Cooperativas en Río Negro: el motor que impulsa la economía social
Alejandro Pozas, presidente de FECORN, analiza el impacto de las 400 organizaciones provinciales, la necesidad de innovar y el arraigo comunitario.
El movimiento cooperativo en Río Negro se consolida como un engranaje fundamental para la economía regional. Con 400 organizaciones activas distribuidas en todo el territorio, este sector dinamiza las finanzas locales a través de diversos rubros que incluyen servicios públicos, vivienda, producción agrícola y provisión de materiales. Entre ellos, el segmento de trabajo es el más robusto, concentrando más del 60% de las entidades y ofreciendo la mayor cantidad de soluciones laborales en la provincia.
Frente al complejo escenario nacional, estas instituciones de la economía social realizan grandes esfuerzos por sostener su operatividad. Alejandro Pozas, presidente de la Federación de Cooperativas de Río Negro (FECORN), señaló que tanto el sector de servicios públicos como los proveedores agrarios y de construcción se mantienen en alerta ante los vaivenes financieros y las actualizaciones tarifarias derivadas de la quita de subsidios energéticos.
Anticiparse a las demandas urbanas
Para responder a estos desafíos, la dirigencia promueve una modernización integral del sector. Durante un reciente encuentro de innovación tecnológica en Bariloche, se debatió la necesidad de que estas entidades históricas dejen de correr detrás de los problemas y comiencen a planificar el crecimiento de las ciudades de forma anticipada.

“Impulsamos mucho que las cooperativas empiecen a diversificar su servicio, que generen otras unidades de negocio”, explicó Pozas, remarcando que se contempla la estacionalidad de sectores específicos como los empaques de fruta. Para lograrlo, desde FeCoRN acompañan la gestión del gobierno provincial en materia de administración, fiscalización y asistencia técnica.
El valor del arraigo local
A diferencia de las corporaciones privadas, este modelo se gestiona a través de consejos de administración integrados por los mismos habitantes de cada localidad. La participación democrática, la educación, el compromiso comunitario y el sentido de pertenencia de los asociados son pilares fundamentales del movimiento. «No somos una empresa tradicional donde chocás con el cliente. Atendemos cara a cara a los vecinos. La herramienta más fuerte es el mano a mano», destacó el referente.
Finalmente, Pozas derribó mitos sobre la informalidad del sector al recordar que las cooperativas rionegrinas operan bajo un estricto ordenamiento interno, auditadas de forma constante por reguladores nacionales, provinciales, síndicos y comisiones fiscalizadoras.
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