Un paseo por Belem

Por el gol, pero sobre todo porque fue el más incisivo del partido, Lucas se transformó en el mejor jugador de la noche. Neymar también tuvo una tarea para destacar.

Por Redacción

“superclásico de las américas”

Brasil jugó al fútbol, hizo correr la pelota y creó situaciones de peligro. Argentina corrió atrás de la pelota y no generó juego. El resultado es lógico: 2-0 en el estadio Mangueirao de Belem y título del Superclásico de las Américas para los de Mano Menezes. El seleccionado nacional pagó su falta de ambición. Con cinco defensores, tres volantes retrasados y apenas Montillo y Viatri superando la mitad de la cancha, al equipo de Sabella se lo volvió una utopía llegar hasta el arco de Jeffersor. En el PT, apenas si lo hizo con un par de pelotas paradas y alguna que otra escalada aislada de Augusto Fernández. Eso sí, Argentina supo defenderse frente a un Brasil que en los papeles –en la cancha también– tuvo mayor potencial. Los comandados por Mano Menezes utilizaron todo el ancho de la cancha para hacer circular el balón, pero pocas veces encontraron los caminos para poner en aprietos a Agustín Orión. Eso cambiaría en el complemento. Lo hizo Neymar sobre los 12 con un disparo desde afuera del área que controló el arquero de Boca, y lo logró Lucas a los 38, cuando armó una apilada , cedió para Borges, el ‘9’ lanzó un centro y en la boca del arco no alcanzó a empujar el fantástico delantero del Santos que codicia Europa. El resto de la etapa inicial fue un monólogo de Brasil rotando el balón sin obtener profundidad y una Argentina que aguantaba los embates, ordenada de mitad hacia atrás, pero sin generar las condiciones para lastimar adelante. La segunda parte comenzó de la misma forma, con la diferencia que el visitante tuvo una clarísima: fue a los 7, cuando Montillo aprovechó una distracción, Viatri cedió para Augusto Fernández y el de Vélez remató al cuerpo de Jefferson. Claro, con Brasil nunca se sabe. Y a la salida de ese corner, el local armó una contra ultrasónica que terminó con la apertura del marcador de Lucas. Desde ese 1-0 el equipo de Sabella se desdibujó. Comenzaron a aparecer los errores, tanto a la hora de las salidas como al marcar, y los brasileños manejaron el partido a gusto. El lateral Bruno Cortés hizo estragos por izquierda y sobre los 17 casi llega el 2-0. Neymar se floreó y avergonzó a los defensores albicelestes –sobre todo a Cellay–, pero lo más preocupante es que Argentina jamás encontró las vías para tener algo de peso ofensivo. Lo que todo el mundo esperaba se produjo a los 29, cuando Bruno Cortés pasó al ataque por enésima vez, y el centro lanzado fue a dormir al pie derecho de Neymar, y de ahí al fondo de la red. La respuesta fue inmediata pero tardía, con un disparo de Pillud que atajó Jefferson. Y a los 37 el arquero le negó el gol a Viatri. El partido se fue y Brasil festejó, como casi siempre.


Exit mobile version