Kevin Hernández sigue desaparecido en Lamarque: «Estamos buscando su cuerpo», el desgarrador relato de la familia
María Ayala y Luz Nuñez, madre y pareja del joven desaparecido, encabezan el reclamo de justicia. Ambas mujeres recibieron al equipo periodístico de Diario RÍO NEGRO en su casa y aseguraron que la búsqueda en Lamarque cambió ante la falta de rastros. Piden aportes de posibles testigos para entender qué pasó.
Lamarque, en el corazón del Valle Medio rionegrino, pasó de ser el refugio que pensó Kevin Hernández (26) a ser el escenario de su búsqueda policial. Según relató su familia, lo que comenzó como un proyecto de vida centrado en el trabajo rural y la cercanía con sus seres queridos, se transformó en una de las desapariciones más enigmáticas y dolorosas de los últimos años en la región. Hoy, el pueblo no habla de su producción ni de sus fiestas, sino del joven de casi un metro noventa que parece haberse esfumado tras pasar por una esquina.
A casi 20 días de su desaparición, la angustia de María Ayala, su madre, y Luz Núñez, su pareja, mutó en una lucha contra lo que siguen peleando: una búsqueda física y de respuestas. Ambas mujeres recibieron al equipo periodístico de este medio y dialogaron de manera exclusiva.

Aseguraron que, el acampe frente a la Municipalidad de Lamarque no es solo un pedido de auxilio, sino un desahogo y exigencia de justicia ante una investigación que -a criterio de las mujeres- comenzó tarde y con prejuicios. «Es desesperante no saber nada en un lugar tan chiquito como este», dijo María, mientras reconstruye los días previos a aquel domingo 22 de febrero, cuando la comunicación con Kevin se cortó para siempre.
El sueño de un nuevo comienzo en las chacras
Kevin no era un extraño en Lamarque. «Él es de acá, tiene su infancia acá», explicó su madre. Tras un breve paso por Viedma, donde formó su pareja con Luz y tuvo una hija, el joven decidió regresar a sus raíces el pasado 17 de febrero.

Según explicaron la mujeres, el joven buscaba cambiar la complejidad laboral de la capital para aprovechar la temporada de cebolla en el Valle Medio. «Él siempre amó Lamarque. Quería estar cerca mío y traerme a su hija para que yo la conociera», relató María. Kevin llegó con lo puesto y un bolso cargado de ropa para su familia, instalándose en un alquiler con la promesa de trabajar duro para recibirlas una semana después.
Durante sus primeros días, Kevin demostró su voluntad de progreso. Sin teléfono propio, usaba el de su madre para coordinar jornales. Trabajó miércoles, jueves y viernes. El domingo 22 fue el último día que Luz habló con él por videollamada. «Hablamos todo el día, pero ese día ya no volvió más», recordó ella con pesar. Kevin, un joven de contextura física imponente —mide aproximadamente 1,90 metros—, tenía planeado esperar a su mujer e hija para acomodarse en su nueva casa, pero el destino tenía otros planes ocultos en la oscuridad de la noche del domingo.

