Un estilo natural y con humor

Por Redacción

CIUDAD DEL VATICANO.- La llegada del papa Francisco al Vaticano ha traído aires nuevos a la Iglesia Católica gracias a la naturalidad y el humor del pontífice argentino, que en muy pocos días ha seducido a la prensa y a la opinión pública con su carisma. “Es muy natural y se comporta igual en público que en privado”, explicó el vaticanista Marco Politi. Su predecesor, Benedicto XVI “también era irónico y tenía humor en privado, pero en público siempre se mostró muy rígido”. El contraste entre los dos papas salta a la vista. Josep Ratzinger sólo improvisaba durante sus brillantes meditaciones teológicas pero su timidez le llevaba a seguir el protocolo al pie de la letra. Todo lo contrario que Jorge Bergoglio, que desde su primera aparición pública se saltó el guión dejando en el olvido la rigidez de sus predecesores. El domingo, tras celebrar una misa en una pequeña iglesia del Vaticano, saludó uno por uno a los feligreses que vinieron a hablar con él y luego se acercó a los centenares de fieles que le aclamaban con gritos de “¡Viva el Papa!”. “No da la impresión de ser un autoridad jerárquica sino un cura de barrio”, explica Marco Politi. Un ejemplo: vestido con una simple casulla violeta, el Papa pronunció el domingo su homilía de pie en vez de estar sentado en el trono. “En general se nota que se siente a gusto y tiene un comportamiento muy natural, incluso en su manera de andar y de saludar”, explica Politi. Un andar rápido que el pasado viernes le jugó una mala pasada y le hizo tropezar al levantarse de la silla tras un encuentro con los cardenales. Bergoglio ha decidido “ser él mismo para desmitificar la función papal y presentar la figura del Papa como la de un obispo entre sus contemporáneos”. Un estilo que recuerda a Juan Pablo II, un gran comunicador, pero sobre todo al papa del Concilio Vaticano II, Juan XXIII, apodado en Italia “el buen papa”. En sus intervenciones públicas Francisco, de 76 años, no duda en saltarse el guión para hacer bromas y conservar la atención del público. El domingo, en su primer ángelus en la plaza San Pedro ante más de 150.000 fieles, habló de un libro sobre la misericordia escrito por un cardenal, Walter Kasper. “¡Pero no se crean que hago publicidad de los libros de mis cardenales, no es eso!”, dijo ante la sorpresa y las carcajadas de los asistentes. Una actitud que encaja perfectamente con la imagen que tenía en su etapa de arzobispo de Buenos Aires. “Es el Jorge Bergoglio de siempre, tranquilo, no impostado”, comentó el periodista argentino Sergio Rubín, autor junto a Francesca Ambrogetti del libro de entrevistas “El Jesuita”. (AFP)

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