Comenzó el juicio contra mujer acusada de matar a su pareja
La imputada, Verónica Arellano, se abstuvo de declarar. Está acusada del crimen de Jorge Nahuelquín. El procesamiento indicó que lo ahorcó durmiendo y luego arrojó el cuerpo en la vereda.
JUSTICIA
Verónica Magdalena Arellano, la viuda de Jorge “Cachito” Nahuelquín, se sentó este miércoles en el banco de los acusados ante la Cámara Primera del Crimen acusada por la muerte de su pareja ocurrida el 21 de abril de 2011 presentamente en el interior de la vivienda que compartían pero cuyo cuerpo fue depositado luego en la vereda.
El juicio oral y público se desarrolla con la presencia de familiares y amigos de Nahuelquín, con remeras inscriptas que exigen justicia por su crimen. La madre de la víctima es querellante en la causa y la esposa, imputada por el crimen, tuvo la oportunidad de declarar pero se abstuvo.
La audiencia se inició a las 9.45 y los integrantes de la Cámara del Crimen Gregor Joos, Marcelo Barrutia y Alejandro Ramos Mejía, analiza el hecho ocurrido tres años atrás.
Arellano está imputada por el hecho que ocurrió entre las 0.30 y las 7.50 del 21 de abril de 2011, en la casa 116 del barrio 150 Viviendas en la zona del Ñireco.
El entonces juez de Instrucción Miguel Gaimaro Pozzi señaló en el procesamiento que la mujer aprovechó que Nahuelquín estaba dormido y en estado de ebriedad para atarle las manos y que no pudiera defenderse. Luego, lo ahorcó con un cable o elemento similar. Después, trasladó el cuerpo y lo depositó frente al domicilio. La mujer le hizo dos cortes en el cuello a la víctima que la autopsia estableció que fueron causados tras su muerte.
En su declaración en etapa de instrucción, la acusada negó el hecho y atribuyó el homicidio de su marido a un presunto ajuste de cuentas entre la Asociación de Empleados de Comercio de Bariloche y su cuñado y hermano de su marido, Alejandro “Taca” Nahuelquín. Por eso, pidió que sea investigada esa hipótesis. Pero Gaimaro Pozzi descartó esa versión de la acusada.
El juez advirtió que la ropa que tenía puesta la víctima estaba limpia y seca a pesar de que había llovido esa madrugada. Es más, un testigo advirtió que le llamó la atención que las medias blancas que tenía Nahuelquín estaban limpias.
Se valoró también en la investigación que en “ningún caso Arellano intentó comunicarse con la policía o pedir una ambulancia. Avisó a sus familiares directos y también a los de la víctima pero no avisó a ningún servicio de emergencia para tratar de salvar a su esposo”.
La víctima tenía 2.05 gramos de alcohol por litro de sangre al momento de la autopsia. Además se encontró un cúter en el domicilio con manchas de sangre correspondiente a la víctima.
El juez señaló que en la pareja ya venía con serios problemas de violencia familiar. Indicó que la víctima había iniciado el trámite para divorciarse y que quería quedarse con la custodia de sus hijos y la casa.
DeBariloche