Turismo de bosques: los arboles más famosos que asombran a los turistas en Argentina

Los árboles son protagonistas del turismo de Argentina. Un recorrido por los más famosos, los que merecen ser difundidos, esos en los que todos se toman una selfie para compartirla.

Hay árboles que asombran por su tamaño, por ser los únicos ejemplares en el país, por las características especiales que les dio el clima de su tierra, y otros árboles que participaron de hechos históricos, convirtiéndose en testigos vivos pero mudos de las efemérides. En el mundo hay turismo para disfrutar de las aves, ballenas, para practicar la pesca, para conocer el mar. La naturaleza forma parte del patrimonio, y esta modalidad que podría llamarse «turismo de bosques», atrae el interés de muchos turistas y viajeros al pie de estos famosos árboles.

El Pehuén, árbol emblema de Neuquén

Testigos del paso del tiempo, son los milenarios ejemplares de pehuenes que crecen en plena cordillera neuquina, que se aferran a las rocas de cara a los vientos andinos y enamoran a los turistas. Árbol emblema de la Provincia, único lugar de Argentina donde crecen sus bosques. Su fruto, el piñón, alimentó al pueblo mapuche y hoy es uno de los cinco productos distintivos de la gastronomía neuquina.

La Ruta del Pehuén la integran las localidades de Aluminé; Villa Pehuenia–Moquehue y Caviahue–Copahue, donde se puede disfrutar de maravillosas experiencias atravesadas por la silenciosa custodia del Pehuén. Estos tres destinos turísticos se encuentran al amparo del milenario árbol emblema. Es reconocido por su particular forma y por lo que representa para los pueblos que protege.

Ciprés de Paimún. Neuquén

La fachada de la Capilla de María Auxiliadora de Paimún, al pie del volcán Lanín, sobre la costa del lago Paimún, no sería lo mismo sin el árbol de forma rara que la enmarca. Se trata de un Cupressus sempervirens, también llamado ciprés común o mediterráneo. Éstos árboles pueden llegar a ser muy longevos – existen ejemplares de más de 1000 años-. En algunas áreas, se conoce con el nombre de «ciprés italiano», ya que la especie es muy común en Italia, aunque no es originario de allí.

El ciprés de extraña forma enmarca a la capilla que tiene un campanario revestido en pizarra y una cúpula típicamente rusa y «acebollada». Fue diseñada por un capellán de la Gendarmería y conjuga elementos diversos: tallas austríacas de madera policromada, un vitreaux en el techo que parece inspirado en El señor de los Anillos, las cúpulas que representan las dos ramas principales de la Iglesia Católica -Occidental y Oriental- y un altar de ciprés patagónico, hecho con el fuste de un solo árbol.

Alerce Abuelo. Chubut

Emblema del Parque Nacional Los Alerces en Chubut y el más buscado entre los «gigantes». Declara una edad aproximada de 2600 años. Mide 57 metros y 2,8 metros de diámetro. El alerce abuelo, el más grande de su circuito con una edad aproximada de 2600 años. En mapuche se llama Lahuan, que quiere decir abuelo. Es la segunda especie vegetal más longeva y se estima que esta característica radica en que está ubicado en un territorio húmedo de difícil acceso.

Para llegar hay que ir en auto o un transporte de una agencia hasta la pasarela del Río Arrayanes que se cruza por un puente colgante. Después de una caminata de aproximadamente media hora, se llega a Puerto Chucao desde donde salen las embarcaciones que cruzan el lago Menéndez hasta Puerto Sagrario. Allí empieza el Circuito de Selva Fría donde está el Abuelo.

En 2017, el circuito renovó sus pasarelas con tecnología de rejillas galvanizadas y en altura. Este sistema logra reducir el impacto del hombre y minimizar el desgaste producido en el suelo, que con el tiempo dejaba al descubierto las raíces de los árboles poniendo en riesgo su preservación. El circuito tiene la particularidad de las personas con movilidad reducida pueden llegar hasta el Lahuan.

Árbol Bandera de Ushuaia. Tierra del Fuego

En Tierra del Fuego se denomina árbol bandera a los ejemplares de lengas, ñires, coihues y otras especies que crecen con sus copas, y en algunos casos también sus ramas y hasta los troncos, ladeados por acción de los vientos que soplan del Oeste y que se originan en el Océano Pacífico.

Como terminan teniendo toda su expansión hacia un costado, su follaje semeja la tela de una bandera que flamea y de ahí el nombre. En algunos casos la fuerza del viento es tal que las ramas terminan apoyadas en el suelo, como sucede con el árbol más representativo: es el que se encuentra ubicado camino a Puerto Almanza, sobre la ruta provincial J, a aproximadamente una hora y media de viaje desde Ushuaia.

Algarrobo de Ischilín. Córdoba

Éste árbol ubicado en el centro de la plaza de la localidad cordobesa de Ischilín es casi tan famoso como la iglesia del pueblo, Nuestra Señora del Rosario, construida en 1706. Se estima que el algarrobo, declarado Monumento Histórico Nacional, tiene alrededor de 700 años de vida. Fue testigo del momento en el que le advirtieron a Facundo Quiroga que podía sufrir una emboscada, la cual tuvo lugar a 80 km de allí, el 16 de febrero de 1835, en Barranca Yaco.

Este algarrobo cordobés, ubicado en la localidad de Ischilin es casi tan famoso como la iglesia del pueblo. Fuente: Lugares – Crédito: Soledad Gil El pueblo se conserva casi como hace 400 años gracias al trabajo de Carlos Fader, nieto del pintor Fernando Fader, quien vivió a 4 km del Ischilín. Carlos
se ocupó de reciclar rancho por rancho a lo largo de 20 años, entre 1998 y 2018.

Molle de Molinos. Salta

Este antiguo molle está en el centro del patio de la Hacienda de Molinos, una casona del siglo XVII que desde en 1984 funciona como hotel, y es el eje de la vida pública de esa grata hostería. Bajo sus ramas se organizan las mesas del restaurante y a él dan las habitaciones que están organizadas a lo largo de una galería.

La hacienda fue la última vivienda de Don Nicolás Severo de Isasmendi y Echalar, último gobernador realista que dependía del rey de España. Frente a la Hacienda en torno a la que creció el pueblo está la capilla, que supo ser el oratorio familiar. El molle del patio de la Hacienda de Molinos: brinda sombra y es protagonista de un espacio muy grato para los huéspedes.


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