Una medida de alcance limitado, pero alto valor simbólico

Por Redacción

Análisis

El impacto legal de sacar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo es limitado, pues sólo tiene consecuencias en aspectos menores, ya que su gran problema es el embargo al que Estados Unidos la ha sujetado y a la profunda enemistad entre ambas naciones.

Las relaciones comerciales y financieras del país seguirán sometidas a las severas restricciones previstas en las normas específicas de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), ligada al Departamento del Tesoro.

Sin embargo, los cubanos dicen que estar en la lista les ha impedido llevar a cabo actividades en el comercio de armas y transacciones financieras a nivel internacional porque los bancos sienten temor de adelantar cualquier tipo de transacción con el gobierno comunista. Los que tengan relaciones comerciales con estados patrocinadores del terrorismo pueden ser objeto de demandas en tribunales estadounidenses.

Ahora Cuba podría obtener crédito de bancos no estadounidenses, transferir fondos entre países y llevar a cabo una serie de transacciones financieras internacionales.

La inclusión en la lista ha sido un asunto especialmente molesto para La Habana debido a lo que el gobierno cubano ve como los antecedentes estadounidenses de apoyar a grupos de exiliados responsables por cometer ataques en la isla, incluido el atentado a un vuelo de pasajeros de Cubana de Aviación en 1976 proveniente de Barbados en el que murieron las 73 personas a bordo. Ese ataque estuvo vinculado a exiliados cubanos con vínculos a grupos anticastristas respaldados por Estados Unidos.

Los cubanos recibieron ayer con alegría la noticia.

“Después de tantos años incluidos en esa maldita lista, el hecho de que Obama nos saque es un gran paso de avance en el entendimiento y también un gran logro de Cuba”, declaró la trabajadora privada Natalia Díaz, de 53 años, en La Habana. (AP/AFP)