El 30% de los adolescentes ya vapea: profesionales de la salud rechazan la venta de productos de nicotina
En el Día Mundial Sin Tabaco, especialistas advierten sobre el impacto neurológico y en la salud de los jóvenes, tras la Resolución 549/2026. Un médico de Neuquén propone medidas a nivel provincial y municipal.
“Entre un 30 y un 40% de los adolescentes usan o han usado cigarrillos electrónicos. Estamos hablando de chicos entre 12 y 17 años”, afirmó el médico clínico jubilado de Neuquén y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Comahue, Ernesto Ruiz. Indicó que las cifras provienen de encuestas de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar) y el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes).
A partir de la Resolución 549/2026, el gobierno nacional eliminó la prohibición y abrió la puerta a la venta de vapeadores, cigarrillos electrónicos y otros “nuevos productos de nicotina”. En el Día Mundial Sin Tabaco, profesionales de la salud advierten sobre el impacto que eso puede generar en la salud pública, especialmente entre adolescentes.
Desde el Hospital de Clínicas alertaron sobre los riesgos que se asocian a su consumo. “Si bien podrían ser menos tóxicos que los cigarrillos combustibles (al no quemarse papel y otras sustancias), los vapeadores no son inocuos porque producen distintos daños a la salud, como el deterioro de los pulmones y el favorecimiento a la adicción a la nicotina”, enfatizó el médico especializado en tabaquismo, Raúl Mejía.
El especialista de Neuquén indicó que, además, en adolescentes produce un daño cognitivo: “La nicotina modifica el funcionamiento del cerebro, como todas las drogas que producen adicción. Si tengo un cerebro que está terminando de hacer sus conexiones y le pongo una sustancia que altera ese proceso, el desarrollo va a ser menor. El cerebro de un niño que fuma tiene menor desarrollo que el de un niño que no está expuesto a la nicotina, con impacto en su capacidad de aprender”, remarcó.
Nicotina y otras sustancias tóxicas: ¿qué contiene un vapeador?
Un punto central para Ruiz es cortar con la idea de que el vapeo es “solo vapor de agua”. “El cigarrillo electrónico no lleva tabaco, pero lleva una sustancia que contiene elementos tóxicos como propilenglicol, otros, y nicotina. Ese líquido se calienta con una pila y se transforma en un aerosol, que es lo que el individuo aspira”, explicó. Y remarcó: “No es el vaporcito que sale de la pava, es un aerosol, como los que usan los asmáticos, pero que contiene partículas tóxicas”.
Los nuevos productos no se agotan en los vapeadores. Ruiz advirtió sobre los “pouches” o sobrecitos de nicotina. “Son como el tercio de un saquito de té, una gasita que tiene nicotina. Uno se lo pone debajo de la lengua o entre el carrillo y libera nicotina en forma directa. La boca es un muy buen lugar de absorción, libera nicotina en forma directa al cerebro”, describió.
Según el especialista, vienen en distintas concentraciones: “La mínima es 1,5 miligramos, que es más o menos lo que tiene un cigarrillo. Pero hay de 3, de 5, de 7 y de 10. Son unas dosis muy grandes”.
La neumonóloga Evangelina Membriani agregó que el cigarrillo electrónico, además de nicotina, suelen incluir propilenglicol, glicerina vegetal, saborizantes y múltiples compuestos químicos que, al calentarse, “liberan sustancias capaces de causar estrés oxidativo con inflamación pulmonar y alteraciones cardiovasculares”.
Ruiz remarcó que el hilo común detrás de todos estos formatos (vapeadores, pouches y productos de tabaco calentado) son solo la adaptación de la industria tabacalera. “El negocio sigue siendo vender nicotina en distintos tipos de envases”, aseveró.

