Un millonario que ahora quiere gobernar
Aunque es uno de los hombres más ricos del país y dueño de numerosas empresas, Sebastián Piñera ha dedicado los últimos meses a la búsqueda intensa de un empleo: el de presidente de Chile.
«Ya no me interesan los billetes, me interesa mucho más La Moneda'', el palacio de gobierno, dijo el empresario, cuyo patrimonio se calcula en más de 1.200 millones de dólares. Dice que su posición económica le «permitiría vivir tranquilo el resto de mis días'', pero que cree firmemente que «no sólo de pan vive el hombre…'', en alusión a su entrada en la carrera presidencial.
Piñera, de 56 años, es carismático, con una enorme facilidad de palabra que a veces lo traiciona, como si pensara más rápido de lo que puede hablar: lo llaman «la locomotora''.
Dueño de un fuerte carácter, no ha titubeado en desafiar en cuestiones políticas y hasta deportivas al presidente Ricardo Lagos.
Con mucha energía, arremetió en el escenario político en mayo, del que estuvo marginado varios meses, relegado por el ex alcalde de Santiago, Joaquín Lavín, su competidor al interior de la derecha.
Lavín, de la ultraderechista Unión Demócrata Independiente, UDI, era el candidato presidencial único de la oposición hasta que Piñera reavivó sus ambiciones presidenciales apoyado por su partido Renovación Nacional, RN, de centroderecha. Piñera lanzó su candidatura y resultó segundo en los comicios del 11 de diciembre mientras que Lavín quedó tercero.
Casado, cuatro hijos, Piñera es economista con un máster de la Universidad de Harvard. Comenzó su fortuna al instalar en Chile la empresa pionera en el negocio de las tarjetas de crédito, e incrementó sus haberes en la Bolsa. Además de acciones en varios sectores productivos, es dueño de un canal de televisión y del 27% de LAN, la mayor aerolínea comercial chilena. Vendió el 4% de sus acciones y renunció a directorios de varias empresas tras anunciar su candidatura, pero mantiene su televisora y la aerolínea, desechando críticas por supuestos conflictos de intereses como político y empresario.
En la campaña electoral previa a la segunda vuelta del domingo 15, Piñera se proclamó ferviente seguidor del humanismo cristiano, para diferenciarse de su rival Michelle Bachelet. (AP)
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