Republicanos ponían suspenso al voto del pacto fiscal
“Ultras” de la cámara baja hicieron peligrar el pacto hasta última hora.
La senadora demócrata Nancy Pelosi y colegas en las escaleras del Congreso. Interminables reuniones, idas y venidas caracterizaron la jornada.
WASHINGTON (AP/AFP).- Los republicanos se retractaron de sus exigencias de recortes de gasto adicionales y la Cámara de Representantes realizaba anoche una votación sobre la aprobación final del Congreso al compromiso aprobado por el Senado que permitiría evitar los aumentos generalizados de impuestos y durísimos recortes de gasto, conocido como “abismo fiscal’’. Una decisión de la cámara baja dominada por los republicanos en el sentido de enmendar la iniciativa d ley aprobada por la cámara alta hubiera complicado las perspectivas de una aprobación final en el pleno del Congreso para la medida. “Yo no apoyo la propuesta de ley’’, dijo temprano Eric Cantor, líder de la mayoría republicana en la cámara. Cantor es un influyente líder entre los conservadores y jóvenes republicanos en la cámara baja. Pero conforme avanzaba la tarde, la postura se fue atemperado por preocupaciones de que el Senado rechazara considerar cualquier cambio, enviándolo al limbo y cargando a los republicanos la culpa de un aumento de impuestos a una enorme clase media. Un asistente dijo que el líder de la mayoría demócrata en el Senado Harry Reid “absolutamente no se ocupará de la iniciativa si la Cámara de Representantes la cambia’’. La medida fue aprobada en el Senado por 89-8 votos el martes en las primeras del nuevo año. Horas después que el vicepresidente Joe Biden y el líder de la minoría republicana Mitch McConnell acordaran el pacto. Los economistas han advertido que sin una acción del Congreso, el incremento de impuestos y recorte de gasto que técnicamente entró en efecto con el año nuevo podrían enviar a la economía a la recesión. El acuerdo en el Senado fue negociado entre el vicepresidente Joe Biden y el jefe de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell. El aumento de los impuestos a las familias más pudientes es una clara victoria de Obama, que lo tenía como elemento clave de la negociación. “Recuerden que hace tan sólo un mes los republicanos en el Congreso decían que jamás aceptarían aumentar de nuevo los impuestos a los estadounidenses más ricos”, dijo el sonriente mandatario ayer. La Casa Blanca alabó las virtudes de una solución “que mantiene el impuesto sobre la renta en un nivel modesto para la clase media” y que significa que “los millonarios y multimillonarios pagarán su justa parte para reducir el déficit”. Pero para eso el presidente tuvo que ceder y algunos en el bando demócrata se mostraban decepcionados, puesto que Obama había defendido a capa y espada durante su campaña electoral que el aumento de impuestos se aplicaría a los ingresos superiores a los 250.000 dólares anuales.