Ahorros políticos y desinversión económica

El acopio de letras petroleras cae peligrosamente.

Por Redacción

Río Negro

adrián pecollo adrianpecollo@rionegro.com.ar

Weretilneck sigue transformando la clase política. Su poder se expande mientras la oposición se desvanece totalmente. Pero el Estado, menos accesible a sus artimañas, resiste cambios y, para peor, las reservas petroleras se consumen. El oficialismo provincial se apropió del triunfo del vecinalista Gustavo Gennuso en Bariloche. Hizo su gran aporte cuando el gobernador se focalizó en la derrota del FpV y, otra vez, logró su objetivo. El festejo quedará atrás y la relación de Weretilneck con Gennuso no será nada sencilla. El ingeniero tiene su valoración. Aprecia su autonomía. Una condición devaluada en la proximidad del gobernador. Un primer indicio será el alineamiento nacional. El barilochense no acompañará a Weretilneck en su apoyo al candidato del FpV Daniel Scioli. Habló por su partido vecinal. Tiene su propia patria. Igual, nada grave entre ellos pasará en lo inmediato. La condición financiera de Bariloche es un límite de soberanía. No hay datos oficiales, pero se estima una deuda de entre 50 y 60 millones, con una masa salarial que exige algo más del 80% de los ingresos. Gennuso vaticina un cuadro aún más riesgoso, con un pasivo de 100 a 120 millones. Cualquier plan suyo requerirá colaboración externa. “No voy a cogobernar”, le anticipó a la intendenta Maru Martini. No quiere –con razón– exponerse al desgaste de una mudanza anticipada. Faltan tres meses. Será un esfuerzo no involucrarse. Pero Gennuso tiene destreza y se diferencia de Aníbal Tortoriello, de Cipolletti. Este jefe electo apila compromisos ante los empleados, las tomas o cualquier cipoleño. Aún no gobierna, no manda, y así no podrá responder, entonces todo será erosión. Tanto giro en vacío arrojó un caso extraño: antes de cualquier asunción, renunció un miembro del gabinete virtual, Víctor Pol’la, que preveía para la decisiva área de Fiscalización, que se ocupa del control de tránsito y comercios. Tortoriello sí debe reparar vínculos con Weretilneck, que no olvida su desplante a apoyarlo para la reelección. El intendente electo desconoce de la praxis de la política. Su vacilación constituye un mal registro. Ese estado detectó el presidenciable Mauricio Macri cuando llegó a Cipolletti por ese respaldo, ya acordado. Tortoriello después se entusiasmó, pero inicialmente lo acompañó con una exagerada distancia. ¿Qué había pasado? Lo embargó la duda tras un llamado del neuquino Oscar Parrilli, el jefe de los espías, operador kirchnerista y pariente del cipoleño. Singular mapa pronostican las urbes. Novicios y socios ocasionales del gobierno provincial. Inexperiencia e inestabilidad en esa relación. Tortoriello, el vecinalista reginense Daniel Fioretti, el barilochense Gennuso y el radical José Luis Foulkes. Ese espectro se completa con el iracundo opositor Martín Soria. Frente a esa característica, el oficialismo apuesta por la fidelidad del resto. Falta elegir en once municipios. Ñorquinco y Guardia Mitre votarán el 27 de este mes. Allí Weretilneck respalda al jefe radical José Mussa y al intendente Miguel Demasi, un justicialista con casi un cuarto de siglo en el poder. Otro capítulo será Luis Beltrán, el 4 de octubre, donde juega con José Apud, el hijo del intendente Juan Carlos Apud. Hay una disputa adicional. El camporista y candidato a diputado nacional Martín Doñate alienta para gobernar su pueblo a Pablo Delgado por el FpV. La última parada comunal será a fines de octubre, con la presidencial. Allí, el gobernador prevé retener los gobiernos de Catriel (Carlos Johnston) y Allen (Sabina Costa) y apropiarse de las jefaturas de Chichinales, Chimpay, Belisle, El Bolsón, Fernández Oro y Río Colorado, todos del FpV. Desechó, como siempre, prejuicios en la definición de sus candidatos. Apoya a los radicales José Rivas y Hugo Funes en la votación de Chichinales y Chimpay, así como se inclinó finalmente en Fernández Oro por Beatriz López, hermana del polémico dirigente gremial y legislador Rubén López. Reina la soledad en los municipios