“Una cosa es el derecho a la verdad, otra…”
Estoy totalmente de acuerdo con el contenido del artículo de Aleardo F. Laría “El delito de ‘falta de heroísmo’”, publicado el martes 14. En el afán de extender la acusación de crímenes de lesa humanidad –“crímenes de falta de heroísmo” los llama Laría–, correspondería preguntarse qué se hace con padres, madres, familiares y amigos de desaparecidos que no hicieron la denuncia del hecho durante la dictadura. En los nueve meses de trabajo de la Conadep, comisión oficial en tiempos ya de democracia, se multiplicó por dos el número de denuncias y testimonios de desapariciones, torturas y crímenes del terrorismo de Estado. ¿Qué hacemos con aquellos que, quebrados por el dolor, el miedo, la amenaza de extender sus penurias a familiares, incluso hijos pequeños, terminaron dando datos que permitieron otros secuestros? ¿Y con las conducciones que proveyeron de cápsulas de cianuro a sus militantes justamente para evitar el sufrimiento y la consecuente la delación? Ya sabemos que no hay golpe militar exitoso que no cuente con un apreciable apoyo de una buena parte de la población. Sea quienes con poder real conducen corporaciones y partidos políticos incapaces de solucionar sus diferencias por vías democráticas, sea aquellos que se sintieron amenazados en medio de dos fuegos y aspiraban a vivir en paz. Jamás sabremos cuánto estaba cada uno de ellos dispuesto a tolerar para llegar a sus fines. Una cosa es el derecho a la verdad que la sociedad que se interesa aspira a obtener, otra bien diferente es la que termina, aunque finja que no, pareciéndose más a la venganza que a la legítima justicia. Graciela Fernández Meijide – Buenos Aires
Graciela Fernández Meijide Buenos Aires