El mítico volcán neuquino que fue seleccionado para competir entre “Montañas de Fama Mundial”
El Volcán Copahue fue elegido entre las cinco montañas argentinas que representarán al país en el certamen internacional “Montañas de Fama Mundial”. El reconocimiento pone en valor su paisaje, su historia, la cultura mapuche y el desarrollo turístico de Caviahue-Copahue.

El mítico Volcán Copahue acaba de sumar un reconocimiento internacional: fue elegido entre las cinco montañas argentinas que representarán al país en el certamen “Montañas de Fama Mundial”, una distinción que pone en valor sus paisajes, su riqueza cultural y el desarrollo turístico de Caviahue-Copahue.
El mítico volcán neuquino fue seleccionado por la International Mountain Tourism Alliance (IMTA), con sede en China, como una de las cinco representaciones oficiales del país en la edición 2026 del certamen “Montañas de Fama Mundial”. La distinción llegó después de un proceso de evaluación técnica que analizó sus valores naturales y culturales, las políticas de conservación y el desarrollo turístico de la región.
Entre las 18 postulaciones presentadas por diez provincias argentinas, el Copahue quedó seleccionado dentro de la categoría Natural, junto al Aconcagua, el Champaquí y el Mercedario. La representación Cultural será para el Nevado de Famatina, en La Rioja.
Pero detrás del reconocimiento hay mucho más que una montaña imponente. Está el territorio de Caviahue-Copahue, un lugar donde el volcán, las termas, los bosques de araucarias y la nieve forman parte de una misma experiencia. También está una historia que comenzó mucho antes de que aparecieran los primeros turistas.
Una montaña sagrada
Para el pueblo mapuche, el Copahue no es solamente un volcán. Es un sitio sagrado y una presencia central en la identidad del lugar. Durante generaciones, las aguas sulfurosas de Copahue fueron utilizadas con fines curativos y formaron parte de las prácticas ancestrales de las comunidades que conocían el territorio mucho antes de que llegaran los caminos y los complejos turísticos.
La propia postulación internacional incorporó la mirada de la Comunidad Mapuche Millaín Currical, que tiene su puesto de veranada en las proximidades de Caviahue. Su participación permitió incorporar a la propuesta una perspectiva en la que el cuidado de la montaña y del ecosistema no puede separarse de la cultura y las creencias.
El mensaje es claro: el volcán puede convertirse en una puerta de entrada para visitantes de todo el mundo, pero su futuro depende también de cómo se lo cuide. Para la comunidad, la planificación y el control de las actividades son fundamentales para evitar el deterioro de la montaña y de su entorno.
El paisaje que hizo al destino
La historia turística de Copahue comenzó a tomar otra dimensión hacia fines del siglo XIX, cuando las propiedades de sus aguas termales despertaron el interés científico y medicinal. Décadas después, el territorio fue consolidando una identidad propia alrededor del termalismo y la montaña.
En 1986, durante la gestión del gobernador Felipe Sapag, se fundó Caviahue y se puso en marcha un plan de desarrollo turístico que planteó una relación particular entre ambos centros. Copahue quedó vinculado principalmente al turismo termal, mientras Caviahue se proyectó como una villa turística y centro de nieve con actividad durante todo el año.
El territorio siguió creciendo. En 1990 se creó el Parque Provincial Copahue, con una superficie de 28.300 hectáreas, y en 1999 se constituyó el municipio de Caviahue-Copahue. El desarrollo no borró la montaña del centro de la escena; por el contrario, la convirtió en el corazón de una propuesta que busca combinar naturaleza, bienestar, nieve y cultura.
Ahora, esa historia tiene una nueva ventana hacia afuera.
La elección de la IMTA reconoce justamente esa combinación. No se trata solamente de premiar la belleza de un volcán, sino de destacar un territorio que sostiene recursos naturales excepcionales, identidad cultural, infraestructura turística y una estrategia de conservación.
Para Caviahue-Copahue, la distinción abre además una oportunidad para mostrarse en nuevos mercados y fortalecer su posicionamiento como destino internacional de montaña.
El Copahue seguirá allí, con su presencia poderosa sobre el paisaje neuquino. Cambiarán las estaciones, llegará la nieve, se abrirán los caminos y volverán los visitantes a las termas. Pero hay algo que permanece: una montaña que mucho antes de convertirse en atractivo turístico ya tenía un significado profundo para quienes aprendieron a vivir a su alrededor.
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