La hipótesis que guía la búsqueda del docente de Bariloche: una caída en una quebrada
A diez días de su desaparición en el cerro Ñuñorco Grande, en Tucumán, el operativo se concentra en quebradas profundas y sectores de difícil acceso. Drones, un helicóptero y efectivos especializados participan de la búsqueda, mientras la principal hipótesis apunta a una posible caída.
“La hipótesis más fuerte es que resbaló y cayó al fondo de una quebrada de donde no pudo salir. Siempre hay expectativas y buscamos a una persona con vida”. Así lo afirmó Hernán Parajón, referente de la Fundación Cumbres Andinas que coordina el operativo de búsqueda de Raúl Moyano, el docente rural de Bariloche, que lleva 10 días desaparecido en Tucumán.
El hombre de 59 años decidió emprender un trekking al cerro Ñuñorco Grande, en Tafí del Valle, el lunes feriado del 12 de octubre. Jamás regresó a casa de su hermano que radicó la denuncia.
Raúl tiene experiencia en trekking y conocimientos para “aplicar técnicas de supervivencia”, consideró Parajón. “De hecho -advirtió-, llevaba una linterna, un cuchillo y un encendedor. Una persona puede estar 30 días sin comer y donde está él, hay agua”.

Respecto al operativo de búsqueda, remarcó que se trata de un área muy extensa y de difícil acceso. Recién ayer mejoraron las condiciones de visibilidad, de modo que pudieron intensificar los rastrillajes, los vuelos de cuatro drones con cámaras infrarrojas en los sectores más complejos de las quebradas y el vuelo con un helicóptero en las partes más abiertas y distantes.
“Hoy retomamos los rastrillajes en distintos lugares de la montaña y en la zona más crítica está volando el helicóptero. Hay 11 efectivos de la policía provincial, con tres guías de Gendarmería”, planteó a Diario RÍO NEGRO.
El cerro Ñuñorco Grande está a 3.300 metros sobre nivel del mar. La distancia desde la base hasta la cumbre ronda entre 7 y 8 kilómetros, según la ruta de acceso. “Con la niebla, cuando se cierra todo, no se ve más allá de dos o tres metros. Y no hay una sola senda si uno se desvía de los filos. Hay muchas sendas y quebradas profundas. Un sector tiene el terreno muy blando y está cubierto por vegetación alta que dificulta la detección con drones. El infrarrojo no penetra en el techo de la vegetación”, describió Parajón.
Advirtió que si alguien resbala y cae en las quebradas, es muy difícil salir por sus propios medios. Por eso, la policía opera con cuerdas y arneses “en lugares claves donde Raúl pudo haber caído”. “Si estuviera en los filos, ya lo hubiéramos visto. Y con la experiencia que tiene, ya hubiese podido salir”, dijo.
El lunes 12, Raúl envió un video a su familia desde el cerro alrededor de las 13.40. En ese momento, le quedaba un 40% de batería en el celular. La última foto fue enviada a las 17.30. “Sabemos que a la cumbre llegó. Ese fue el último punto conocido de avistaje. Por eso, el protocolo indica iniciar la búsqueda desde ese punto”, subrayó el coordinador del operativo.
Raúl emprendió el ascenso desde el área conocida como Potrerillos, el camino más largo, pero tenía pensado descender por El Follar, una vía más directa. Sin embargo, “se registró una señal de la antena de su celular el miércoles siguiente, dos días después de su desaparición, en el sector sudeste de la montaña y no por donde pretendía bajar. Suponemos que pudo haber intentado prender el celular y lo alcanzó a tomar la antena”.
Respecto al nivel de complejidad del cerro, Parajón recordó a Mariano Galván, “uno de los mejores andinistas de Argentina que participó en muchísimos rescates y fue víctima de un accidente”. “Un amigo subió el Everest y tenía cuatro Aconcaguas y falleció en el Cerro Tres Cruces, a 3.000 metros de altura, por mal tiempo. Los accidentes ocurren, por eso se llama deporte de aventura. Tienen una cuota de adrenalina con variables que no manejamos como el clima”, advirtió.
En este sentido, insistió en que no debe subestimarse a una montaña por su altura: “Si una montaña tiene un riesgo de caída que yo no veo y me caigo, entonces no importa el tamaño de la montaña”. Lamentó que, según el pronóstico, las condiciones vuelven a empeorar a partir de este viernes. “Pero esperanza siempre hay”, concluyó el rescatista.
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