Sí, somos lobbystas

Por Alfredo Esteves (*)

Redacción

Por Redacción

Después de ver las opiniones contrarias a la actitud tomada por el gobierno provincial ante la imposición de un gravamen a las petroleras, no puedo sentirme más que sorprendido. Porque de ellas surgen algunas de las causas por las cuales la Argentina está como está.

Hay gente que insiste en gobiernos de escritorio, en donde milagrosamente las inversiones millonarias vengan y nos toquen a la puerta y pidan, nos rueguen dejar descansar el peso de sus dólares en este país. Quien piense que en Casa de Gobierno hacen cola los inversores, están equivocados, en cada una de las inversiones que se han realizado en la provincia hemos tenido que salir nosotros y hacer cola junto con otros Estados que lucharon para que se decidieran por ellos.

Estamos en un gran país, pero estamos lejos y en los últimos años somos conocidos en los diarios del mundo más por malas noticias que por buenas. Mal que nos pese, ésta es la realidad y a partir de reconocer esta situación se desprende una de las principales políticas de este gobierno: recorrer el mundo buscando inversores, dándonos a conocer y brindándoles las condiciones jurídicas para que su inversión sea recompensada con ganancias.

Digamos las cosas como son: ninguna empresa mundial hace beneficencia y va a venir a Neuquén a invertir porque somos buena gente, deciden venir o no de acuerdo con la ganancia que les puede dejar su inversión y en la medida en que estén dadas las condiciones mínimas de confianza y no se encuentren mañana con que invirtieron y no ganaron.

Estas inversiones traen trabajo, desarrollo para el país y muchas familias que pueden vivir dignamente. Y si no, hagámonos la siguiente pregunta: ¿cuántos amigos o conocidos tenemos cada uno de nosotros que trabajan en la actividad petrolera?

El gobierno de la provincia defiende las fuentes de trabajo generadas por las empresas que confiaron en esta provincia, defiende sus intereses, porque si la rentabilidad de las inversiones no resultan atractivas, tienen el resto del globo terráqueo para invertir y no queremos eso, queremos que se queden, que ganen y que ganemos todos los neuquinos con el desarrollo de nuestra provincia.

Hemos honrado los acuerdos que el Estado provincial ha suscripto con los inversores, independientemente de quien gobernaba cuando se suscribieron, prueba de ello es la planta de metanol que recientemente entró en producción. En una pésima negociación realizada por aquellos demagogos que hoy piden justicia y critican a los políticos, como si ellos nunca lo hubieran sido, suscribieron por un lado con YPF su construcción con un subsidio al gas que le costará a la provincia 8 millones de dólares por año durante 20 años y por el otro defendiendo los intereses de Bahía Blanca y de los empresarios que en ese puerto tenían un proyecto de fertilizantes, permitieron y pagaron 5 millones de dólares para que la mayor inversión de una actividad productiva (700 millones de dólares) que se iba a radicar en Cutral Co -Plaza Huincul no se efectuara.

A estos personajes que quisieron plebiscitar la política de nuestro gobierno, los afiliados del MPN nos los avalaron, ya que se hicieron acreedores de la derrota más vergonzosa de todas las internas que se realizaron en nuestro partido, obteniendo apenas el 23% de los votos.

Su falta de coraje es evidente, piden que la Justicia actúe de oficio, porque le falta la valentía necesaria para hacer una denuncia, aportar las pruebas y después asumir las consecuencias de los resultados que se obtengan.

Neuquén es petróleo y gas, y no tenemos que sentirnos culpables de ello. En los últimos años se han realizado inversiones por más de 1.000 millones de dólares solamente en el proyecto Mega y en la planta de metanol. No nos tienen que dar vergüenza las inversiones de quienes tienen la capacidad económica para realizarlas, al contrario tenemos que hacer los máximos esfuerzos para multiplicarlas.

Me gustaría agregar para el conocimiento de todos los habitantes de nuestra provincia, que del presupuesto provincial el ingreso por regalías petroleras implica el 45% del total del ingreso provincial. ¿Imagínense lo que sucedería si el ingreso se viese afectado por alguna circunstancia? Implicaría menos educación, menos acción social, menos salud, el no pago de los sueldos de la administración pública, etc.

Por último, ¿saben a cuántas actividades productivas tiene proyectado Nación aplicarles un impuesto a la exportación? Una sola: la actividad petrolera. ¿Saben cuál es la principal provincia productora de petróleo del país? La principal productora es Neuquén.

Un impuesto de estas características, castigando a la actividad petrolera, va a lograr que indefectiblemente las inversiones proyectadas en la Argentina sean captadas por aquellos países que son nuestros competidores directos en esta actividad, como Bolivia y Ecuador.

El gobierno de la provincia va a defender con uñas y dientes la no aplicación de este impuesto, porque dañará a Neuquén irremediablemente y tendremos menos trabajo, menos desarrollo, menos calidad de vida, menos dignidad para nuestras familias.

Así que si hacer lobby implica defender todo esto, les respondo con la frente bien alta: sí, somos lobbystas.

(*) Ingeniero. Ministro de Planificación y Control de Gestión


Después de ver las opiniones contrarias a la actitud tomada por el gobierno provincial ante la imposición de un gravamen a las petroleras, no puedo sentirme más que sorprendido. Porque de ellas surgen algunas de las causas por las cuales la Argentina está como está.

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