Monitorearon 65 colonias de pingüinos de Magallanes desde Río Negro a Malvinas: el resultado sorprendió a los científicos

Un exhaustivo relevamiento liderado por investigadoras del Conicet derribó el mito de la baja considerable de la especie: detectaron un sistema dinámico con colonias en expansión y más de 1,3 millones de parejas activas.

Redacción

Por Redacción

Científicos del Centro Nacional Patagónico (Centap) relevaron 65 colonias del pingüinos de Magallane. Analizaron toda la zona costera de la Patagonia: desde Río Negro hasta Tierra del Fuego y las Islas Malvinas. Frente a estudios en Chubut que pronosticaban un descenso, descubrieron que se trata de una población dispersa, globalmente estable y en aumento. “Lo que ocurre en una región no siempre representa lo que pasa en toda la costa. Hay colonias nuevas que son pequeñas y tienen buena tasa de crecimiento», aseguró Jésica Hombre, becaria cofinanciada del Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica en Recursos Marinos Almirante Storni (CIMAS-CONICET) y la Administración de Parques Nacionales.

El trabajo liderado por investigadoras de San Antonio Oeste calculó que en la Argentina existen cerca de 1,34 millones de parejas activas de pingüinos de Magallanes, con una tendencia positiva a largo plazo y un incremento anual promedio cercano al 2%. Estos resultados contradicen la idea de una disminución generalizada de la especie, asociada sobre todo a colonias muy conocidas como Punta Tombo, que efectivamente atraviesa una fase de retroceso. Hombre señaló que el panorama nacional muestra un escenario mucho más heterogéneo, con colonias en expansión y otras en declive dentro de una misma red poblacional.

Los investigadores identificaron una redistribución de individuos entre colonias que responde a una dinámica metapoblacional. Detectaron colonias nuevas de tamaño reducido con tasas de crecimiento elevadas, al tiempo que algunas colonias grandes pierden individuos hacia otros sectores. Indicaron que en las últimas décadas, amplió su distribución reproductiva hacia el norte, siendo la colonia de Islote Lobos la más septentrional del país.

“Si solo miramos unas pocas colonias podemos sacar conclusiones parciales y erróneas. En cambio, al analizar toda la costa, podemos identificar cuáles están disminuyendo, cuáles están creciendo, cuáles necesitan mayor monitoreo y qué sectores pueden ser prioritarios para conservación, o sea, dónde poner el foco”, remarcó Hombre.

Descubrieron que la especie es más estable de lo que pronosticaban estudios anteriores. (Gentileza).

Un relevamiento sin precedentes a escala nacional


Para construir este diagnóstico, el equipo reunió información de 73 colonias reproductoras a partir de literatura científica, informes técnicos, tesis, documentos de monitoreo de organismos gubernamentales y no gubernamentales, además de datos de campo propios. Esa base incluyó cinco colonias en Río Negro, 34 en Chubut, 28 en Santa Cruz, cuatro en Tierra del Fuego y una en las Islas Malvinas. Para el análisis final seleccionaron 65 colonias con al menos dos años de datos de abundancia, condición clave para calcular tendencias confiables.

El grupo de trabajo, integrado también por Magdalena Arias y Raúl Alberto González del CIMAS, Enrique Crespo del CESIMAR-CONICET y Mauro Carrasco de la Universidad Tecnológica Nacional, debió afrontar fuertes diferencias en la calidad y continuidad de la información disponible para cada sitio. Para resolver esa heterogeneidad aplicaron dos enfoques estadísticos complementarios: un método ponderado simple, que ofreció una visión general de toda la costa, y un enfoque bayesiano empírico para las colonias con series históricas más completas.

Hombre explicó que al iniciar los estudios en el Parque Nacional Islote Lobos en 2022 encontró datos poblacionales muy dispersos para la especie, a pesar de su amplia trayectoria científica en el país. Muchos trabajos se concentraron en colonias emblemáticas y dejaron lagunas de información en otros sectores. Con el nuevo relevamiento, el equipo mostró que la especie no se limita a unas pocas colonias icónicas, sino que integra un sistema amplio y dinámico con intercambio constante de individuos entre áreas.

Al tratarse de una investigación de alcance nacional, el estudio ofrece una base sólida para la planificación de estrategias de conservación. «Como el pingüino de Magallanes es un ave costera colonial y muy vinculada con el ambiente marino, se considera una especie centinela. La tendencia poblacional y sus variaciones pueden marcar cambios en el ecosistema, en la disponibilidad de alimentos, en las condiciones del mar y también en las actividades antrópicas», subrayó la investigadora.


Científicos del Centro Nacional Patagónico (Centap) relevaron 65 colonias del pingüinos de Magallane. Analizaron toda la zona costera de la Patagonia: desde Río Negro hasta Tierra del Fuego y las Islas Malvinas. Frente a estudios en Chubut que pronosticaban un descenso, descubrieron que se trata de una población dispersa, globalmente estable y en aumento. “Lo que ocurre en una región no siempre representa lo que pasa en toda la costa. Hay colonias nuevas que son pequeñas y tienen buena tasa de crecimiento", aseguró Jésica Hombre, becaria cofinanciada del Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica en Recursos Marinos Almirante Storni (CIMAS-CONICET) y la Administración de Parques Nacionales.

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