Camino de la Fe en Neuquén: las capillas perdidas entre montañas que guardan el alma del norte

Entre rutas de ripio, veranadas y paisajes inmensos, el Camino de la Fe une más de 80 hitos religiosos a lo largo de la provincia. En el norte neuquino, pequeñas capillas rurales se transforman en refugios de espiritualidad, memoria y cultura criancera.

Redacción

Por Redacción

La Capilla Nuestra Señora de Lourdes, en el paraje Ailinco, es uno de los símbolos más conmovedores del Camino de la Fe neuquino. Foto: Neuquén Tur.

Si recorres el Camino de la Fe neuquino, verás que el verdadero viaje sucede mucho antes de llegar. La propuesta turística y espiritual atraviesa más de 800 kilómetros de rutas, senderos y paisajes patagónicos, y conecta más de 80 hitos religiosos desde el norte profundo hasta la cordillera sur. Pero es en el Alto Neuquén, entre montañas silenciosas y pueblos diminutos, donde el recorrido adquiere una dimensión casi íntima.

Allí, las pequeñas capillas aparecen dispersas en medio de valles inmensos, como si hubiesen brotado de la tierra misma. Construcciones sencillas, muchas levantadas con esfuerzo comunitario, que guardan historias de crianceros, misioneros salesianos y familias enteras atravesadas por la fe.


Capilla Nuestra Señora de Lourdes, en el paraje Ailinco


Llegar hasta Ailinco implica internarse en uno de los paisajes más sobrecogedores de Neuquén. El camino atraviesa ríos, cerros y zonas de veranada donde todavía se mantiene viva la trashumancia. Allí, donde hoy se levanta la capilla, alguna vez hubo apenas un galpón rural cedido en 1968 por Felipe Urrutia. Con el paso de los años y el impulso del sacerdote salesiano Ceferino Miase, aquel refugio se transformó en un lugar de encuentro para generaciones enteras.

La Virgen de Lourdes, nacida en 1858 en Francia en el norte neuquino, es patrona de los crianceros.

La devoción a la Virgen de Lourdes, nacida en 1858 en Francia con las apariciones de Bernardita Soubirous, encontró en esta región un eco profundo. En el norte neuquino, es patrona de los crianceros, símbolo de protección en una vida atravesada por la trashumancia, el clima y la soledad de la cordillera.

Cada febrero, el paraje cambia por completo. Desde Tricao Malal parten jinetes que durante días atraviesan montañas para participar de la celebración de la Virgen de Lourdes. La cabalgata mezcla tradición, promesa y espiritualidad. Por la noche, las antorchas iluminan el ascenso al calvario mientras el viento frío baja de la cordillera y las voces rompen el silencio del valle con un sencillo “feliz cumpleaños” a la Virgen.


Capilla Inmaculada Concepción de Manzano Amargo


Otro de los puntos emblemáticos del circuito es la capilla Inmaculada Concepción de Manzano Amargo. La capilla se convirtió con los años en más que un templo religioso: es el reflejo del esfuerzo colectivo y del fuerte sentido de pertenencia de una comunidad que ayudó a construirla ladrillo por ladrillo.

Capilla Inmaculada Concepción, un refugio de fe en Manzano Amargo.

La historia comenzó en 1988, el mismo año en que nació la localidad, cuando el sacerdote salesiano Ceferino Miase impulsó junto a los vecinos la idea de levantar un espacio de encuentro espiritual en medio de la cordillera. La comunidad aportó mano de obra, materiales y trabajo solidario, mientras que Doña Edubina de Albornoz donó el terreno al entonces obispo de Neuquén, Jaime Francisco de Nevares, en uno de los gestos más recordados por los pobladores.

La capilla forma parte además del profundo legado que dejaron los misioneros salesianos en el Alto Neuquén. Figuras históricas como Domingo Milanesio, el recordado “Patiru Domingo”, Bartolomé Panaro y Marcelo Gardin acompañaron durante décadas a las familias crianceras y a las comunidades chilenas asentadas en la región, promoviendo no sólo la fe, sino también valores de solidaridad, educación y trabajo comunitario.

El Camino de la Fe fue pensado como una propuesta interreligiosa y turística que integra no solo templos católicos, sino también espacios vinculados a distintas expresiones espirituales y culturales. A lo largo del recorrido aparecen hosterías familiares, campings, gastronomía regional, artesanías y agencias que organizan travesías por algunos de los sectores más aislados y bellos de la Patagonia.


Cómo llegar


  • Manzano Amargo, está situado a 1.200 metros sobre el nivel del mar y rodeado por un entorno natural privilegiado, ofrece además una experiencia de turismo de naturaleza y tranquilidad. Se encuentra a 18 kilómetros de Varvarco y a 40 de Las Ovejas.
  • Ailinco es un paraje escénico y área geográfica situada al norte de Varvarco, en el departamento Minas de la provincia del Neuquén. Se accede tomando la ruta provincial 54 y ruta provincial 43 desde Manzano Amargo pasando por Varvarco. El camino es escénico, atraviesa el valle del río Neuquén y zonas de veranada.

La Capilla Nuestra Señora de Lourdes, en el paraje Ailinco, es uno de los símbolos más conmovedores del Camino de la Fe neuquino. Foto: Neuquén Tur.

Si recorres el Camino de la Fe neuquino, verás que el verdadero viaje sucede mucho antes de llegar. La propuesta turística y espiritual atraviesa más de 800 kilómetros de rutas, senderos y paisajes patagónicos, y conecta más de 80 hitos religiosos desde el norte profundo hasta la cordillera sur. Pero es en el Alto Neuquén, entre montañas silenciosas y pueblos diminutos, donde el recorrido adquiere una dimensión casi íntima.

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