pidieron, sobre el final del alegato, que si Laila es sentenciada la Cámara Segunda utilice los mismos parámetros que en otros casos de homicidio (donde han dictado hasta 20 años de prisión). El fallo se conocerá el 20 de agosto a las 13.
Laila Díaz llegó a juicio acusada por la balacera del 23 de marzo de 2013. Ese día entró a la clínica de Mengelle e Yrigoyen de Cipolletti y efectuó 27 disparos con un revólver calibre 32. En ese contexto hirió de muerte a Carla Milla, que tenía 24 años.