Hallaron restos óseos en un cementerio de más de 2400 años en el norte neuquino
El descubrimiento se produjo a orillas del Arroyo Cochico tras el aviso de un poblador local. Los análisis confirmaron que los restos pertenecen a las primeras comunidades con alfarería y molienda de la región.
Fue un vecino del norte neuquino quien dio aviso. A orillas del Arroyo Cochico, en la cuenca del río Barrancas, el poblador notó que el agua estaba dejando al descubierto restos óseos que no parecían de animales. Su aviso activó de inmediato una cadena de comunicación que llegó a Gendarmería y a la subsecretaría de Cultura provincial, dando inicio a una investigación que acaba de sacar a la luz un secreto enterrado durante más de dos milenios: un cementerio de entre 2400 y 2500 años de antigüedad.
Un equipo de arqueólogos y bioantropólogos del CONICET y de la provincia realizó un rescate de urgencia en el sitio denominado Cochico Márquez. El posterior análisis de radiocarbono de un fragmento de hueso humano confirmó que se trata del cementerio más septentrional y uno de los más antiguos registrados en Neuquén.
«La gente en el campo, cuando ve huesos, sabe muy bien si es de una vaca, de un chivo o si no es de un animal», expuso Claudia Della Negra, directora de Patrimonio Cultural de Neuquén. «Así identifican que son humanos porque son diferentes. Y nos dan aviso a nosotros», agregó.
Los investigadores de CONICET, Valeria Bernal, Paula González e Iván Pérez, participaron en el rescate y se sumaron a las tareas de análisis comparativo de los restos óseos humanos junto a la directora de Patrimonio Cultural de la subsecretaría de Cultura, Claudia Della Negra. En las tareas también intervino Guadalupe Romero, arqueóloga e investigadora del CONICET, quien determinó que no se halló arte rupestre en el lugar.
Los investigadores determinaron que no se trata de un hallazgo aislado, sino de un cementerio perteneciente a las primeras poblaciones estables de la región que ya dominaban la alfarería y la molienda. «Todos los pueblos originarios de la región realizaban sus entierros depositando los elementos personales del difunto a su lado», explicó Claudia Della Negra, directora de Patrimonio Cultural de Neuquén.
Por eso, junto a los restos humanos, el agua del arroyo dejó al descubierto vasijas cerámicas, puntas de proyectil y pesadas piedras de molienda. Este descubrimiento en Arroyo Cochico se suma a otros cementerios de antigüedad similar registrados en la provincia, como el sitio Gubevi (cerca de Andacollo) y Michacheo (en las inmediaciones de Zapala).
«Este es el sitio que está más al norte en la provincia de Neuquén, literalmente frente a Mendoza, de este lado del río Barrancas. Esto nos permite trabajar en conjunto y comparar los resultados», señaló Della Negra.
La directora del área detalló que la vajilla y las herramientas líticas recuperadas en el Arroyo Cochico comparten rasgos idénticos con las encontradas en el sitio Gubevi, ubicado cerca de Andacollo y a orillas del río Neuquén, donde se detectó una asociación similar de cerámica, molienda y entierros humanos con exactamente la misma antigüedad.
Tambien destacó que este hallazgo fortuito funcionó como un disparador científico: «A partir de este rescate se empezó a trabajar con otro equipo del CONICET para investigar la cuenca del río Barrancas. Toda la investigación generó más investigación en el área».
Expuso que la provincia tiene una política de no excavar cementerios que estén a salvo bajo tierra. «Si un sitio no está en peligro, no lo tocamos. Solo intervenimos cuando el agua de un arroyo lo está arrasando de forma natural. Lo que se rompió, se rescata; lo demás se protege en el lugar».
A partir de esto comunicó la firme decisión de no señalizar estos cementerios con cartelería pública ni realizar cerramientos vistosos. Della Negra explicó el motivo: «Hemos tenido buenas y malas experiencias. Poner un cartel es como decirle a todo el mundo: ‘Miren, acá está nuestra caja fuerte'».
Además, fue clara y llevó tranquilidad a la población: «Es por esto que también cuando una empresa va a hacer movimientos de suelo u obras viales, la ley los obliga a contratar un arqueólogo para hacer un estudio previo».
Bajo el suelo neuquino yacen registrados actualmente unos 150 cementerios antiguos. Este nivel de control y protección es posible gracias a que la provincia cuenta con un sólido marco legal desde hace tres décadas.
Desde la secretaría de Cultura destacaron que la Provincia del Neuquén es pionera en generar el marco legal de protección de su patrimonio a través de la Ley Provincial Nº2184, la misma resguarda el patrimonio histórico, arqueológico y paleontológico. Esta disposición se encuentra respaldada por la Ley Nacional Nº 25.743/03.
En este momento, la subsecretaría de Cultura provincial trabaja en conjunto con la Municipalidad de Buta Ranquil en el equipamiento de su museo local, que será el destino final de los materiales recuperados en el Arroyo Cochico.
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