Así es la nueva casa de Zaira Nara: se la compró a su vecino y la reconstruyó por completo
Zaira Nara transformó por completo la propiedad que le compró a su vecino y creó un espacio de diseño con vigas de madera, grandes ventanales, sala de reuniones, camarín y ambientes pensados para trabajar y producir contenidos.
Zaira Nara llevó adelante una transformación integral en una propiedad lindera a su casa, que había comprado tiempo atrás y decidió reconstruir para darle un uso completamente diferente. El resultado es un espacio que funciona como estudio, lugar de reuniones, camarín y escenario para producciones, con una arquitectura donde predominan los techos altos, las vigas de madera, los grandes ventanales y una fuerte conexión entre interior y exterior.
Lejos de conservar la distribución original, la remodelación apostó por ambientes amplios y conectados, capaces de adaptarse a diferentes actividades. La elección de materiales también cumple un papel central: madera, hormigón, acero negro, vidrio y fibras naturales conviven con pinceladas de rosa, rojo, mostaza y terracota.
Según mostró la propia modelo en sus redes sociales y detalló revista Caras, la propiedad pasó de ser una vivienda convencional a convertirse en una suerte de estudio multifuncional, pensado especialmente para acompañar su actividad profesional.
Vigas de madera y grandes ventanales: las claves de la remodelación

Uno de los elementos arquitectónicos que más personalidad le aporta al proyecto son las vigas de madera a la vista. La estructura queda expuesta en diferentes sectores y contrasta con paredes claras y aberturas contemporáneas.
Los techos elevados contribuyen a aumentar visualmente las dimensiones de los ambientes, mientras que los ventanales permiten aprovechar al máximo la iluminación natural. La búsqueda parece clara: crear espacios luminosos, flexibles y visualmente conectados.
En el living, las protagonistas son las aberturas de piso a techo con perfilería negra, un recurso muy utilizado en la arquitectura contemporánea para generar grandes superficies vidriadas sin perder definición estructural.
El mobiliario rompe con la neutralidad de la arquitectura. Hay sillones de estructura cromada y cuero vacuno, butacas curvas mostaza, almohadones terracota, pequeñas mesas en rosa y crema y alfombras de fibras naturales.
La combinación genera un interior ecléctico, pero equilibrado: la arquitectura funciona como una base sobria sobre la que aparecen piezas de diseño con mayor presencia.
Una sala de reuniones integrada al proyecto

La reforma no fue pensada únicamente como una ampliación residencial. Uno de los ambientes está destinado específicamente al trabajo y las reuniones.
En el centro se ubica una gran mesa circular de hormigón con una base maciza, acompañada por sillas transparentes de acrílico y metal. El contraste permite que una pieza pesada como la mesa conviva con elementos visualmente más livianos.
La luz natural vuelve a ser fundamental. Los grandes paños de vidrio proyectan sombras sobre paredes y pisos y evitan que el sector laboral quede aislado del resto de la propiedad.
El espacio puede utilizarse para reuniones, encuentros de trabajo o producción de contenidos, una versatilidad que atraviesa prácticamente toda la remodelación.
Una cocina blanca con una heladera rosa como protagonista

La cocina mantiene la integración visual mediante puertas vidriadas con estructura metálica negra, que permiten delimitar el ambiente sin cerrarlo por completo.
Aquí predomina el blanco, aunque aparecen detalles que cambian radicalmente la estética. Estantes abiertos con terminaciones en ladrillo rojizo, grifería dorada y una heladera retro rosa introducen color y un aire más lúdico.
También aparecen vajilla y objetos decorativos en rojo, tono que se repite en las cortinas geométricas. De esta manera, el proyecto evita que la base minimalista termine generando ambientes demasiado fríos.
El baño que rompe con los tonos neutros

El baño es otro de los sectores donde el color gana protagonismo. La elección más llamativa es una bañera exenta en rosa terroso, acompañada por un lavabo de apoyo dentro de la misma gama cromática.
La grifería dorada, un espejo ovalado y un mueble bajo mesada de líneas curvas completan el espacio. Los revestimientos claros funcionan nuevamente como fondo y permiten que las piezas de color concentren la atención.
El uso de formas redondeadas también introduce una diferencia respecto de las líneas rectas presentes en ventanas, puertas y estructuras metálicas del resto de la propiedad.
Camarín y estudio: una casa diseñada también para trabajar
Entre las particularidades del proyecto aparece un camarín destinado a producciones fotográficas y audiovisuales, una decisión directamente relacionada con la actividad profesional de Zaira Nara.
Así, la reforma se aleja del concepto tradicional de vivienda. El inmueble funciona como una extensión de su casa y, al mismo tiempo, como espacio profesional, con sectores preparados para reuniones, cambios de vestuario, fotografías y creación de contenidos.
La continuidad de materiales y terminaciones permite que esos diferentes usos convivan sin que la propiedad parezca fragmentada.
Madera, hormigón y acero negro: el estilo elegido por Zaira Nara
La transformación encuentra su identidad en el contraste. Por un lado aparecen materiales de aspecto natural y cálido, como la madera y las fibras vegetales; por otro, superficies más industriales, como el hormigón, el vidrio y el acero negro.
Sobre esa combinación se incorporan objetos y muebles en colores intensos que funcionan como puntos focales.
El resultado es una propiedad contemporánea en la que arquitectura, interiorismo y funcionalidad fueron pensados en conjunto. Más que sumar metros a su vivienda, Zaira Nara convirtió la casa que pertenecía a su vecino en un espacio independiente y flexible, adaptado a una rutina en la que el trabajo, las reuniones y las producciones forman parte de la vida cotidiana.
Zaira Nara llevó adelante una transformación integral en una propiedad lindera a su casa, que había comprado tiempo atrás y decidió reconstruir para darle un uso completamente diferente. El resultado es un espacio que funciona como estudio, lugar de reuniones, camarín y escenario para producciones, con una arquitectura donde predominan los techos altos, las vigas de madera, los grandes ventanales y una fuerte conexión entre interior y exterior.
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