Voces a favor y en contra de la Resolución 549/2026
Desde la Red Argentina por la Reducción de Daños por Tabaquismo (Rardat) valoraron la Resolución 549/2026 como “un cambio histórico”. Celebraron el paso de una prohibición absoluta, que no evitó el acceso real a los vapeadores, a un esquema regulado con registro, trazabilidad y estándares de calidad.
Además, destacaron la creación del Registro de Productos de Tabaco y Nicotina (RPTN) y el reconocimiento de una categoría de productos “de potencial menor riesgo”, al tiempo que reclamaron “equilibrio” entre la protección de menores y el acceso de fumadores adultos a alternativas reguladas.
Sin embargo, desde el campo de la Salud se distanciaron de esta perspectiva optimista. Desde el Hospital de Clínicas reiteraron que existen evidencias sobre el daño que estas sustancias generan en el organismo. Membriani enumeró que los cigarrillos electrónicos se asocian a enfermedades pulmonares, cardiovasculares y oncológica, adicción intensa a la nicotina, inflamación e irritación de las vías respiratorias con tos crónica y disnea, broncoespasmos y empeoramiento del asma.
También describió cuadros agudos como el EVALI (daño pulmonar asociado al vapeo), hemorragia alveolar y proteinosis alveolar, además de efectos cardiovasculares (aumento de frecuencia cardíaca y presión arterial) y riesgos para terceros por la exposición pasiva al aerosol, incluso con intoxicaciones en niños y lactantes.
Ruiz fue tajante al opinar sobre la medida del gobierno nacional: “Es un documento escrito por la industria tabacalera y firmado por el ministro de Salud”.
El profesional reconoció que la prohibición de los últimos años “no funcionó”, de hecho mencionó que en Neuquén registraron cigarrillos electrónicos en el 30% de los kioscos, aunque advirtió que la habilitación amplia tampoco es la respuesta.
“Con solo prohibir no alcanza, pero abrir el mercado de una droga altamente adictiva es un retroceso. Lo que hace falta es controlar: limitar puntos de venta, prohibir la publicidad y la exposición en kioscos, subir precios y hacer cumplir las normas. La discusión no es si se prohíbe o se habilita sin más, sino cuánto estamos dispuestos a tolerar que la industria siga vendiendo nicotina a chicos de 12 a 17 años”, cuestionó.
Qué se puede hacer en Neuquén: las propuestas
Para Ernesto Ruiz, la discusión sobre vapeadores y nuevos productos de nicotina no se agota en la resolución nacional. Señaló que Neuquén puede aplicar herramientas propias para reducir el alcance de estos dispositivos, sobre todo entre adolescentes.
En primer lugar, planteó limitar al máximo la visibilidad. “Se puede regular la exposición del producto, que la gente no pueda ver ni cigarrillos, ni tabacos para armar, ni cigarrillos electrónicos, ni pouches de nicotina”, insistió. Según el médico, a través de normativas los municipios y la provincia pueden exigir que estos artículos no estén a la vista en kioscos, almacenes y estaciones de servicio.
También propuso acotar los puntos de venta. Ruiz explicó que, aunque se trate de productos con legislación nacional, las jurisdicciones locales conservan margen de acción. “Se puede limitar que se venda solo en puntos específicos que requieran autorización”.
El médico y docente apuntó también contra la publicidad. Sostuvo que la provincia y los municipios tienen la potestad de “prohibir toda forma de publicidad y promoción”. Recordó que Neuquén fue una de las primeras provincias en limitar anuncios de tabaco.
Contó que ya presentó a legisladores un proyecto para actualizar esas normas: busca ampliar las leyes de ambientes libres de humo y de publicidad para incluir de manera explícita los cigarrillos electrónicos, los aerosoles y la exposición de estos productos en los puntos de venta.
Ruiz reclamó, además, políticas públicas activas como campañas de información.
“Si bien un producto que tiene una legislación nacional, es difícil que la provincia pueda prohibir su comercialización, se pueden hacer cosas”, afirmó.
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