Le diagnosticaron cáncer con 25 años y logró criopreservar óvulos de forma gratuita en Río Negro
El diagnóstico de cáncer de mama no detuvo el sueño de Laetitia de ser madre. Tras quedarse sin empleo ni obra social, la movilización a contrarreloj de los médicos del Hospital Ramón Carrillo de Bariloche hizo posible un procedimiento histórico y gratuito en el sistema público.
«Cáncer de mama» fue el diagnóstico que recibió Laetitia Reynoso, con tan solo 25 años. Lo primero que pensó fue que su deseo de ser madre podría verse alterado. Se lo transmitió a los médicos que, de manera inmediata, comenzaron gestiones interminables. Finalmente, Laetitia se convirtió en la primera rionegrina en realizar la criopreservación de ovocitos en el ámbito público.
«Siento que, en toda esta odisea, he estado tocada con una varita mágica. Los médicos tienen una tremenda humanidad y me han acompañado desde un primer momento. Un mimo al alma», dice con optimismo esta muchacha oriunda de Chascomús, provincia de Buenos Aires, que, desde hace dos años vive en Bariloche.
En octubre del año pasado, se detectó un bulto en la mama izquierda. Era muy pequeño, del tamaño de una cañica. Su ginecóloga le hizo una ecografía mamaria que dio como resultado un quiste benigno. La recomendación fue volver a controlarlo en seis meses. «Entre el 12 de diciembre que me hice una ecografía hasta principios de marzo, el quiste triplicó su tamaño como una pelota de ping pong», describió.
Sacó entonces un turno con el área de Ginecología del Hospital Ramón Carrillo y fue derivada a una mastóloga que decidió extraerle el quiste el 12 de marzo. La biopsia determinó que era cáncer de mama. «Analizaron qué tipo de cáncer era y se encontraron con que crece a base a hormonas, muy rápido. Primero se hizo una cirugía para sacar lo malo y los ganglios de la axila porque, en la punción, no se pudo ver si estaban enfermos o no. Y resultó que sí«, contó.
El diagnóstico, reconoció, lo recibió «de manera muy tranquila. Estoy a 1.300 kilómetros de mi familia, pero bien acompañada, cuidada y hago terapia».

El tratamiento consiste en seis sesiones de quimioterapia y luego, radioterapia. «El tratamiento es tan agresivo que lo primero que le planteé a mi médica fue si podía perjudicar mi salud reproductiva. Mi mayor deseo es ser madre. Por eso, cuando tuve los resultados, tomé la decisión de criopreservar óvulos«, señaló Laetitia y aclaró que está la posibilidad de que «el día de mañana pueda quedar embarazada de manera natural, pero el porcentaje no es tan alto; entonces, mejor prevenir que lamentar».
En ese momento, Carolina Pasquali, la médica mastóloga, se puso en contacto con Fabián Gómez Giglio, ginecólogo especialista en Fertilidad (ambos del hospital público) para poder tramitar la criopreservación de óvulos a través del Programa Nacional de Reproducción Asistida. «Estos médicos movieron cielo y tierra para que pudiera concretarse», rescató Laetitia.
En Argentina, la Ley Nacional de Reproducción Médicamente Asistida que se reglamentó en 2013 garantiza la cobertura total (100%) de la preservación de la fertilidad para pacientes oncológicos. Así, se protege el derecho a resguardar las gametas antes de someterse a tratamientos médicos que puedan destruir o comprometer la función reproductiva de manera permanente.
«El caso de Laetitia es el primero en la región. Hay una ley que obliga a las obras sociales y al Estado a hacerse cargo de pacientes con cáncer que deben hacer quimio para criopreservar gametas, pero las autorizaciones se dilatan y los tiempos de los tratamientos del cáncer son otros: el paciente debe avanzar con el tratamiento lo antes posible porque el cambia el pronóstico«, argumentó Pasquali en diálogo con diario RÍO NEGRO.
La médica ginecóloga explicó que la quimioterapia es tóxica para los ovarios y puede generar infertilidad a futuro. «Por eso, la necesidad de anticiparnos», valoró.
En el momento en que fue diagnosticada con la enfermedad, Laetitia fue despedida de su trabajo. De la noche a la mañana, se quedó sin ingresos y sin obra social. Es cocinera y pastelera y ahora, consiguió trabajo en un kiosco.
Tras varias gestiones, los médicos lograron su derivación para la criopreservación de óvulos en el Hospital Rawson de San Juan. «No se hizo nunca en el hospital de Bariloche ni en ningún hospital de Río Negro. El procedimiento duró muy poco tiempo (unos 30 minutos) y es muy sencillo: me sedaron y no hubo ninguna complicación. No es invasivo», describió Laetitia.
En tanto, Pasquali destacó que «la concreción del procedimiento fue un logro del hospital de Bariloche, en conjunto con Fabián (Gómez Giglio), la dirección a cargo de Myrna Lamberto y el Hospital Rawson, de San Juan, a donde se la derivó. Le cubrieron los pasajes, la estadía y el procedimiento en el que se obtuvieron muchos óvulos».
El paso siguiente
¿Cómo se prepara para la quimioterapia la próxima semana? Laetitia admitió que tiene sensaciones encontradas como enojo, tristeza, incertidumbre, pero quiere que termine todo ya.
A pocos días del regreso de San Juan, ya arranca el tratamiento. «Está todo coordinado para no perder tiempo. Tenemos esta ley de Fertilidad de hace bastante, pero lo cierto es que el cáncer de mama se detecta cada vez a edades más tempranas. Hace 20 años atrás, no era un problema porque se lo diagnosticaba a los 50, pero ahora se diagnostica antes», detalló Pasquali.
Laetitia es la primera rionegrina que logra criopreservar óvulos en el ámbito público. «No soy la primera que necesita esto ni seré la última. Tenemos una ley que nos respalda, pero muchas veces, el problema son los tiempos y, acá está en juego la vida de uno. No es que me agarraron ganas de criopreservar óvulos: me diagnosticaron cáncer con 25 años«, concluyó.
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