La sombra de la sospecha: el último hombre que lo vio
Para los cercanos de Kevin, la investigación se centra hoy en un joven que aparece junto a Hernández en el registro de una cámara de una tienda, ubicada en la intersección de 25 de Mayo y Libertad. Para Luz, este sospechoso es la clave del misterio.
«Nos mintió las casi cinco veces que le preguntamos. Primero dijo que no lo conocía, después que estaban en su casa, después que se vino por la zona del desagüe», denunció la pareja de Hernández. A pesar de verse «en confianza» en las filmaciones, la familia asegura que no pertenecía al círculo íntimo de Kevin y que el vínculo era meramente circunstancial.
Luz fue categórica al describir sus sospechas: «Es un pibe que no va a tener la mentalidad de desaparecer a una persona sin dejar rastro. Detrás de este pibe hay alguien más». La frustración de la familia radica en que, a pesar de las contradicciones y el hecho de ser la última persona en contacto con Kevin el domingo y el lunes, el sospechoso actualmente permanece en libertad. «Nos lo cruzamos cagándose de risa como si nada», lamentaron, señalando que las características físicas del joven sospechoso no coinciden con alguien capaz de reducir a un hombre de la talla de Kevin sin ayuda externa.
La familia habló de cámaras fuera de servicio y una «desidia» inicial
Uno de los puntos más polémicos de la causa es el estado de las cámaras de seguridad del 911 en Lamarque. Mientras la policía afirma que funcionan, la familia sostiene una versión opuesta. «De 15 cámaras no andaba ninguna. La única que lo captó fue esa de la tienda. Recién ahora, porque pasó esto, las están arreglando», afirmó Luz. Creen que la falta de pruebas visuales dificultó el rastreo desde el inicio, sumado a lo que consideran una débil respuesta de la policía de Lamarque.
El quiebre con el municipio
La tensión social en Lamarque escaló cuando la familia notó que los recursos de seguridad estaban destinados a un evento deportivo en lugar de a la búsqueda de Kevin. «El viernes y el sábado hubo un Rally acá. Tenían un montón de patrulleros y gente, mientras acá andaban pocos efectivos buscando a Kevin», denunciaron. Esta situación llevó a la familia a manifestarse en el municipio, donde acusaron al intendente de intentar «hacer política» con el caso sin ofrecer soluciones reales en el terreno.
Tras el encuentro que mantuvieron con el ministro de Seguridad, Daniel Jara, las familiares consideraron que el operativo tomó otra envergadura. Se sumaron efectivos del COER, drones, la división caballería de Roca y canes especializados. Sin embargo, para Luz y María, el enfoque cambió debido al tiempo transcurrido. «Nosotros mismos hemos salido a escarbar pozos. Estamos buscando un cadáver, no estamos buscando a Kevin por ahí de joda. Conociéndolo, él ya hubiese vuelto», dijo Luz en una de las frases más crudas de la entrevista.
Un operativo entre tamariscos y el pedido de verdad
Actualmente, los rastrillajes se concentran en zonas rurales de difícil acceso, como los de ayer sobre calle 9 de Julio cerca de una pista abandonada y sectores de abundante vegetación. La geografía, alterada por las últimas lluvias que formaron lagunas, dificulta el paso de vehículos, obligando a los efectivos a peinar la zona a pie y a caballo. La familia sigue en alerta frente a cada movimiento, comunicada con el Ministerio Público Fiscal, pero con la sensación de desconfianza propia de quien se sintió abandonado en el inicio.
Kevin Hernández es un joven de gran estatura (1,90 m), de contextura robusta y con experiencia en el trabajo de campo. «Que hablen, que se acerquen, se puede hacer de forma anónima«, rogó Luz a los vecinos de Lamarque que puedan tener información.
El mensaje que dejó la familia es claro: no pararán hasta que aparezca, y exigen que quienes ocultan la verdad no sean cómplices del silencio. Mientras tanto, el acampe en la plaza principal sigue firme, como un recordatorio constante de que en Lamarque aún falta un hijo, un padre y un trabajador.
Lamarque, en el corazón del Valle Medio rionegrino, pasó de ser el refugio que pensó Kevin Hernández (26) a ser el escenario de su búsqueda policial. Según relató su familia, lo que comenzó como un proyecto de vida centrado en el trabajo rural y la cercanía con sus seres queridos, se transformó en una de las desapariciones más enigmáticas y dolorosas de los últimos años en la región. Hoy, el pueblo no habla de su producción ni de sus fiestas, sino del joven de casi un metro noventa que parece haberse esfumado tras pasar por una esquina.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora
Comentarios
Estimados/as lectores de Río Negro estamos trabajando en un módulo de comentarios propio. En breve estará habilitada la opción de comentar en notas nuevamente. Mientras tanto, te dejamos espacio para que puedas hacernos llegar tu comentario.
Gracias y disculpas por las molestias.
Comentar