El ganador del Mundial de turismo: las razones por la que todos quieren ir a Cabo Verde y cómo planificar el viaje
El impacto de su selección de fútbol durante la competencia despertó la curiosidad por Cabo Verde, un pequeño archipiélago atlántico de 10 islas, playas hermosas y unos 550.000 habitantes.

El fútbol tiene la capacidad de cambiar el destino de un partido. Pero, a veces, también cambia el destino de un país. Cabo Verde, un archipiélago africano de origen volcánico perdido en medio del Atlántico, pasó de ser un lugar poco conocido para los viajeros argentinos a uno de los destinos más buscados.
El fenómeno dejó números contundentes. Las búsquedas de alojamientos en Cabo Verde según Booking.com, crecieron casi un 750% entre los argentinos, mientras que el interés también se disparó entre los brasileños (900%), los colombianos (530%) y los mexicanos (132%).
Pero Cabo Verde no fue el único beneficiado por esta curiosidad viajera. Entre los argentinos también crecieron las búsquedas de Curazao, con un incremento del 39%, y de Noruega, que registró una suba del 9%.
“Los deportes no solo generan emociones y pasiones, también inspiran a descubrir nuevas culturas, paisajes y experiencias, convirtiéndose en un importante impulsor del turismo”, explicó Jimena Gutiérrez, gerente de Booking.com para Argentina.
Las mejores playas
Frente a las costas de África occidental, Cabo Verde reúne diez islas donde conviven playas de arena blanca, paisajes volcánicos, pueblos de herencia portuguesa y cultura africana. Sal y Boa Vista son las más conocidas, pero cada isla ofrece una personalidad diferente.
En la isla de Boa Vista, Playa Santa Mónica parece no tener fin. Los vientos alisios transportaron durante siglos arena del desierto del Sahara hasta formar una inmensa franja dorada sobre roca volcánica. El paisaje transmite una sensación de aislamiento absoluto. No hay grandes construcciones ni servicios turísticos que alteren el entorno. El horizonte se pierde entre el azul del océano y el cielo, mientras el oleaje recuerda que aquí la naturaleza sigue marcando las reglas. Debido a las fuertes corrientes, el baño solo se recomienda en las zonas de menor profundidad.
En la isla de Sal, Santa María combina playas de aguas cálidas con la vida cotidiana de los habitantes locales. Cada mañana, el muelle conocido como Pontão se llena de pescadores que descargan enormes atunes mientras vecinos, turistas y aves esperan el movimiento del mercado. La bahía, de aguas transparentes y tonos esmeralda, invita a nadar durante todo el año. Al caer la tarde, bares y restaurantes se llenan de música en vivo y convierten a Santa María en uno de los principales centros sociales y gastronómicos del archipiélago.
En la isla de Santiago, la playa de Tarrafal ofrece un paisaje completamente distinto. Resguardada por la Serra da Malagueta, disfruta de un microclima más cálido y húmedo que favorece una vegetación exuberante. Su bahía protegida permite nadar con tranquilidad y practicar snorkel sobre un fondo de arena y roca basáltica. Mientras los pescadores reparan sus redes, los partidos de “fútbol playa” forman parte de la rutina diaria y cualquiera puede sumarse.
También en Boa Vista, Playa de Chaves sorprende por sus enormes dunas móviles, moldeadas por el viento. El contraste entre la arena de tonos saharianos y el azul intenso del Atlántico convierte al lugar en uno de los paisajes más fotografiados del país. Entre las dunas todavía sobreviven las ruinas de una antigua fábrica de ladrillos del siglo XIX, un recuerdo del pasado industrial de la isla que hoy convive con un entorno prácticamente intacto.
En São Vicente, Laginha funciona como una extensión de la vida urbana de Mindelo. Desde temprano llegan vecinos para nadar, caminar o hacer ejercicio frente al mar. A medida que avanza el día aparecen familias, músicos y grupos de amigos que improvisan ritmos tradicionales como la morna y la coladeira, mientras los restaurantes del paseo marítimo invitan a descubrir la gastronomía local.
Las condiciones naturales de Ponta Preta, en la isla de Sal, la transformaron en una referencia internacional para surfistas y windsurfistas. Sus olas pueden alcanzar varios metros de altura y atraen competencias deportivas de primer nivel. Entre junio y octubre, además, la playa adquiere un valor ambiental especial cuando las tortugas bobas llegan para desovar.
La séptima parada es Kite Beach, considerada una de las mejores playas del mundo para practicar kitesurf. Los vientos constantes y la configuración de la costa crean condiciones ideales tanto para deportistas experimentados como para quienes buscan iniciarse en este deporte.
Por todo esto y más, Cabo Verde todavía conserva el encanto de los destinos que muchos recién empiezan a descubrir.
Dónde está, cómo llegar y cuánto sale el viaje
- Es un archipiélago formado por 10 islas (9 habitadas) y 8 islotes que se encuentra en el Océano Atlántico, a unos 600 kilómetros de la costa de Senegal en África.
- Hay cuatro aeropuertos internacionales en Cabo Verde: en las islas de Sal, donde está el aeropuerto Amilcar Cabral, el más importante del país; Santiago, donde se encuentra la capital Praia; Boa Vista y São Vicente.
- Hay vuelos desde Madrid y Lisboa, pero para los argentinos, lo más directo es volar desde Recife, en el Nordeste de Brasil. Por Cabo Verde Airlines hay pasajes a partir de 577 dólares ida y vuelta. Desde Buenos Aires, con escala en Recife, se consiguen vuelos desde 994 dólares.
- Los argentinos necesitamos visa para ingresar a Cabo Verde, que se puede tramitar al llegar a cualquier aeropuerto internacional. El trámite se hace en el mostrador de inmigración y cuesta aproximadamente 30 dólares.
- En cuanto al clima, la mejor época para visitar Cabo Verde son los meses de junio y julio, y de septiembre a noviembre.
- Cabo Verde no es un país barato pero puede compararse con los precios que encontramos en Argentina. Un almuerzo promedio en un restaurante cuesta unos 20 euros ($ 34.000) por persona. Una cerveza, 2 euros promedio.
- Dónde informarse: www.visit-caboverde.com
Planificá tu viaje a Cabo Verde
- Para trasladarse entre islas: avión y ferry, aunque este último solo para islas cercanas.
- De 25 dólares en adelante podés pasar la noche en un departamento, hasta 272 en resorts 5 estrellas.
- El idioma oficial es el portugués, aunque el más usado es el kriol o criollo caboverdiano.
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