“Resignación”

Por Redacción

A Oscar Concetti, un amigo: hace ya un mes que se produjo su lamentable y abrupta partida. Desde entonces me sentí en deuda por cumplir con una obligada despedida espiritual. Creo que en esa misma situación se encontrarán los demás contertulios del café de la tarde.

Por ello, recién hoy debo admitir que me rindo ante ese afán de rebelarme frente a la fatal realidad.

Consecuentemente, permítaseme recordar con nostalgia algunos aspectos indelebles que hacían a tu personalidad y al frecuente trato que mantuvimos. Entre ellos, destaco que perduraría en nuestras mentes tu bondadosa, sana y chispeante figura, que bien podría haberse hecho merecedora a un premio de imagen humana en estado puro.

También recordaremos por siempre tus ingeniosas ocurrencias –acompañadas con el golpe de la palma de la mano sobre la mesa– como una invitación a nuestra risa colectora.

Lo propio acontecerá, rememorando tu ejemplar asistencia al encuentro cotidiano de las 17 que luego se extendía hasta la tardecita-noche en un “doble turno”, con la cofradía del mentidero.

Igualmente, no olvidaré el último día que compartimos en el café, mirando viejas fotos de la época, entre ellas una inundación de 1957 que cubría totalmente la 9 de Julio en la misma esquina en la que nos encontrábamos.

Contigo, querido Oscar, se fue uno de los dos “archivos” más completos de la vida de la ciudad, todo lo sabías y todo lo recordabas.

Ahora sí, con las disculpas del caso y ya más reconfortado, te digo adiós amigo, rogando descanses en paz.

Rubén Martín Aranzábal

DNI 5.442.231

Rubén Martín Aranzábal

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