La cafetería argentina gestionada por inteligencia artificial: dónde está y cómo funciona SofIA
Una cafetería de Mendoza incorporó a SofIA, una inteligencia artificial capaz de interactuar con clientes, registrar ventas, controlar el stock y gestionar pedidos a proveedores de manera autónoma.
La inteligencia artificial (IA) avanza sobre actividades cada vez más diversas y ya no se limita a responder consultas, generar imágenes o analizar grandes cantidades de información. En Mendoza, una escuela de negocios llevó la tecnología a un terreno cotidiano: la gestión de una cafetería.
La iniciativa pertenece a ADEN Business School, que presentó a SofIA, una inteligencia artificial de tipo “agéntica”, es decir, diseñada para ejecutar determinadas tareas y tomar decisiones con cierto grado de autonomía.
El proyecto funciona en una cafetería de la institución en la ciudad de Mendoza, donde la herramienta puede interactuar con los visitantes y, al mismo tiempo, intervenir en diferentes aspectos de la administración del espacio.
Qué es SofIA y cómo funciona la inteligencia artificial de la cafetería
Según informó la Agencia Noticias Argentinas, SofIA puede conversar con quienes llegan al lugar, responder preguntas, proponer desafíos y orientar a los usuarios durante la experiencia.

Pero su participación no se limita a interactuar con los clientes. La tecnología también fue desarrollada para asumir algunas tareas relacionadas con el funcionamiento cotidiano del negocio.
Entre otras funciones, puede informar qué productos hay disponibles, recomendar opciones de la carta, registrar ventas y controlar el stock.
Además, el sistema puede detectar cuándo determinados productos están cerca de agotarse y gestionar pedidos a proveedores para reponerlos.
“Lo cuido, lo mantengo funcionando, resuelvo lo que necesites sin que nadie tenga que estar dándome indicaciones a cada segundo”, explica la propia SofIA en uno de los videos difundidos para presentar el proyecto.
Una inteligencia artificial creada por estudiantes
Uno de los aspectos particulares de SofIA es su origen. La herramienta fue desarrollada dentro de un laboratorio de innovación de ADEN por participantes de un programa de máster, con la intención de convertir el aprendizaje sobre inteligencia artificial en una experiencia práctica.
“Muchas escuelas de negocios incorporan contenidos sobre inteligencia artificial. Nosotros quisimos ir un paso más allá: que nuestros estudiantes no solo la estudiaran, sino que la construyeran”, explicó Andrés Culasso, vicepresidente de Operaciones Académicas de ADEN, según la información difundida por Noticias Argentinas.
De esta manera, la cafetería funciona también como un espacio de experimentación, donde los visitantes pueden observar algunas de las posibilidades de los llamados agentes de inteligencia artificial aplicados a situaciones concretas.
Desde la institución señalan que la propuesta busca además generar una discusión sobre cómo puede cambiar el rol de las personas cuando parte de las tareas operativas comienzan a automatizarse.
“La inteligencia artificial no reemplaza el liderazgo. Lo desafía a evolucionar”, sostuvo Culasso.
SofIA prepara su expansión fuera de Argentina
La experiencia desarrollada en Mendoza no quedaría limitada a la Argentina. De acuerdo con la información difundida por la institución, SofIA tiene previsto extender su funcionamiento a Panamá, Costa Rica y Guatemala.
La expansión busca replicar el modelo y convertir las cafeterías en espacios donde estudiantes y visitantes puedan experimentar directamente con sistemas de IA aplicados a la gestión.
El antecedente de una cafetería administrada por IA en Estocolmo
El proyecto argentino aparece en medio de diferentes experimentos internacionales que intentan determinar hasta dónde puede llegar la autonomía de los agentes de inteligencia artificial.
Uno de los casos que llamó la atención ocurrió en Estocolmo, Suecia, donde la empresa estadounidense Andon Labs realizó un experimento para evaluar el desempeño de un agente de IA encargado de administrar un pequeño negocio.
El sistema debía ocuparse de tareas como controlar inventarios, fijar precios, comprar productos y mantener el funcionamiento del comercio. La experiencia expuso algunas de las limitaciones que todavía presentan estos modelos cuando deben enfrentarse a decisiones comerciales del mundo real.
El contraste también permite dimensionar el desafío detrás de proyectos como SofIA: pasar de una inteligencia artificial capaz de responder preguntas a sistemas que puedan ejecutar tareas, analizar situaciones y tomar determinadas decisiones sin necesitar instrucciones humanas permanentes.
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