Una galaxia con forma de anillo desconcierta a los astrónomos: el sorprendente hallazgo del James Webb

El telescopio espacial James Webb permitió identificar una galaxia que existía cuando el universo tenía apenas 2.100 millones de años. Su llamativa forma de anillo podría ser consecuencia de una antigua colisión entre galaxias, aunque los científicos todavía investigan su origen.

Por Redacción

El universo sigue sorprendiendo a los científicos. Esta vez, el protagonista es el telescopio espacial James Webb, que permitió identificar una extraña galaxia con forma de anillo, una estructura poco frecuente que podría revelar nuevos detalles sobre cómo se formaban las galaxias hace miles de millones de años.

El objeto, identificado como GS18660, existía cuando el universo tenía aproximadamente 2.100 millones de años. Su particular apariencia, formada por un enorme anillo de estrellas jóvenes, despertó el interés de los astrónomos, que intentan comprender cómo pudo originarse una estructura semejante en una etapa tan temprana del cosmos.

El descubrimiento fue presentado en una investigación publicada en septiembre de 2026 en la revista científica Astronomy & Astrophysics. Una de las principales hipótesis apunta a un fenómeno extraordinario: una galaxia pequeña podría haber atravesado otra mucho mayor y provocado una especie de onda expansiva de estrellas y gas.

James Webb descubrió una galaxia con forma de anillo: qué tiene de especial


Las galaxias suelen presentar diferentes formas. Algunas tienen brazos espirales, como nuestra Vía Láctea, mientras que otras son elípticas o irregulares.

Sin embargo, las galaxias con forma de anillo son extremadamente raras. Según los investigadores, representan aproximadamente el 0,01% de las galaxias observadas en el universo cercano.

GS18660 llama especialmente la atención porque se trata de la galaxia anular más distante identificada hasta ahora, lo que permite estudiar cómo se desarrollaban estas estructuras cuando el universo era mucho más joven.

Aunque ya había sido observada por el telescopio Hubble, las imágenes anteriores no permitían distinguir claramente su forma. Fue gracias a la capacidad del James Webb que los científicos pudieron analizar su estructura y el movimiento del gas.

El misterio de la galaxia: ¿una colisión pudo formar el enorme anillo?


Una de las explicaciones más interesantes plantea que una galaxia de menor tamaño atravesó el disco de otra mucho más grande.

El impacto gravitacional habría provocado una onda que se desplazó hacia el exterior, comprimiendo grandes cantidades de gas y favoreciendo la formación de nuevas estrellas.

El fenómeno puede compararse con lo que ocurre cuando una piedra cae sobre el agua y genera ondas circulares.

Los investigadores encontraron indicios que respaldan esta posibilidad:

  • Una pequeña galaxia compañera que se aleja a unos 425 kilómetros por segundo.
  • Una estructura de gas que parece conectar ambos sistemas.
  • Movimientos del gas compatibles con una expansión hacia el exterior.
  • Una intensa formación de estrellas distribuida a lo largo del anillo.

Según las estimaciones científicas, el posible encuentro habría ocurrido entre 17 y 42 millones de años antes del momento en que observamos la galaxia.

Una galaxia que produce estrellas a un ritmo sorprendente


Otro de los datos más llamativos del descubrimiento es la velocidad con la que GS18660 forma nuevas estrellas.

Los científicos calcularon que produce aproximadamente 100 masas solares de estrellas por año, una actividad muy superior a la registrada actualmente en la Vía Láctea.

Además, entre el 10% y el 20% de la masa estelar del anillo se habría formado durante las últimas decenas de millones de años de la historia observada de la galaxia.

Estos resultados refuerzan la hipótesis de que algún acontecimiento extraordinario pudo haber desencadenado una etapa de intensa formación estelar.

Por qué este descubrimiento desconcierta a los astrónomos


Aunque las evidencias apuntan a una antigua colisión, los investigadores todavía no pueden confirmar que ese haya sido el origen del anillo.

Existe otra explicación posible: una estructura interna de estrellas y gas, similar a una barra galáctica, podría haber provocado la acumulación de material y la formación del anillo sin necesidad de un choque frontal.

Para resolver el misterio, los especialistas consideran necesarias nuevas observaciones del James Webb, especialmente con instrumentos capaces de estudiar las poblaciones de estrellas más antiguas.

Qué puede revelar esta extraña galaxia sobre el origen del universo


El hallazgo de GS18660 demuestra que las galaxias ya podían desarrollar estructuras muy complejas cuando el universo tenía apenas una fracción de su edad actual.

Comprender cómo se formó su anillo permitirá investigar el papel que tuvieron las colisiones, las interacciones gravitacionales y los movimientos del gas en la evolución de las primeras galaxias.

Por ahora, la misteriosa galaxia continúa siendo una pieza clave para reconstruir la historia del cosmos, y el telescopio James Webb podría aportar nuevas respuestas en futuras observaciones.


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