justicialistas. Los mismos reelectos, como Daniel Belloso de Choele Choel, procuran recuperar lazos políticos con el primer mandatario. Tienen razones para desesperarse. No hay vida en la dirigencia del partido. Bariloche fue la expresión de la disolución. Aportó a su aislamiento, pero Martini quedó brutalmente abandonada. El mayor desamparo provino de sus más allegados. Sorprendió el corrimiento del legislador y candidato a diputado nacional camporista Martín Doñate. La ausencia más llamativa correspondió al roquense Soria, como presidente del PJ e histórico aliado de la barilochense. Esta deserción reafirma sus dificultades para una construcción provincial, pues su costo era inexistente (está reelecto) y, en cambio, su concurrencia ofrecía contención, ligazón y proyección futura. Optó por una salida simple: no estar. La oposición desfallece. El radicalismo –o parte de él– subsistirá con Weretilneck, siempre que sirva a sus propósitos. Un viaje más pasajero y fugaz espera a la fuerza arista de Magdalena Odarda. No hay ni habrá en el futuro cercano ninguna fuerza crítica. Y es posible que la inicial rebeldía emerja del seno del oficialismo. El obstáculo inmediato de Weretilneck prosigue en la gestión. Se advertirá más cuando se disipe este cuadro de bonanza económica ficticia caracterizada por la disponibilidad de 1.300 millones de pesos de las prórrogas petroleras. Esta abundancia se observa en la permanente y múltiple entrega de equipamiento. Pero la depresión de las arcas es un proceso en marcha. Los ahorros ya no son tales. Las letras –compradas con los recursos petroleros– están venciendo, no se renuevan y con ese dinero Economía abona la compra de vehículos y equipos y otras urgencias. La inicial inversión de 800 millones en letras nacionales habría caído a la mitad. No existe más ese atesoramiento exclusivo para obras programadas. La primera derivación: Economía pidió al ministro Carlos Valeri que reprograme construcciones, a partir de nuevas previsiones. El sostenimiento del nivel de la construcción pública es importante, pero su derrumbe podría ser dramático. Existe, además, la complicación de las viviendas financiadas directamente por Nación en los municipios. Un problema ajeno que se aproxima. Superan el millar y la Cámara de la Construcción se juntó con Weretilneck para pedirle su intervención. Vaticinan problemas en la transición nacional y un estancamiento en el pago de cinco a seis meses. El gobernador escuchó, pero no se comprará ese problema. Esperará, en todo caso, que los municipios reclamen auxilio y expongan la urgencia nacional. En el apoyo a Scioli Río Negro prevé recuperar injerencia en la Nación si el bonaerense se constituye en el próximo presidente. En octubre Weretilneck estima sellar compromisos con el candidato. Ciertas promesas que, después, bien pueden disolverse en la política. También la Justicia, encargada del resguardo del Derecho y la aplicación de normas en la resolución de conflictos, tiene ejemplos de inutilidad. En estos días el STJ falló en un pedido de inconstitucionalidad presentado por Omar Goye cuando fue destituido en enero del 2013 en Bariloche. Pasaron dos años y medio. La resolución tiene fundamentos de un solo juez… menos mal, si no, ¿cuánto más plazo hubieran necesitado? La corte provincial, obviamente, no aceptó el reclamo de Goye. ¿Existía otra posibilidad con el tiempo transcurrido y dos elecciones mediante? El oscurecimiento en ese Poder se transforma en pavor ciudadano con otros desvaríos, con rencillas internas y –ahora– con las denuncias de una fiscal (Itziar Soly) de que desde un juzgado (de Favio Igoldi) se filtran acciones judiciales a una persona investigada por el incendio de Tribunales. El suceso es gravísimo, más allá de que en la Justicia sólo se aferren al accesorio motivo de que se trata de un pase de culpas o penurias en esa causa. El gremio judicial aportó al despiste cuando salió a fustigar a la fiscal. Un dato original lo explica: el juez Igoldi está afiliado a la organización de trabajadores y así se lo defendió. Otra excentricidad de la Justicia. Esas rarezas que sólo parecen reservadas a la política.