Una joven de Villa La Angostura brilló en el Panamericano de Parkour en El Salvador

Julieta García Sanguine obtuvo el quinto puesto en velocidad y freestyle. "El parkour es juego, es conectar con el niño interior. Permite crear, sin necesidad de seguir una estructura", reconoció la angosturense de 19 años.

Julieta tiene 19 años y estudia el profesorado de educación física. Foto: gentileza

Julieta García Sanguine, oriunda de Villa La Angostura, representó al país en el Abierto Panamericano de Parkour en El Salvador, junto a otros 82 atletas de 11 países. La joven de 19 años obtuvo el quinto puesto en la categoría «speed» (velocidad) y freestyle (estilo libre) y tercera en «all-around».

Julieta nació en Villa La Angostura, donde incursionó en el parkour a través del Club Andino de esa localidad. El año pasado, se radicó en Buenos Aires para estudiar el profesorado de educación física y no abandonó la disciplina.

«De chiquita hacía gimnasia artística y un día me crucé en la calle a mi profesor del secundario que hacía parkour. Me invitó a una clase y quedé fascinada. Me volví fan», reconoció la muchacha a diario RÍO NEGRO que practica la disciplina desde hace apenas tres años.

Encontró que esa actividad que, hoy forma parte de la Federación Argentina de Gimnasia, le permitía conectarse con la gimnasia «de una manera más libre». «Para mí, el parkour es jugar, poner en marcha la creatividad, ser libre y además, te invita a superar miedos», describió.

Julieta tiene 19 años y estudia el profesorado de educación física. Foto: gentileza

Julieta practica las dos categorías: «En speed, la idea es completar ese recorrido lo más rápido posible en el medio de paredes, saltos y obstáculos; en el freestyle, te dan un espacio y armás tu pasada, con las conexiones que te gusten. Lo diagramás como querés y se otorga un puntaje en cuanto a dificultad, ejecución».

Joaquín Barbeito practicaba parkour en la ciudad de Neuquén y cuando se radicó en La Angostura, propuso la actividad en el Club Andino. «Entrenamos en el gimnasio y, a veces, hacíamos excursiones al aire libre. O íbamos al hospital que tiene paredes o algunas ‘cositas’ para saltar«, comentó Julieta. Admitió que la lluvia constante en esa localidad patagónica impide entrenar con frecuencia al aire libre, especialmente en invierno. «Buenos Aires, al ser más urbano, tiene más lugares para entrenar. En cualquier plaza hay cosas para hacer. Incluso, hay una gran pista de parkour al aire libre en Palermo. La Angostura no tiene mucha infraestructura», advirtió.

Julieta tiene 19 años y estudia el profesorado de educación física. Foto: gentileza

Pequeñas decisiones evitan lesiones

Aclaró que siempre toma todo tipo de precauciones. «Escuchar los límites del cuerpo es primordial así como también avanzar en forma progresiva. No es necesario, por ejemplo, ir con todo a un salto. Se puede probar uno más corto y ver cómo se siente o cómo se llega y en base a eso, decidir si repetís uno más difícil o no«, definió.

Lo describió como «un deporte arriesgado ya que, muchas veces, no tenemos colchones que nos protejan, como en otras disciplinas. Entonces, debemos escuchar al cuerpo si ese día estamos más cansados. Si hay algo nuevo para probar, quizás, es conveniente dejarlo para otra ocasión, cuando estemos mejor».

Aseguró que «siempre está la exposición a ciertos riesgos, pero no son los de las películas donde los deportistas saltan edificios o corren por los techos. Ese parkour existe, pero no es el que hago. Este es más cuidado, aunque podés sufrir lesiones y golpes». El mayor desafío, planteó, es «lo mental» y la ansiedad por las competencias, incluso más que las destrezas.

¿Cómo llegó esta neuquina al Panamericano de Parkour? En noviembre del año pasado, participó del Torneo Nacional y, con el puntaje que obtuvo, clasificó para integrar el equipo nacional que habilita a participar en sudamericanos, panamericanos y copas del mundo. Así llegó a El Salvador.

Julieta tiene 19 años y estudia el profesorado de educación física. Foto: gentileza

«Éramos dos mujeres y, en masculino un chico de la categoría de 14 a 16 años y cinco adultos. Fue mi primera experiencia y el resultado no estaba como objetivo. De todos modos, esto motiva a seguir entrenando y mejorando. En octubre, tengo previsto participar nuevamente en el nacional para intentar clasificar una vez más y representar a la Argentina«, señaló.

Reconoció que muy poco se conoce de la disciplina aunque se practica en el país desde hace 20 años. «Estaba muy relacionada con el vandalismo, pero de a poco, vamos creciendo. Que lo hayan incorporado como una rama de la gimnasia hace que seamos más visibles. De todos modos, somos pocos y hay más hombres que mujeres. Por eso, uno accede más fácilmente a estos torneos», confió.

Julieta consideró que «uno mejora en parkour haciendo parkour, aunque complementa el entrenamiento con la parte física -fuerza y potencia-«. «El parkour es juego, conectar con mi niño interior. Permite crear, sin necesidad de seguir una estructura», sostuvo esta joven que sueña con terminar su carrera para trabajar como profesora y quizás, algún día, enseñar parkour y representar al país a nivel mundial. «Es una meta un poco lejana, pero entrenando y mejorando, quizás se cumpla», concluyó.

Julieta tiene 19 años y estudia el profesorado de educación física. Foto: gentileza

82 atletas de 11 países

-El campeonato panamericano se llevó a cabo en las instalaciones de la Federación Salvadoreña de Gimnasia, en el Complejo Deportivo de Ciudad Merliot. Reunió a 82 representantes de Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, República Dominicana, México y El Salvador, que compitieron durante dos días en una de las principales citas continentales de la disciplina.

-Parcour significa “recorrido” o “trayecto”, en francés. La disciplina contempla trepar, correr, saltar y sortear todo tipo de obstáculos urbanos. Se puede practicar “indoor” y utiliza pistas especialmente condicionadas o bien en entornos naturales y urbanos. En el parkour speed, el objetivo es la velocidad; en el parkour freestyle, se debe mostrar originalidad, habilidad y creatividad.os.

Julieta tiene 19 años y estudia el profesorado de educación física. Foto: gentileza

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