Testigos incriminaron a dos acusados de homicidio

El debate pasó a cuarto intermedio hasta el próximo viernes. Hay dos imputados por el crimen de Ricardo Meyer ocurrido en setiembre de 2014.

Por Redacción

JUICIO

La primera audiencia del juicio oral y público por el asesinato de Ricardo Meyer, realizada este martes por la Cámara Primera del Crimen, tuvo un resultado desfavorable para los imputados Mario Leonardo Sepúlveda y Luis Curaqueo acusados de homicidio, amenazas y lesiones.

Durante el debate

Sepulveda declaró ante el tribunal integrado por los jueces Alejandro Ramos Mejía, Marcelo Barrutia y Rubén Marigo, y aseguró que no participó de la violenta balacera que también hirió a un familiar de la víctima. En cambio Curaqueo se abstuvo.

Pero la declaración varios los testigos que pasaron por la sala debilitó la defensa de los acusados que fueron señalados como los autores de los disparos realizados el 14 de setiembre de 2014, frente a la vivienda ubicada en 25 de Mayo 646.

De acuerdo al relato de la fatal agresión reconstruida por el fiscal Bernardo Campana, ese día, cerca de las 20:30, Sepulveda conducía el Fiat 147 rojo con el que pasó a baja velocidad frente a la casa de Fabián González. En el auto iban otras tres personas.

Al ver el vehículo González se acercó hasta la puerta junto a su pareja, Lía Santibano, Martín González, María Susana Gonzalez y los hermanos Ricardo y Jorge Meyer. El conducto avanzó unos metros, giró en “U” y se retornó hacia la vivienda donde se detuvo, bajó del vehículo y abrió fuego contra los presentes.

La acusación fiscal sostiene que Sepulveda efectuó cuatro o cinco disparos con un arma calibre 38 y que uno de los proyectiles impactó en el lateral izquierdo la víctima, perforándole el pulmón izquierdo y la arteria aorta toráxica. Esas lesiones provocaron una intensa hemorragia a Ricardo Meyer que murió poco después por un shock hipovolémico.

Otro de los disparos que le atribuyen a Sepúlveda impactó en el codo derecho de Jorge Meyer, provocándole una fractura en el cóndilo de humero que lo inhabilitó para sus tareas habituales por más de un mes. Tras los disparos, Sepúlveda se dio a la fuga a bordo del Fiat que conducía.

Tanto Sepúlveda como Curaqueo cuentan con defensores particulares que rebatieron algunos de los testimonios brindados en la audiencia, que pasó a cuarto intermedio hasta el próximo viernes 25 del corriente.

DeBariloche


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